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	<title> Fracci&#243;n Trotskista Cuarta Internacional </title>
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		<title>La mujer, el Estado y la Revoluci&#243;n, de Wendy Z. Goldman </title>
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		<dc:creator>IPS, Pan y Rosas, Agrupaci&#243;n de Mujeres</dc:creator>


		<dc:subject>Europa</dc:subject>
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		<dc:subject>Mujer</dc:subject>
		<dc:subject>An&#225;lisis</dc:subject>
		<dc:subject>Rusia</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pol&#237;tica familiar y vida social sovi&#233;ticas 1917-1936&lt;/strong&gt; &lt;i&gt;Pr&#243;logo de &lt;a href=&#034;http://andreadatri.blogspot.com&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;Andrea D'Atri&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

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		</description>


 <content:encoded>&lt;img src='https://www.ft-ci.org/local/cache-vignettes/L100xH150/arton3243-c49bb.jpg?1697167629' class='spip_logo spip_logo_right' width='100' height='150' alt=&#034;&#034; /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;Pr&#243;logo&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Abrir paso a las m&#225;s profundas y verdaderas reformas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Por Andrea D'Atri&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Habr&#237;a que considerar irremisiblemente perdidos a aquellos comunistas que imaginaran que se puede consumar una empresa de alcance hist&#243;rico mundial, como la de establecer las bases de una econom&#237;a socialista (sobre todo en un pa&#237;s de peque&#241;os campesinos), sin errores, sin retrocesos, sin recomenzar de nuevo m&#250;ltiples veces tareas inacabadas o mal ejecutadas. No est&#225;n perdidos (y con mucha probabilidad no sucumbir&#225;n) los comunistas que no se dejen arrastrar por las ilusiones ni por el des&#225;nimo, y que conserven la fuerza y la flexibilidad necesaria para recomenzar desde cero y consagrarse a una de las tareas m&#225;s dif&#237;ciles.&lt;/i&gt;&#8221; Lenin, 1922&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;&lt;i&gt;Todo el que se inclina ante los hechos consumados es incapaz de preparar el porvenir.&lt;/i&gt;&#8221; Trotsky, 1936&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;I&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rusia &#8211;el eslab&#243;n m&#225;s d&#233;bil de la cadena de pa&#237;ses imperialistas- lleg&#243; a la dictadura del proletariado, antes que los pa&#237;ses avanzados. Reformas profundas que se promet&#237;an en las democracias m&#225;s avanzadas de Occidente, se plasmaron en la naci&#243;n m&#225;s atrasada de Europa, empuj&#225;ndola violentamente a ocupar un puesto de vanguardia en la historia mundial. Pero su atraso econ&#243;mico y cultural, junto con la derrota del movimiento obrero de los pa&#237;ses avanzados, eran fuerzas poderosas que se erig&#237;an entre el momento inicial de la revoluci&#243;n y el objetivo final del socialismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La direcci&#243;n del Partido Bolchevique estaba convencida de que s&#243;lo una revoluci&#243;n triunfante en el seno de la moderna Europa impulsar&#237;a nuevamente las fuerzas agotadas del proletariado ruso y de su econom&#237;a arrasada por el esfuerzo b&#233;lico, permitiendo elevar el nivel cultural de las masas que, durante siglos, se vieron atenazadas por el zarismo, la superstici&#243;n y los patriarcas de la Iglesia Ortodoxa. &#8220;No cabe duda que la revoluci&#243;n socialista en Europa debe estallar y estallar&#225;. Todas nuestras esperanzas en la victoria definitiva del socialismo se fundan precisamente en esta seguridad y en esta previsi&#243;n cient&#237;fica&#8221;, escrib&#237;a Lenin, en enero de 1918.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb1&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Lenin, V.: &#8220;Para la historia de una paz infortunada&#8221;, Obras Completas, T. (&#8230;)&#034; id=&#034;nh1&#034;&gt;1&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Es cierto que, como se&#241;ala Isaac Deutscher, &#8220;los bolcheviques hicieron su Revoluci&#243;n de Octubre de 1917 con la convicci&#243;n de que lo que ellos hab&#237;an iniciado era &#8216;el salto de la humanidad del reino de la necesidad al reino de la libertad'. Vieron al orden burgu&#233;s disolvi&#233;ndose y a la sociedad clasista derrumb&#225;ndose en todo el mundo, no s&#243;lo en Rusia.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb2&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deutscher, I.: Trotsky, el profeta desarmado, LOM Ediciones, Santiago de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh2&#034;&gt;2&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Pero el pa&#237;s exhausto por su participaci&#243;n en la guerra imperialista, tuvo que pasar por &#8220;una guerra civil franca y encarnizada&#8221; en la que &#8220;la vida econ&#243;mica se subordin&#243; por completo a las necesidades del frente.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb3&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L.: La revoluci&#243;n traicionada, Claridad, Buenos Aires, 1938.&#034; id=&#034;nh3&#034;&gt;3&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entre 1918 y 1921, cuando el flamante estado obrero vivi&#243; el per&#237;odo conocido como &#8220;comunismo de guerra&#8221;, los esfuerzos se concentraron en la industria militar y en combatir el hambre que asolaba las ciudades: &#8220;una reglamentaci&#243;n del consumo en una fortaleza sitiada&#8221;, dir&#225; Trotsky.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb4&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;d.&#034; id=&#034;nh4&#034;&gt;4&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Mientras tanto, la revoluci&#243;n era derrotada en la avanzada Alemania y las fuerzas conservadoras del antiguo orden europeo recuperaban cierto equilibrio. En toda Rusia, la industria produc&#237;a menos de una quinta parte de lo que hab&#237;a producido antes de la guerra imperialista; Mosc&#250; contaba con la mitad de poblaci&#243;n que antes de la contienda, Petrogrado con apenas un tercio. A principios de 1919, el proyecto de la reacci&#243;n europea de rodear a la naciente rep&#250;blica de los soviets se puede decir que hab&#237;a sido consumado: al oeste, asediaban el ej&#233;rcito alem&#225;n y la flota inglesa, los checoeslovacos y las tropas blancas comandadas por Kolchak; al norte, tropas inglesas, francesas, americanas y serbias; al sur, franceses, ingleses y el ej&#233;rcito blanco comandado por Denikin; al este, los japoneses y los jefes cosacos, antiguas cabezas de las fuerzas represivas imperiales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En medio de esta situaci&#243;n, la expectativa de los dirigentes bolcheviques en la revoluci&#243;n alemana no era una mera enso&#241;aci&#243;n de l&#237;deres trasnochados: si el poder sovi&#233;tico se hab&#237;a sostenido en sus primeros meses, se lo deb&#237;a al proletariado europeo, donde se destacaba la heroica clase obrera germana que &#8211;envuelta en el drama de la guerra imperialista y vestida con los uniformes de marineros y soldados- hab&#237;a derrocado al Reich. El destino de la revoluci&#243;n rusa, para Lenin y Trotsky, se encontraba atado indisolublemente a la resoluci&#243;n que, finalmente, tuviera esta monumental batalla de clases en uno de los pa&#237;ses capitalistas m&#225;s avanzados de la &#233;poca.