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La Asamblea Popular de 1971
por : Javo Ferreira

28 Aug 2005 |

Los años de 1969 a 1971 constituyeron un “trienio revolucionario” con en el que se expresó en Bolivia el gran ascenso que recorría el Cono Sur de América Latina.

En Octubre de 1969, el Gral. Miranda lanzó un golpe contra el gobierno del Gral. Ovando. La COB llamó a la huelga general, derrotando la intentona y permitiendo el acceso al poder del Gral. J.J. Tórrez, quien intentará maniobrar con un discurso nacionalista (hasta prometiendo “el socialismo”) en medio del auge de masas.

La aguda situación revolucionaria y la impotencia del gobierno hacían evidente que la situación se resolvería rápidamente o con el triunfo de la revolución obrera, o con una salida burguesa contrarrevolucionaria (lo que finalmente ocurrió con el golpe de Banzer, el 21 de agosto de 1971). En una situación así, las masas experimentan la necesidad de organismos superiores de frente único, que puedan responder a la dualidad de poderes entre el gobierno y las instituciones en crisis del Estado burgués, y la movilización de masas que tendían instintivamente al poder.

En este marco la COB convocó el 1° de mayo de 1971 a una Asamblea Popular, conformada sobre la base de las organizaciones sindicales, sobre todo de los mineros, y con representación de las corrientes que integraban el “comando político de la COB” (en el cual estaban todos los partidos que se reclamaban populares, incluso en un primer momento el MNR que luego fue expulsado). A la Asamblea empezaron a sumarse también algunas organizaciones campesinas que rompían con el viejo pacto militar-campesino establecido por el dictador Barrientos.

La participación de todos los sindicatos en la Asamblea permitía hablar de la misma como de un congreso de la COB, con la salvedad que se proponía funcionar con un carácter permanente y no circunstancial. Por otra parte, esbozaba las tendencias a la centralización de la alianza obrera, campesina y popular, en torno a la fuerza del movimiento obrero. Estas características llevaron a Le Monde Diplomatique a hablar del surgimiento del “primer soviet de América Latina”. Es decir, como el equivalente de los Consejos obreros, campesinos y de soldados que llevaron al triunfo de la Revolución Rusa en 1917. Según Guillermo Lora, dirigente del POR- este organismo llegó a ser un “soviet real y viviente y no un germen no debidamente configurado [1]. También para René Zavaleta Mercado “La Asamblea era un soviet verdadero [2].

Sin embargo, para convertirse en el soviet de la revolución boliviana, su funcionamiento debía ser permanente (pero tras las primeras sesiones no volvió a reunirse); debía organizarse desde los centros de trabajo y a todo nivel -local, regional, departamental y nacional- (cosa que tampoco ocurrió); y basarse en la democracia directa, con elección y revocabilidad de los delegados en asambleas de base (lo que implicaba una lucha frontal contra la dirección burocrática). Tampoco dio pasos efectivos hacia la organización y armamento bajo su autoridad de milicias obreras y campesinas, ni para extender su influencia en el campesinado y sobre todo en el ejército, pese al tenso clima de conspiración golpista que se vivía.

Su dirección reformista -encabezada por Juan Lechín y el PCB- no quería que la Asamblea Popular se desarrollara en esa dirección. Jugada a presionar y sostener al gobierno nacionalista de Tórrez, llamaba a confiar en que éste enfrentaría al inminente golpe o entregaría armas, lo que dejó desarmados política y militarmente a los trabajadores ante el golpe militar del 21 de agosto.

Así y ante todo por la política de su dirección, la Asamblea Popular no llegó a ser un verdadero órgano de poder obrero y campesino y el golpe banzerista cortó de raíz esa breve experiencia.

La idea de Asamblea Popular quedó en la memoria histórica como un referente para las tendencias de las masas a la autoorganización y por ello, no es casual que comenzara a resurgir al calor del levantamiento de junio.

 

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