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México: ¡Viva la Comuna de Oaxaca!
07 Sep 2006 |

En la ciudad de Oaxaca, los trabajadores y el pueblo pobre, con el combativo magisterio de la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación al frente, mantienen desde hace 4 meses una heroica lucha contra el gobierno estatal del priísta Ulises Ruiz Ortiz (URO).

Apelando a la movilización, al enfrentamiento con las fuerzas represivas y la huelga, pusieron en pie la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), ocupando la ciudad capital desde hace más de 100 días. La APPO funciona en los hechos como un doble poder, que agrupa a alrededor de 365 organizaciones obreras, sociales y populares, y con control territorial sobre parte importante de la ciudad y algunos municipios del estado de Oaxaca, así como en vías y medios de comunicación. La Comuna de Oaxaca se basa en la rebelión y la insurgencia de los trabajadores y el pueblo, que con métodos radicalizados de lucha (desde la huelga general hasta el enfrentamiento con las fuerzas represivas), desarrollan una lucha política contra el poder estatal y están dispuestos a enfrentar a las fuerzas represivas.

Hoy la ciudad capital -el centro político, administrativo y económico del estado-, vive una situación revolucionaria, donde está planteada la posibilidad de que los trabajadores, campesinos e indígenas pobres echen a Ulises Ruiz y asuman el poder.

La lucha de la APPO y de los trabajadores y el pueblo de Oaxaca, es continuidad de importantes acciones obreras, como en Sicartsa y en el sector minero, y de sectores populares como en Atenco y otras luchas de campesinos e indígenas. Se da en una situación nacional cruzada por profundas contradicciones políticas y sociales, donde la imposición mediante el fraude de Felipe Calderón (candidato del derechista y católico PAN) como futuro presidente, despertó grandes e históricas movilizaciones de millones de personas, como las que el 16 y 30 de julio recorrieron el DF. La lucha de la APPO, es el punto más alto del descontento nacional (superior a las movilizaciones contra el fraude, por sus métodos, su organización, la radicalidad de su lucha) y puede estar anticipando el curso de la lucha de clases en México, ante un régimen profundamente proimperailista y antidemocrático que se encuentra muy deslegitimado a consecuencia del escándalo del fraude así como de la profundización de los planes del imperialismo y las transnacionales durante el ultimo sexenio.

La lucha de los trabajadores y el pueblo de Oaxaca es actualmente el hito más elevado de la lucha de clases en el continente contra los gobiernos pro-imperialistas y un gran ejemplo para la clase obrera, la juventud y las masas populares de América Latina, ya que -como desarrollamos en la presente declaración-, enseña la potencialidad de la acción independiente de las masas y su dinámica marca, a pesar de sus límites, la perspectiva que deben seguir las luchas contra la explotación y la opresión: luchar contra los representantes políticos de los capitalistas y terratenientes, basándose en la movilización revolucionaria y la huelga general política, e imponer el poder de los trabajadores y sus aliados de la ciudad y el campo.

El surgimiento de la Comuna de Oaxaca

Los motores más profundos del proceso revolucionario que vive Oaxaca son la pobreza extrema del estado y la miseria en que están sumidos los trabajadores (concentrados fundamentalmente en los servicios públicos y privados), indígenas y campesinos, y la antidemocracia y represión implementadas por los sucesivos gobiernos priistas.
El actual proceso comienza el 22 de mayo, cuando 70,000 trabajadores de la educación en Oaxaca iniciaron una huelga indefinida con un pliego que incluía la demanda de rezonificación y reasignación salarial, y en las primeras semanas se dieron importantes movilizaciones y acciones de lucha, como la toma de instalaciones de Petróleos Mexicanos (PEMEX), bloqueos de carreteras, y la instalación de un plantón permanente en el Zócalo y las calles principales de la ciudad capital. Al mismo tiempo, se comenzó a dar una característica central de esta lucha: la incorporación de otros sectores de trabajadores y el pueblo; como se vio en la mega-marcha del 6 de junio donde más de 120,000 personas se manifestaron, o en la acción de los estudiantes solidarios con el magisterio que cerraron la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

El 14 de junio, el gobierno intentó cortar de tajo el movimiento y evitar su masificacion mediante una brutal represión a cargo de cientos de policías estatales. Los maestros resistieron heroicamente en una batalla que duró varias horas, y lograron retomar, con el apoyo de otros trabajadores y estudiantes, el control del centro de la ciudad. En los días siguientes, la lucha de la sección 22 del SNTE-CNTE se comenzó a transformar en un movimiento político y se generalizó, aglutinando a sectores de los trabajadores y a organizaciones populares, que rodearon de solidaridad y unificaron sus reclamos contra el gobierno, haciendo propia la consigna: “Fuera Ulises Ruiz!”. Es por eso que, en la tercera mega marcha del 16/6 participaron cerca de 300,000 trabajadores, campesinos, indígenas y amplios sectores populares, entre los que destacaron los padres de familia.