&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb5&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;En Berl&#237;n, en enero de 1918, se extienden las huelgas contra la carest&#237;a, (&#8230;)&#034; id=&#034;nh5&#034;&gt;5&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y sin embargo, en medio de esta situaci&#243;n dram&#225;tica que nublaba el horizonte de la Rusia sovi&#233;tica, haci&#233;ndole temer a los revolucionarios un casi seguro retroceso en las posiciones conquistadas, redoblaron la apuesta y el primer estado obrero de la historia se provey&#243; de una legislaci&#243;n particularmente vanguardista. &#8220;El r&#233;gimen sovi&#233;tico no ten&#237;a a&#250;n un mes de existencia cuando public&#243; un decreto que el gobierno provisional no hab&#237;a sido capaz de elaborar a los ocho meses de estar en el poder: la ley del divorcio y m&#225;s particularmente el divorcio por consentimiento mutuo. Casi al mismo tiempo el matrimonio civil reemplaz&#243; al religioso. (&#8230;). El fin de esta reforma, seg&#250;n uno de los principales legisladores de la &#233;poca consist&#237;a en transformar una instituci&#243;n que &#8216;ha de dejar de ser una jaula donde los esposos tienen que vivir a la fuerza.'&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb6&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Liebman, M.: La conquista del poder, Ed. Grijalbo, M&#233;xico DF, 1978.&#034; id=&#034;nh6&#034;&gt;6&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El historiador Henri Chambre se&#241;ala que la legislaci&#243;n sovi&#233;tica se somet&#237;a a dos principios fundamentales: &#8220;la emancipaci&#243;n de la mujer y la desaparici&#243;n de la desigualdad de derechos entre el hijo natural y el hijo leg&#237;timo.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb7&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Citado por Marcel Liebman en op.cit.&#034; id=&#034;nh7&#034;&gt;7&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Es la misma apreciaci&#243;n de Wendy Z. Goldman, que ya desde las primeras p&#225;ginas de La mujer, el Estado y la Revoluci&#243;n indica que, &#8220;desde una perspectiva comparativa, el C&#243;digo de 1918 se adelantaba notablemente a su &#233;poca. No se ha promulgado ninguna legislaci&#243;n similar con respecto a la igualdad de g&#233;nero, el divorcio, la legitimidad y la propiedad ni en Am&#233;rica ni en Europa. Sin embargo, a pesar de las innovaciones radicales del C&#243;digo, los juristas se&#241;alaron r&#225;pidamente &#8216;que esta legislaci&#243;n no es socialista, sino legislaci&#243;n para la era transicional'. Ya que este C&#243;digo preservaba el registro matrimonial, la pensi&#243;n alimenticia, el subsidio de menores y otras disposiciones relacionadas con la necesidad persistente aunque transitoria de la unidad familiar. Como marxistas, los juristas estaban en la posici&#243;n extra&#241;a de crear leyes que cre&#237;an que pronto se convertir&#237;an en irrelevantes.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;II&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No s&#243;lo la revoluci&#243;n, sino tambi&#233;n la guerra mundial, la guerra civil, las sequ&#237;as y las plagas hab&#237;an trastocado de pies a cabeza a la vieja Rusia, agotando o liquidando las fuerzas de todas las clases sociales que hab&#237;an luchado entre s&#237;. El hambre se hizo end&#233;mica y esto debilit&#243; y desmoraliz&#243; a la clase obrera. A ello se sumaba el sufrimiento provocado por el fr&#237;o y la falta de combustible. Las epidemias se propagaban f&#225;cilmente: entre 1918 y 1919, un mill&#243;n y medio de personas muri&#243; como consecuencia del tifus. Para fines de 1920, s&#243;lo las enfermedades, el hambre y las bajas temperaturas mataron a 7 millones y medio de rusos, cuando la guerra se hab&#237;a cobrado 4 millones de v&#237;ctimas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Millares de ni&#241;as y ni&#241;os vagaban por las calles, en busca de un mendrugo de pan para sobrevivir. Eran los hu&#233;rfanos de la guerra, de la revoluci&#243;n y de las hambrunas que constituyeron un fen&#243;meno social de dif&#237;cil resoluci&#243;n para el naciente estado obrero: el besprizornost', los ni&#241;os de la calle, acostumbrados al pillaje y el vagabundeo, la vida dura y los rudos tratos de autoridades y funcionarios que, cuando se incentiva la econom&#237;a agr&#237;cola, son enviados al campo. &#8220;En 1925, el educador T. E. Segalov aplic&#243; el famoso comentario de Fourier a las mujeres y los ni&#241;os. Escribi&#243;, &#8216;La forma en que una sociedad dada protege a la ni&#241;ez refleja su nivel econ&#243;mico y cultural existente'. En la Uni&#243;n Sovi&#233;tica de 1926, 19.000 ni&#241;os sin hogar eran expulsados de los hogares financiados por el Estado y colocados en hogares campesinos extendidos para sembrar con un arado de madera ancestral y para cosechar con hoz y guada&#241;a&#8221;, describe Goldman.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y sin embargo, mientras las medidas extremas del flamante gobierno obrero no atinaban a dar con las mejores soluciones para semejante flagelo, en medio de la crisis econ&#243;mica, algunas de las innovaciones introducidas por ese mismo poder sovi&#233;tico preparaban una inmensa revoluci&#243;n pedag&#243;gica sin antecedentes: todos los ciudadanos que supieran leer y escribir fueron movilizados en un gigantesco plan de alfabetizaci&#243;n; se publicaron colecciones populares de los cl&#225;sicos para ser vendidos a precio de costo; se estableci&#243; la escolaridad mixta y se le dio, a la educaci&#243;n, un car&#225;cter polit&#233;cnico y colectivo. Con una anticipaci&#243;n hist&#243;rica visionaria, la revoluci&#243;n proletaria aboli&#243; los ex&#225;menes y decret&#243; que las escuelas fueran regidas por un consejo del que formaban parte los trabajadores del establecimiento, los representantes de las organizaciones obreras locales y los estudiantes mayores de doce a&#241;os. Bastaron pocos meses de poder obrero, para que se proclamara la gratuidad de la ense&#241;anza universitaria. &#161;All&#237; s&#237; podr&#237;a decirse que la imaginaci&#243;n estuvo en el poder!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero las revoluciones son algo muy real, que tiene que lidiar con las condiciones materiales existentes para transformarlo todo radicalmente. Y eso incluye contradicciones desgarrantes. En esas contradicciones violentas, la revoluci&#243;n se esforzaba por abrirse paso: libros baratos destinados a alfabetizar a millones, muchos de los cuales terminaban quemados para guarecer a sus destinatarios del fr&#237;o, ante la escasez de combustible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;III&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para 1921, la econom&#237;a del joven estado sovi&#233;tico estaba devastada. &#8220;No somos lo suficientemente civilizados para el socialismo&#8221;, hab&#237;a se&#241;alado Lenin, refiri&#233;ndose al atraso industrial, la baja poblaci&#243;n urbana y la preponderancia del campo en la econom&#237;a del estado. Entonces propone impulsar la Nueva Pol&#237;tica Econ&#243;mica (NEP), bajo la cual se restauraba la propiedad privada de la producci&#243;n en algunos sectores agr&#237;colas y se liberaban las restricciones comerciales con el extranjero: por medio de la introducci&#243;n controlada de ciertos mecanismos del mercado, se buscaba revitalizar la econom&#237;a que se encontraba en ruinas. Entretanto, el gobierno alem&#225;n reprim&#237;a brutalmente el levantamiento de los obreros encabezado por el Partido Comunista, debilitando las fuerzas revolucionarias en Europa y aumentando el aislamiento de la Rusia sovi&#233;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con la NEP, tambi&#233;n hay que se&#241;alar que emergi&#243; una nueva e incipiente clase media, que aprovech&#243; la ocasi&#243;n en beneficio propio. En 1922, la cosecha alcanz&#243; las tres cuartas partes de la producci&#243;n normal anterior a la guerra; pero mientras los nepistas aumentaban su poder social y econ&#243;mico, la clase obrera industrial &#8211;principal protagonista de la revoluci&#243;n victoriosa- se ve&#237;a diezmada: su vanguardia, politizada y valerosa, hab&#237;a sucumbido en la guerra civil, otros tantos hab&#237;an asumido responsabilidades como funcionarios del naciente estado sovi&#233;tico, asimil&#225;ndose al ambiente burocr&#225;tico; miles de proletarios abandonaron las ciudades &#8211;durante las hambrunas- y regresaron al campo de donde eran originarios. La industria no ten&#237;a el mismo ritmo de recuperaci&#243;n que el campo: la industria pesada estaba paralizada y los niveles de producci&#243;n de la industria ligera eran apenas un cuarto de los alcanzados en la preguerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es dif&#237;cil imaginar que, bajo estas circunstancias, tambi&#233;n cambiara la composici&#243;n social del Partido Bolchevique. &#8220;A principios de 1917 no ten&#237;a m&#225;s de 23.000 miembros en toda Rusia. Durante la revoluci&#243;n la militancia se triplic&#243; y cuadruplic&#243;. En el per&#237;odo culminante de la guerra civil, en 1919, un cuarto de mill&#243;n de personas hab&#237;an ingresado en sus filas. Este crecimiento reflejaba la genuina atracci&#243;n que el partido ejerc&#237;a sobre la clase obrera. Entre 1919 y 1922, la militancia se triplic&#243; una vez m&#225;s, aumentando de 250.000 a 700.000 miembros. La mayor parte de este crecimiento, sin embargo, ya era espurio. Los oportunistas se volcaban en alud sobre el campo de los vencedores. El partido ten&#237;a que llenar innumerables puestos en el gobierno, la industria, los sindicatos, etc., y era ventajoso llenarlos con personas que aceptaran la disciplina partidaria. En esta masa de reci&#233;n llegados, los bolcheviques aut&#233;nticos quedaron reducidos a una peque&#241;a minor&#237;a.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb8&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Deutscher, I.: op.cit.&#034; id=&#034;nh8&#034;&gt;8&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo esto iba aconteciendo mientras Lenin sufr&#237;a su primer infarto cerebral en mayo de 1922, que lo alej&#243; moment&#225;neamente de las funciones al frente del Partido Bolchevique, hasta su segundo infarto, en diciembre, despu&#233;s del cual tuvo que retirarse de la actividad p&#250;blica completamente. En ese mismo a&#241;o, Stalin es nombrado secretario general del partido. M&#225;s tarde, despu&#233;s de un tercer ataque, Lenin perdi&#243; el habla, qued&#243; postrado y muri&#243; el 21 de enero de 1924. Pero en estos &#250;ltimos meses de vida, con sus fuerzas diezmadas por la enfermedad, Lenin libr&#243; su &#250;ltimo combate por la restituci&#243;n del monopolio del comercio exterior, abolido en 1922; contra la opresi&#243;n de las nacionalidades y contra la burocracia que empezaba a roer la organizaci&#243;n del Partido Bolchevique y el estado sovi&#233;tico. &#8220;Fuerzas colosales se hab&#237;an puesto en movimiento: las del asedio imperialista, las de una burgues&#237;a agraria que resurg&#237;a una y otra vez, las de una burocracia capilar que iba insinu&#225;ndose en todos los engranajes del aparato administrativo. No obstante, Lenin, hasta su &#250;ltimo aliento, sigue apostando a favor de la consciencia de la vanguardia, (&#8230;). Cuando el propio partido se revela contaminado por el virus burocr&#225;tico, Lenin no renuncia a su prop&#243;sito. Se dirige a la vanguardia de la vanguardia, a lo que de sano pueda a&#250;n subsistir en la direcci&#243;n del partido. (&#8230;). El a&#241;o 1923 certifica el fin de la crisis revolucionaria que, a lo largo de cinco a&#241;os, ha sacudido toda Europa. Hasta entonces, la joven revoluci&#243;n rusa ha resistido, aferrada a la esperanza de una revoluci&#243;n victoriosa en Alemania, sin la cual su propio futuro resultaba te&#243;ricamente impensable. El fracaso del Octubre alem&#225;n despeja el camino para el futuro ascenso del nazismo y constituye el preludio de la derrota de la Oposici&#243;n de izquierdas en Rusia. La burocracia teoriza ese aislamiento duradero y se dispone a encerrar la revoluci&#243;n en las fronteras del &#8216;socialismo en un solo pa&#237;s'. Esa trayectoria contradice, sin lugar a dudas, toda la historia y la educaci&#243;n del partido. Pero, tras la guerra civil, &#191;qu&#233; es lo que permanece todav&#237;a en pie del partido y de sus relaciones con las masas? La mitad del proletariado industrial se ha esfumado. (&#8230;). Enfrentado a las fuerzas desbocadas de la historia, desde su lecho, Lenin propone a Trotsky un pacto para jugar una &#250;ltima baza contra la burocracia.