El fracaso de la represión marcó un salto en la lucha: un gobierno muy deslegitimado, a la defensiva y con escasa base social, y un verdadero movimiento político de masas de oposición al gobierno encabezado por los trabajadores del magisterio, que comenzó a controlar la capital del estado.

Se inicia un verdadero proceso revolucionario contra el poder político estatal, en donde el movimiento de masas desarrolla y multiplica toda su iniciativa de lucha y organización. Esto se mostró con el surgimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), integrada por el magisterio y organizaciones como la Promotora contra el Neoliberalismo de Oaxaca, el Frente Sindical de Organizaciones Democráticas de Oaxaca (FSODO) y representantes de otros municipios y pueblos del Estado.

La APPO actuó crecientemente como un doble poder alternativo, con importante dominio territorial y cuestionando en los hechos los poderes constituidos del estado burgués provincial. De esta forma, centralizó la lucha y organizó los bloqueos de carreteras, comercios y hoteles, y la toma de edificios oficiales (como 22 palacios municipales en distintos puntos del estado) y de la Casa de Gobierno, debido a lo cual Ulises Ruiz debió atender los asuntos de gobierno en el Hotel Hacienda. Además, la APPO organizó el boicot de la tradicional fiesta de la Guelaguetza al servicio del gobierno y los empresarios, y puso en pie el “Honorable Cuerpo de Topiles” de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) y la “Policía Magisterial de Oaxaca” (Pomo), que comenzaron a funcionar como comités de autodefensa.
Hoy parte importante de la ciudad de Oaxaca está controlada por la APPO, ejerciendo su autoridad sin que haya presencia de la policía municipal o de otra fuerza pública. Es la APPO la que determina el control en los mercados, negocios y servicios. El centro de la ciudad y las radiodifusoras tomadas (como “radio cacerola”, cuya toma encabezaron las mujeres agrupadas en la recientemente formada Coordinadora de Mujeres de Oaxaca) están resguardados por barricadas, con guardias rotativas para impedir la entrada de las fuerzas represivas, e igual rol cumplen los bloqueos en las principales carreteras que llevan a la ciudad. El plantón en la Plaza central (apoyado en “radio plantón” para mantener la comunicación con el movimiento), es en los hechos el centro de un verdadero poder comunal. La Comuna de Oaxaca muestra la disposición de importantes sectores de las masas a hacer realidad la consigna de “ya cayó, ya cayo, Ulises ya cayo” y que, en su imaginario, empiezan a ser concientes de que es posible gobernar su destino, para lo cual es imprescindible, como planteamos abajo, llevar hasta el final la lucha mediante la huelga general política y la instauración de un gobierno de los trabajadores, campesinos y el pueblo pobre, que levante un programa obrero y popular que apunte a cuestionar el poder de los grandes capitalistas y terratenientes y se constituya en un ejemplo para todo el país.

En este proceso de lucha, otros sectores de la clase obrera del estado hicieron sentir sus métodos de acción, como los trabajadores de la salud que el 16/8 paralizaron 15 hospitales y 650 centros de salud, o el Paro Cívico que el 18/8 movilizó a 80.000 trabajadores. En el resto del estado, muchas alcaldías fueron tomadas y se han organizado el apoyo y la solidaridad con la APPO, comenzando a integrarse a la misma, aunque aún no se ha generalizado una situación de doble poder similar a la que vive la ciudad capital.

Después del fracaso de la represión del 14 de junio, se redoblaron los intentos por derrotar al movimiento. El 22 de junio, se realizó una manifestación en “defensa de la legalidad” conformada por trabajadores del estado acarreados a los que amenazaron con descontar su salario y sectores de las clases altas. La mayoría de la patronal de los comercios y servicios (que argumentan pérdidas millonarias por el conflicto), es base de la reacción que conspira para la caída de la APPO y la entrada de las fuerzas represivas. Esto ha provocado que los sectores reformistas más proclives a pactar una salida negociada busquen acuerdos que le cedan a la burguesía y pequeño burguesía oaxaqueña.