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb9&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Prefacio de Daniel Bensa&#239;d a la edici&#243;n francesa de El &#250;ltimo combate de (&#8230;)&#034; id=&#034;nh9&#034;&gt;9&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Pero la burocracia encontraba sus ra&#237;ces en la derrota de la revoluci&#243;n internacional y el atraso social, econ&#243;mico y cultural de Rusia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para las mujeres, este per&#237;odo trajo un aumento del &#237;ndice de desocupaci&#243;n y una visiblemente mayor cantidad de trabajadoras urbanas en situaci&#243;n de prostituci&#243;n. Como se revela en la minuciosa investigaci&#243;n de Wendy Z. Goldman, el 86% de las mujeres en esta situaci&#243;n, para los a&#241;os '20, eran obreras o cuentapropistas (modistas, artesanas). Eran las trabajadoras expulsadas de la producci&#243;n, que ve&#237;an reducirse los servicios gratuitos de guarder&#237;as y de hogares para madres solteras, empujadas a la prostituci&#243;n por el hambre y la miseria reinantes.&lt;br class='autobr' /&gt;
Sin embargo, las dificultades no eran &#243;bice para un pensamiento audaz de los dirigentes bolcheviques, que sobrevolaba por encima de los aprietos que impon&#237;a la realidad: &#8220;No cabe la m&#225;s ligera duda de que, aun al nivel de nuestra econom&#237;a actual, podr&#237;amos conceder un lugar mucho m&#225;s importante a la cr&#237;tica, a la iniciativa y a la raz&#243;n. &#201;sa es precisamente una de las tareas de la &#233;poca. Resulta m&#225;s evidente aun que la transformaci&#243;n radical de la vida (la emancipaci&#243;n de la mujer de la esclavitud dom&#233;stica, la educaci&#243;n p&#250;blica de los ni&#241;os, la abolici&#243;n del constre&#241;imiento econ&#243;mico que pesa sobre el matrimonio, etc.) no avanzar&#225; sino a la par de la acumulaci&#243;n social y del predominio creciente de las fuerzas econ&#243;micas socialistas sobre las del capitalismo&#8221;, se&#241;alaba Trotsky en 1923. Y m&#225;s adelante insiste en el papel revolucionario de la creatividad colectiva para la transformaci&#243;n de las costumbres: &#8220;Cada forma nueva (&#8230;) debe ser consignada por la prensa y llevada a conocimiento p&#250;blico, a fin de estimular la imaginaci&#243;n y el inter&#233;s de todos y dar el impulso necesario para pr&#243;ximas creaciones colectivas en lo referente a las nuevas costumbres. (&#8230;). No toda invenci&#243;n es exitosa, no todo proyecto es viable. &#191;Qu&#233; importa? La elecci&#243;n adecuada llegar&#225; en el momento oportuno. La nueva vida adoptar&#225; las formas m&#225;s acomodadas a su propio sentir. El resultado ser&#225; una vida m&#225;s rica, m&#225;s amplia, m&#225;s llena de color y armon&#237;a.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb10&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L.: Problemas de la vida cotidiana, Ant&#237;doto, Bs. As., 2007.&#034; id=&#034;nh10&#034;&gt;10&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La vida privada era un objetivo de la revoluci&#243;n en curso, como si aquella otra consigna de que &#8220;lo personal es pol&#237;tico&#8221;, levantada por las feministas de los a&#241;os '70, se encontrara anticipada en las ideas que el bolchevismo ten&#237;a sobre la emancipaci&#243;n de las mujeres: &#8220;la primera tarea, la m&#225;s profunda y urgente, es la de romper el silencio que rodea a los problemas de la vida cotidiana.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb11&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;d.&#034; id=&#034;nh11&#034;&gt;11&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; &#161;Qu&#233; lejanas estas palabras de las glorificaciones que, poco tiempo despu&#233;s, la burocracia gobernante hac&#237;a de sus propias concesiones a la ideolog&#237;a patriarcal peque&#241;oburguesa y de los brutales retrocesos que se daban en nombre del socialismo!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IV&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como nadie, quiz&#225;s, Trotsky tuvo que responder en numerosas ocasiones por qu&#233; hab&#237;a perdido &#8220;el poder&#8221;, siendo &#233;l &#8211;indudablemente-, el m&#225;s destacado dirigente junto a Lenin, de la Revoluci&#243;n Rusa. Trotsky mismo responde en sus memorias que &#8220;cuando un revolucionario, que ha dirigido la conquista del poder empieza, llegado cierto momento, a perderlo &#8211;sea por v&#237;a &#8216;pac&#237;fica' o violentamente-, ello quiere decir, en realidad, que comienza a iniciarse la decadencia de las ideas y los sentimientos que animaran en una primera fase a los elementos dirigentes de la revoluci&#243;n o que desciende de nivel el impulso revolucionario de las masas o ambas cosas a la vez.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb12&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L.: Mi vida, Ant&#237;doto, Bs. As., 1996.&#034; id=&#034;nh12&#034;&gt;12&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; La burocratizaci&#243;n del partido y del estado se va acentuando y Trotsky lo sintetiza magistralmente, diciendo que &#8220;para muchos, la etapa actual, llamada a ser una etapa de transici&#243;n, iba cobrando el valor de una estaci&#243;n de t&#233;rmino. Se iba formando un nuevo tipo de hombre.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb13&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;&#205;d.&#034; id=&#034;nh13&#034;&gt;13&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; La resistencia ante las exigencias revolucionarias fue transform&#225;ndose, lentamente, en una campa&#241;a contra Trotsky que encabezaba la oposici&#243;n al camino que emprend&#237;a la casta gobernante. Pero es obligado a renunciar a sus cargos en el estado obrero; m&#225;s tarde, a abandonar los organismos de direcci&#243;n del Partido Bolchevique y, finalmente, expulsado definitivamente del mismo. Aun as&#237;, Trotsky representaba la continuidad del leninismo y la experiencia viva de la revoluci&#243;n triunfante, por eso fue deportado a Alma Ata, en 1928, donde escribi&#243; La Revoluci&#243;n Permanente, discutiendo la &#8220;teor&#237;a&#8221; nacionalista de Stalin, de que era posible construir el socialismo en un solo pa&#237;s, gradual y evolutivamente. Un a&#241;o m&#225;s tarde era enviado al destierro que lo hizo recalar, primero en Turqu&#237;a y, luego, en numerosos pa&#237;ses europeos que se negaban a concederle una visa, hasta que finalmente encontr&#243; su &#250;ltima morada en un lejano y ex&#243;tico M&#233;xico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En tanto, en nombre del socialismo, parad&#243;jicamente, en la Uni&#243;n Sovi&#233;tica se limit&#243; el desarrollo de la socializaci&#243;n de los servicios tales como guarder&#237;as, lavaderos y comedores. La burocracia, para afirmarse en el poder del Estado, desenterr&#243; el viejo culto a la familia, ya que el nuevo r&#233;gimen ten&#237;a la necesidad &#8220;de una jerarqu&#237;a estable de las relaciones sociales, y de una juventud disciplinada por cuarenta millones de hogares que sirven de apoyo a la autoridad y el poder.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb14&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L.: La Revoluci&#243;n Traicionada, op.cit.&#034; id=&#034;nh14&#034;&gt;14&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; Antes del d&#233;cimo aniversario de la Revoluci&#243;n de Octubre, el r&#233;gimen de Stalin reintroduce el matrimonio civil como la &#250;nica uni&#243;n legal frente al Estado. M&#225;s tarde &#8211;sosteni&#233;ndose tambi&#233;n, entre otros fundamentos, en la moral peque&#241;oburguesa de las atrasadas masas campesinas- suprimir&#225; la secci&#243;n femenina del Comit&#233; Central del partido, penalizar&#225; la homosexualidad y criminalizar&#225; la prostituci&#243;n. &#8220;La prohibici&#243;n del aborto en junio de 1936 fue acompa&#241;ada de una campa&#241;a para desacreditar y destruir las ideas libertarias que hab&#237;an dado forma a la pol&#237;tica social a lo largo de la d&#233;cada de 1920.&#8221;, se&#241;ala Wendy Z. Goldman en el libro que aqu&#237; presentamos. Y agrega: &#8220;la doctrina de la &#8216;extinci&#243;n', que en un momento hab&#237;a sido central para la comprensi&#243;n socialista de la familia, el derecho y el Estado, fue repudiada.&#8221; La burocracia stalinista, que arrebat&#243; el poder de la clase trabajadora, enalteci&#243; las figuras del Gran Padre Stalin y la madre rusa heroica y sacrificada por el progreso patri&#243;tico; permiti&#243; que las esposas de los funcionarios pudieran ir en autom&#243;vil con chofer a los supermercados, mientras las trabajadoras ten&#237;an que hacer colas interminables por la escasez y el racionamiento. Y todo esto lo hac&#237;a al tiempo que sosten&#237;a que, con la conquista del poder del Estado, el socialismo ya estaba consumado en sus nueve d&#233;cimas partes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero la contrarrevoluci&#243;n impuesta por el r&#233;gimen de Stalin no fue la continuidad inevitable del bolchevismo &#8211;como muchos enemigos de la revoluci&#243;n socialista lo quieren presentar-, sino su propia negaci&#243;n. Para ello necesit&#243; liquidar a toda una generaci&#243;n mediante el destierro, su condena a campos de trabajo forzoso, los juicios fraguados y las ejecuciones sumarias. El Termidor que arrasa con las conquistas revolucionarias, al mismo tiempo instaura la pena de muerte a partir de los doce a&#241;os, la autorizaci&#243;n de la tortura y los masivos y arbitrarios fusilamientos &#8211;conocidos como los Juicios de Mosc&#250;- que acabaron con la generaci&#243;n de viejos bolcheviques y con todos los que se atrevieron a plantear su oposici&#243;n al r&#233;gimen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hay una continuidad entre los primeros decretos alborozados del naciente estado obrero de 1917 &#8211;cuando las leyes tambi&#233;n se imaginaban tan transitorias y epis&#243;dicas como el Estado mismo, como toda la sociedad revolucionada- y estas prescripciones solemnes del orden estatuido por la burocracia para el progreso creciente de la naci&#243;n. En el medio, fueron necesarios muchas deportaciones, campos de trabajo forzoso, miles de torturados y presos, miles de asesinados. A la revoluci&#243;n, fue necesario oponerle una contrarrevoluci&#243;n para que finalmente se llegara una situaci&#243;n tal como la descripta por Wendy Z. Goldman en los &#250;ltimos cap&#237;tulos de este libro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los bolcheviques cre&#237;an que instaurar la igualdad pol&#237;tica entre hombres y mujeres era el problema m&#225;s simple por resolver; pero que el logro de esta igualdad en la vida cotidiana era un problema infinitamente m&#225;s arduo, ya que no depend&#237;a de decretos revolucionarios. Para eso era necesario un gran esfuerzo conciente de toda la masa del proletariado y presupon&#237;a la existencia de un poderoso deseo de cultura y progreso. &#191;C&#243;mo pod&#237;a decirse, entonces, que el socialismo estaba casi consumado al tiempo que se prohib&#237;a el aborto y se hac&#237;a propaganda para que la mujer regresara al hogar y su mundo se redujera, nuevamente, al de las tareas dom&#233;sticas? Trotsky lo denuncia sin ambages: &#8220;La Revoluci&#243;n de Octubre inscribi&#243; en su bandera la emancipaci&#243;n de la mujer y produjo la legislaci&#243;n m&#225;s progresiva en la historia sobre el matrimonio y la familia. Esto no quiere decir, por supuesto, que quedara a punto inmediatamente una &#8216;vida feliz' para la mujer sovi&#233;tica. La verdadera emancipaci&#243;n de la mujer es inconcebible sin un aumento general de la econom&#237;a y la cultura, sin la destrucci&#243;n de la unidad econ&#243;mica familiar peque&#241;oburguesa, sin la introducci&#243;n de la elaboraci&#243;n socializada de los alimentos, y sin educaci&#243;n. Mientras tanto, guiada por su instinto de conservaci&#243;n, la burocracia se ha sobresaltado por la &#8216;desintegraci&#243;n' de la familia. Empieza a cantar alabanzas a la cena y a la colada familiares, es decir, a la esclavitud dom&#233;stica de la mujer.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb15&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Trotsky, L.: &#8220;Twenty Years of Stalinist Degeneration&#8221;, en Fourth (&#8230;)&#034; id=&#034;nh15&#034;&gt;15&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt; En la misma l&#237;nea, Wendy Z. Goldman sentencia que &#8220;aunque las condiciones materiales jugaron un rol crucial en socavar la visi&#243;n de los a&#241;os veinte, no fueron en &#250;ltima instancia, responsables por su desaparici&#243;n. (&#8230;). La reversi&#243;n ideol&#243;gica de la d&#233;cada de 1930 fue esencialmente pol&#237;tica, no de naturaleza econ&#243;mica ni material, y llevaba la impronta de la pol&#237;tica stalinista en otras &#225;reas. La ley de 1936 ten&#237;a sus ra&#237;ces en las cr&#237;ticas populares y oficiales de la d&#233;cada de 1920, pero sus medios y sus fines constitu&#237;an un marcado quiebre con las primeras corrientes del pensamiento, de hecho con una tradici&#243;n de siglos de ideas y pr&#225;cticas revolucionarias.&#8221;&lt;br class='autobr' /&gt;