En las ultimas semanas el gobierno asesino y represor de Ulises Ruiz organizó nuevos ataques contra la APPO, como en la manifestación del 10/8, donde fue asesinado José Jiménez Colmenares, y en la acción de grupos armados contra radiodifusoras en poder de la APPO, como el 21 de agosto, cuando otro manifestante fue asesinado.
Con esta represión salvaje y selectiva se buscan las condiciones para imponer la negociación desfavorable al movimiento que viene impulsando Gobernación y sectores de la patronal (como la Coparmex de Oaxaca) y, eventualmente, imponer un sucesor de recambio de Ulises Ruiz en los marcos del actual régimen.

Pero pese a sus muertos y detenidos, la lucha continúa. El magisterio y la APPO declararon que “no es negociable” la renuncia de URO, y convocaron a un segundo paro cívico estatal para el 31 de agosto y el 1° de septiembre se realizó una multitudinaria quinta mega marcha, que reunió cerca de 300,000 personas.

Por un gobierno de la APPO y demás organizaciones obreras, campesinas y populares

La salida para las demandas obreras, campesinas y populares de Oaxaca requiere que los trabajadores y el pueblo asuman el gobierno de su destino, como parte de una lucha nacional contra la dominación capitalista y su régimen político. Para eso, la APPO y las organizaciones sindicales deben luchar consecuentemente contra todos los sectores del régimen, y actuar con independencia política y organizativa de los partidos patronales, incluido el “opositor” Partido de la Revolución Democrática.

Ante la exigencia popular de desaparición de poderes en el Estado, queda la pregunta de quién debe gobernar. Las masas movilizadas no pueden apostar a que el Congreso, los caciques y la vieja clase política designen un gobernante interino que salve la crisis institucional, "ponga orden", y le escamotee la lucha a las masas. Eso es lo que preparan desde “arriba”, y ya fue anticipado por el senador perredista Gabino Cue, de que una comisión plural de senadores, diputados y el secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza, vaya a Oaxaca a "evaluar las salidas institucionales y políticas a esta crisis, y se devuelva la tranquilidad y certidumbre a todos los sectores de la entidad". Esto es una trampa contra esta lucha heroica: contra toda “salida” del régimen como podría ser un llamado a elecciones mediante los mecanismos corroídos de estas instituciones, sostenemos que la lucha para que se vaya Ulises Ruiz es parte de la lucha para que se vayan todos los políticos al servicio de los capitalistas y terratenientes. ¡Ni Ulises ni otro político burgués del régimen!

Para eso, las organizaciones marxistas revolucionarias que suscribimos esta declaración, sostenemos que hay que impulsar un plan de acción y una huelga general en todo el estado para echar a Ulises Ruiz e imponer un gobierno provisional de la APPO y las organizaciones obreras, campesinas e indígenas en lucha. Ese gobierno provisional debería convocar a una Asamblea Constituyente Revolucionaria, que discuta de forma libre y soberana las demandas más sentidas del magisterio y el conjunto de la población oprimida y explotada que se ha movilizado y simpatiza con la lucha; como el reparto agrario radical a los campesinos y los créditos baratos para poder trabajar las tierras, o el derecho a la autodeterminación de las comunidades indígenas (que implica garantizar el acceso a sus tierras históricas), expropiando a los grandes latifundistas y a los magnates del turismo y cuestiones tan sentidas como la libertad de los presos políticos y el desarme de las fuerzas represivas y las bandas parapoliciales, junto a un programa al servicio de los trabajadores, como es el reparto de las horas de trabajo entre empleados y desempleados con igual salario y escala móvil de salarios ajustable de acuerdo a la inflación. Esta lucha debe proponerse como ejemplo para extenderla al conjunto de los explotados y oprimidos de todo México.

Esta Asamblea Constituyente sólo se conquistará sobre las ruinas del régimen estatal que por años preservó la dominación de los caciques y terratenientes y favoreció los negocios de la burguesía en el turismo.

Como parte de esta lucha, es una tarea fundamental lograr que la APPO represente al conjunto de los explotados y los oprimidos, con una política independiente de la Iglesia y los partidos patronales, integrando a delegados rotativos, revocables y mandatados, desde cada lugar de trabajo, municipio o pueblo, superando su estadio actual (que es una de sus principales limitaciones) de frente único de organizaciones y corrientes, y extendiendo el ejemplo de la Comuna de la ciudad de Oaxaca a todo el estado. De igual forma, ante los brutales ataques de provocadores y paramilitares y una eventual represión, es fundamental impulsar la extensión de los topiles, generalizando la formación de comités de autodefensa que constituyan una verdadera guardia armada de los trabajadores y el pueblo pobre, para asegurar la integridad física de los miembros del movimiento, y desbaratar las provocaciones montadas por el gobierno y la reacción.