Millones de seres humanos nacieron y crecieron bajo la idea de que ese engendro hist&#243;rico del stalinismo, era sin&#243;nimo de socialismo. Las banderas revolucionarias quedaron manchadas, durante poco m&#225;s de medio siglo, por los monstruosos cr&#237;menes de la burocracia termidoriana. Con ese tel&#243;n de fondo, las ideas de la revoluci&#243;n y de la libertad parecieron andar por diversos caminos, incluso oponi&#233;ndose entre s&#237;.&lt;br class='autobr' /&gt;
En ese mismo tiempo, las mujeres accedimos a todos los niveles de la educaci&#243;n p&#250;blica, al derecho a ejercer todos los oficios, al control de nuestra sexualidad y de nuestras vidas. Sin embargo, es imperioso se&#241;alar que esos derechos contrastan duramente con la vida cotidiana de millones de mujeres, la mayor&#237;a, condenadas a trabajos precarios, a la desocupaci&#243;n y la sobreexplotaci&#243;n, a las enfermedades y muertes por las consecuencias del aborto clandestino, a ser vendidas e intercambiadas como meras mercanc&#237;as por las redes internacionales de trata y explotaci&#243;n sexual, a vivir sin agua potable, ni electricidad y con tan s&#243;lo dos d&#243;lares al d&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las reformas conseguidas hoy aqu&#237; por un pu&#241;ado de mujeres, se escurren como agua entre los dedos, ma&#241;ana, m&#225;s all&#225;. Las reformas permiten que algunas pocas ejerzan derechos que les son vedados a millones. O que esos derechos se puedan disfrutar por un corto tiempo, antes de que la pr&#243;xima ofensiva del capital imponga recortes, restricciones, mutilaciones. Por eso, consideramos que este libro de Wendy Z. Goldman, no es un mero ejercicio de memoria hist&#243;rica, sino una fuente en la que abrevar para preparar las batallas presentes y futuras por nuestra emancipaci&#243;n. Despu&#233;s de todo, como se&#241;ala el marxista belga Marcel Liebman y queda evidenciado en esta magistral obra que hoy presentamos en castellano, &#8220;no fue la lucha por las reformas la que prepar&#243; y promovi&#243; la revoluci&#243;n, sino la revoluci&#243;n la que abri&#243; paso a las m&#225;s profundas y verdaderas reformas.&#8221;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt; [&lt;a href=&#034;#nb16&#034; class=&#034;spip_note&#034; rel=&#034;appendix&#034; title=&#034;Liebman, M.: La Conquista del Poder, Editorial Grijalbo, M&#233;xico DF, 1978.&#034; id=&#034;nh16&#034;&gt;16&lt;/a&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;hr /&gt;
		&lt;div class='rss_notes'&gt;&lt;div id=&#034;nb1&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh1&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 1&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;1&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Lenin, V.: &#8220;Para la historia de una paz infortunada&#8221;, Obras Completas, T. XXVI, Editorial Cartago, Bs. As., 1958.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb2&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh2&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 2&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;2&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deutscher, I.: Trotsky, el profeta desarmado, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2007.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb3&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh3&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 3&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;3&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L.: La revoluci&#243;n traicionada, Claridad, Buenos Aires, 1938.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb4&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh4&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 4&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;4&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;d.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb5&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh5&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 5&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;5&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;En Berl&#237;n, en enero de 1918, se extienden las huelgas contra la carest&#237;a, por la paz y el levantamiento del estado de sitio, contra la militarizaci&#243;n del trabajo, por el sufragio universal y la libertad de los presos pol&#237;ticos. En octubre, la flota alemana de Kiel se subleva y los cabecillas son fusilados, mientras el movimiento se extiende a las ciudades, logrando que el consejo de obreros y soldados libere a los presos pol&#237;ticos. En noviembre, se lanza la insurrecci&#243;n con la consigna de &#8220;Consejos de obreros y soldados&#8221;, que se extiende por todo el pa&#237;s. Se suceden los enfrentamientos callejeros, mientras el Partido Socialdem&#243;crata Alem&#225;n (PSD) vacila y los socialdem&#243;cratas independientes encabezan el movimiento. El k&#225;iser Guillermo II abdica y el bar&#243;n Max de Baden asume el nuevo gobierno republicano, al que se integra el PSD. Mientras se intenta institucionalizar la revoluci&#243;n, los obreros y soldados insurrectos llaman a una reuni&#243;n central de los Consejos para conformar un gobierno revolucionario. Durante algunos meses, existe una dualidad de poderes, pero el aparato represivo y administrativo del Estado se mantiene intacto. Hacia fin de a&#241;o, se funda el Partido Comunista (PC) y se prepara la segunda fase de la revoluci&#243;n. Los socialdem&#243;cratas independientes abandonan el gobierno y junto al PC convocan a la huelga general y la insurrecci&#243;n contra el gobierno socialdem&#243;crata, que se desencadena el 5 de enero de 1919. Pero el gobierno inicia la represi&#243;n, la insurrecci&#243;n es derrotada y los dirigentes revolucionarios Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht son asesinados. Sobre esta derrota del heroico proletariado alem&#225;n, el 12 de febrero se asienta la Rep&#250;blica de Weimar. Sin embargo, dos nuevos intentos revolucionarios &#8211;otra vez derrotados sangrientamente- se suceden en 1921 y 1923.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb6&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh6&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 6&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;6&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Liebman, M.: La conquista del poder, Ed. Grijalbo, M&#233;xico DF, 1978.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb7&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh7&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 7&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;7&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Citado por Marcel Liebman en op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb8&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh8&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 8&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;8&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Deutscher, I.: op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb9&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh9&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 9&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;9&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Prefacio de Daniel Bensa&#239;d a la edici&#243;n francesa de El &#250;ltimo combate de Lenin, Moshe Lewin, 1978.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb10&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh10&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 10&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;10&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L.: Problemas de la vida cotidiana, Ant&#237;doto, Bs. As., 2007.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb11&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh11&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 11&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;11&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;d.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb12&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh12&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 12&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;12&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L.: Mi vida, Ant&#237;doto, Bs. As., 1996.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb13&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh13&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 13&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;13&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;&#205;d.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb14&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh14&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 14&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;14&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L.: La Revoluci&#243;n Traicionada, op.cit.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb15&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh15&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 15&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;15&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Trotsky, L.: &#8220;Twenty Years of Stalinist Degeneration&#8221;, en Fourth International, Vol. 6 N&#176;.3, marzo de 1945. Publicado originalmente en The Bulletin of the Russian Opposition N&#176; 66-67, mayo-junio de 1938.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div id=&#034;nb16&#034;&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip_note_ref&#034;&gt;[&lt;a href=&#034;#nh16&#034; class=&#034;spip_note&#034; title=&#034;Notas 16&#034; rev=&#034;appendix&#034;&gt;16&lt;/a&gt;] &lt;/span&gt;Liebman, M.: La Conquista del Poder, Editorial Grijalbo, M&#233;xico DF, 1978.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>Los problemas de la guerra civil, de Le&#243;n Trotsky</title>
		<link>https://www.ft-ci.org/Los-problemas-de-la-guerra-civil-de-Leon-Trotsky</link>
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		<dc:date>2011-08-19T06:46:25Z</dc:date>
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		<dc:subject>Pol&#237;tica</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Hace 71 a&#241;os Le&#243;n Trotsky, dirigente de la revoluci&#243;n rusa de 1917 junto a Lenin, era asesinado en M&#233;xico por un sicario enviado por Stalin. Su asesinato fue el punto culminante de una pol&#237;tica de persecuci&#243;n, terror y muerte que la burocracia estalinista hab&#237;a lanzado sobre &#233;l y sus seguidores.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://www.ft-ci.org/A-71-anos-del-asesinato-de-Leon-Trotsky-2011-369" rel="directory"&gt;A 71 a&#241;os del asesinato de Le&#243;n Trotsky | 2011&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Politica" rel="tag"&gt;Pol&#237;tica&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_2147 spip_documents'&gt;
&lt;img src='https://www.ft-ci.org/local/cache-vignettes/L338xH450/leon-trotsky-or-lev-davidovich-bronstein-russian-communist-leader-in-1920-6706f.jpg?1692666607' width='338' height='450' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;IPS Karl Marx | 19 agosto, 2011 |&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;a href=&#034;http://www.ips.org.ar&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.ips.org.ar&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hace 71 a&#241;os Le&#243;n Trotsky, dirigente de la revoluci&#243;n rusa de 1917 junto a Lenin, era asesinado en M&#233;xico por un sicario enviado por Stalin. Su asesinato fue el punto culminante de una pol&#237;tica de persecuci&#243;n, terror y muerte que la burocracia estalinista hab&#237;a lanzado sobre &#233;l y sus seguidores. Esta incluy&#243; no s&#243;lo la muerte de sus cuatro hijos y el asesinato de varios de sus m&#225;s &#237;ntimos colaboradores, sino el fusilamiento en masa de sus compa&#241;eros de lucha que heroicamente resist&#237;an al estalinismo en los campos de deportaci&#243;n y las prisiones de la Uni&#243;n Sovi&#233;tica.&lt;br class='autobr' /&gt;
El asesinato de Le&#243;n Trotsky fue un fr&#237;o c&#225;lculo pol&#237;tico de Stalin, basado en la previsi&#243;n de que la segunda guerra mundial engendrar&#237;a nuevamente la revoluci&#243;n, tal como hab&#237;a ocurrido en la gran guerra con la revoluci&#243;n rusa en 1917. Trotsky encarnaba la experiencia viva de la revoluci&#243;n de octubre. El ensa&#241;amiento de Stalin en acabar con su vida se sosten&#237;a en el temor de que nuevos triunfos revolucionarios cuestionaran la dominaci&#243;n imperialista y con ello el dominio de la propia burocracia en la URSS.&lt;br class='autobr' /&gt;
Trotsky fue una personalidad revolucionaria extraordinaria. Junto con Lenin fue el m&#225;s importante te&#243;rico y estratega marxista del siglo XX, y su continuador en la batalla por mantener viva la herencia revolucionaria de octubre ante el ascenso del estalinismo y del fascismo durante la d&#233;cada del '30; una d&#233;cada signada por la m&#225;s grande crisis capitalista de la historia y el inicio de una nueva carnicer&#237;a imperialista mundial.&lt;br class='autobr' /&gt;
La justeza del combate de Trotsky ha hecho que su figura sea la personificaci&#243;n de la continuidad revolucionaria de Marx y Engels, y de Lenin y la tradici&#243;n revolucionaria del marxismo, y no ha hecho m&#225;s que agrandarse con el paso del tiempo. Trotsky supo mantener la firmeza revolucionaria cuando otros flaqueaban, y a&#250;n en la situaci&#243;n m&#225;s hostil muri&#243; convencido que el futuro comunista era el &#250;nico destino progresivo al que pod&#237;a aspirar la humanidad.&lt;br class='autobr' /&gt;