Por un Paro Nacional de todo el movimiento obrero junto a Oaxaca y contra el gobierno y sus planes

La lucha de la APPO enfrenta, al igual que el movimiento nacional contra el fraude, a un régimen antidemocrático y pro imperialista. Ya vimos como lamentablemente López Obrador evitó, por el carácter burgués de su partido el PRD, convocar a nuevas acciones de masas y que el movimiento obrero entrase con sus propios métodos de lucha, limitando así el movimiento democrático a movilizaciones de presión sobre el régimen, totalmente impotente para quebrar la política del antidemocrático régimen de la alternancia, como se ha visto con la reciente consagración de Felipe Calderón como el próximo presidente. Y es que solo los trabajadores, mediante la huelga general política, paralizando la producción y la circulación de mercancías, y encabezando la lucha de todo el pueblo, pueden arrinconar y derrotar al gobierno. Oaxaca muestra que el camino es la lucha obrera y popular en las calles contra el poder político de los patrones y sus fuerzas represivas. La clase obrera de todo el país debe entrar en escena, para golpear al gobierno de los capitalistas con sus métodos de lucha, paralizando las grandes fábricas, los servicios, las comunicaciones y el transporte, y uniendo sus reivindicaciones con las de la APPO. Lamentablemente, los sindicatos que pueden ayudar a que se extienda y fortalezca la lucha de la Comuna de Oaxaca, no han mostrado la solidaridad de clase necesaria para enfrentar al régimen. Las masas trabajadoras de Oaxaca deben saber con quienes cuentan en realidad.
El magisterio oaxaqueño y la APPO pueden encabezar una gran lucha nacional de todo el movimiento obrero y popular y sus demandas, unificando la lucha de Oaxaca con el descontento contra el fraude y las demás reivindicaciones, y preparando un gran paro nacional con movilización. Para eso hay que exigirle a los sindicatos opositores como la CNTE, la UNT (Unión Nacional de Trabajadores) y el Sindicato Mexicano de Electricistas que lo convoquen, y garantizar su realización mediante asambleas en los lugares de trabajo, y que los millones de trabajadores agrupados en el oficialista Congreso del Trabajo le impongan a sus direcciones charras la incorporación de sus sindicatos a esta lucha.

Para discutir y poner en pie un plan de acción y un programa unificado, la APPO y las demás organizaciones obreras, campesinas, indígenas y populares deberían convocar a un Gran Encuentro Nacional de organizaciones obreras, campesinas y populares, con delegados con mandato, rotativos y revocables, y que se realice en la ciudad de Oaxaca. A esa propuesta deberían sumarse con todas sus fuerzas las organizaciones, frentes y corrientes sindicales que se reclaman democráticas, así como la “otra campaña” liderada por Marcos y el EZLN.
Ese Encuentro podría discutir también cómo impulsamos una gran lucha nacional para imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, donde los millones de trabajadores y campesinos de todo el país discutamos como conquistar nuestras demandas, las cuales no serán resueltas por los políticos y los partidos representantes de la burguesía y el imperialismo.

La lucha por imponer un gobierno de la APPO y las organizaciones obreras y campesinas, es parte de una gran lucha nacional contra la antidemocracia y los planes antiobreros y antipopulares mandatados por el imperialismo, en la perspectiva de luchar por imponer un gobierno obrero, campesino y popular que reorganice la sociedad en función de los intereses de los explotados y oprimidos, expropiando a los capitalistas transnacionales y terratenientes, para lo cual es imprescindible formar un partido revolucionario de la clase trabajadora. Llamamos a todas las organizaciones que se reclaman marxistas revolucionarias y a todos los sectores que se orienten a luchar por un programa como el que proponemos, a discutir las bases programáticas de una urgente unificación para sentar las bases de un gran partido de trabajadores revolucionario en México. Esa es la perspectiva que defendemos desde la LTS-CC y la Fracción Trotskista Cuarta Internacional.

 VIVA LA COMUNA DE OAXACA

 NI ULISES NI OTRO FIGURON DEL RÉGIMEN DE RECAMBIO

 POR UN GOBIERNO PROVISIONAL DE LA APPO Y DEMÁS ORGANIZACIONES OBRERAS, CAMPESINAS Y POPULARES, QUE CONVOQUE A UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE REVOLUCIONARIA

 ALTO A LA REPRESIÓN

 LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POlà TICOS DE ATENCO Y TODO EL PAIS

 FUERA CUERPOS POLICIACOS, MILITARES Y PARAMILITARES DE OAXACA

 POR UN PARO NACIONAL EN APOYO A OAXACA Y CONTRA LA ANTIDEMOCRACIA Y LOS PLANES DEL RÉGIMEN

Fracción Trotskista - Cuarta Internacional

6 de Septiembre de 2006

 

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