Hoy, ante la emergencia de la crisis capitalista m&#225;s profunda desde los a&#241;os '30, que muestra los l&#237;mites de un periodo de triunfalismo burgu&#233;s y el comienzo de un nuevo ciclo de la lucha de clases mundial, el legado de Le&#243;n Trotsky recobra m&#225;s actualidad que nunca. S&#243;lo esta herencia, que afront&#243; las duras pruebas del siglo XX, puede presentarse como el verdadero marxismo revolucionario de nuestros d&#237;as.&lt;br class='autobr' /&gt;
Trotsky dedic&#243; los &#250;ltimos a&#241;os de su vida a construir la Cuarta Internacional, el partido mundial de la revoluci&#243;n socialista. La crisis capitalista mundial y los acontecimientos de la lucha de clases que estamos viviendo en distintas partes del planeta, anticipan lo que vendr&#225;n, al mismo tiempo que muestran la validez de la perspectiva revolucionaria del trotskismo.&lt;br class='autobr' /&gt;
El PTS y la FT-CI luchamos por un programa y una estrategia internacionalista con el objetivo de construir partidos revolucionarios de la vanguardia obrera y juvenil en todo el mundo como parte de la lucha por reconstruir la Cuarta Internacional fundada por Le&#243;n Trotsky.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;* * *&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su homenaje, publicamos la conferencia de Le&#243;n Trotsky Los problemas de la guerra civil, realizada el 29 de julio de 1924, en momentos en que la &#8220;troika&#8221; (Stalin, Zinoviev y Kamenev) comenzaba su ofensiva contra el &#8220;trotskismo&#8221;, como parte de la burocratizaci&#243;n del Estado obrero. Esta conferencia muestra, conjuntamente con otros textos del a&#241;o 1924, como el prefacio de Trotsky a los art&#237;culos de Engels conocidos como Notes sur la guerre (escrito en marzo- publicados por pimera vez en castellano en este sitio: &lt;a href=&#034;http://www.ips.org.ar/?p=3096&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;http://www.ips.org.ar/?p=3096&lt;/a&gt;), y el texto Lecciones de Octubre (de septiembre, pr&#243;logo a su compilaci&#243;n de art&#237;culos de 1917), el inter&#233;s crucial de Trotsky por los problemas del arte de la insurrecci&#243;n y la guerra civil, como parte de mantener viva la herencia revolucionaria de octubre de 1917 e instruir al partido y los obreros avanzados (contra los intentos de la troika de borrar este pasado) en esas lecciones.&lt;/p&gt;
&lt;hr class=&#034;spip&#034; /&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Los problemas de la guerra civil, Le&#243;n Trotsky&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;29 de julio de 1924&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Traducci&#243;n de Gloria Pag&#233;s y Rossana Cortez. Tomado de la versi&#243;n digital &#8220;Les probl&#232;mes de la guerre civile&#8221;, publicada en Marxist Internet Archives/fran&#231;ais/Trotsky/&#197;'uvres. Primera publicaci&#243;n en ruso en Pravda N&#176; 202 &#8211; 6-09-1924. En franc&#233;s: folleto Ed. de L'Humanit&#233;, septiembre 1926. Las notas fueron preparadas para esta edici&#243;n, salvo las que tengan aclaraci&#243;n en contrario. Existe otra versi&#243;n de este art&#237;culo en Mandel, Ernest, Teor&#237;a y pr&#225;ctica de la revoluci&#243;n permanente (comp.), M&#233;xico D.F Siglo XXI, 1983.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conferencias realizadas en la Sociedad de Ciencias Militares de Mosc&#250;, en julio de 1924&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es un hecho que hasta el momento nadie se haya preocupado por hacer un compendio de las ense&#241;anzas que se desprenden de las experiencias de la guerra civil [1], tanto de la nuestra como la de otros pa&#237;ses. Y, sin embargo, tanto pr&#225;ctica como ideol&#243;gicamente, un trabajo de este tipo responde a una necesidad imperiosa. A lo largo de la historia de la humanidad, la guerra civil jug&#243; un rol particular. Desde 1871 a 1914 los reformistas se imaginaban que, para Europa occidental, ese rol hab&#237;a concluido. Pero la guerra imperialista volvi&#243; a poner la guerra civil a la orden del d&#237;a. Esto, lo sabemos y lo entendemos. Lo hemos incluido en nuestro programa. Sin embargo, carecemos casi por completo de una concepci&#243;n cient&#237;fica de la guerra civil, de sus fases, de sus aspectos y de sus m&#233;todos. Tambi&#233;n notamos enormes lagunas en la simple descripci&#243;n de acontecimientos que se sucedieron en ese terreno a lo largo de los &#250;ltimos diez a&#241;os. Recientemente, me pas&#243; que tuve que remarcar que nosotros dedicamos mucho tiempo y esfuerzo al estudio de La Comuna de Par&#237;s, pero que descuidamos completamente la lucha del proletariado alem&#225;n, rico, sin embargo, en lo que respecta a experiencias de guerra civil, y que ignoramos casi completamente las lecciones de la insurrecci&#243;n b&#250;lgara de septiembre de 1932[2]. Pero lo m&#225;s sorprendente es que parece que est&#225; bien que, desde hace tiempo, la experiencia de la Revoluci&#243;n de Octubre se haya relegado a los archivos. Y sin embargo, en la Revoluci&#243;n de Octubre, hay muchas cosas de las que podemos sacar provecho en relaci&#243;n a t&#225;cticas militares, ya que no hay duda de que la pr&#243;xima guerra, a un nivel infinitamente mayor que hasta ahora, se combinar&#225; con diversas formas de la guerra civil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La preparaci&#243;n y la experiencia de la insurrecci&#243;n b&#250;lgara de septiembre de 1923 ofrecen tambi&#233;n un gran inter&#233;s. Tenemos a nuestra disposici&#243;n los medios necesarios, ya que gran cantidad de camaradas b&#250;lgaros, que fueron parte de la insurrecci&#243;n, viven ahora en Rusia, y podemos dedicarnos a un estudio serio de esos acontecimientos. Es f&#225;cil adem&#225;s hacerse una idea de conjunto. El pa&#237;s que fue el escenario de la insurrecci&#243;n no es m&#225;s grande que una provincia rusa. Y la organizaci&#243;n de las fuerzas combatientes, los agrupamientos pol&#237;ticos revisten all&#237; un car&#225;cter gubernamental. Por otra parte, para los pa&#237;ses donde predomina la poblaci&#243;n campesina (y son numerosos, especialmente todos los pa&#237;ses de Oriente), la experiencia de la insurrecci&#243;n b&#250;lgara tiene una importancia capital.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Pero en qu&#233; consiste nuestra tarea? &#191;En redactar un manual para conducir las operaciones revolucionarias, una teor&#237;a de la revoluci&#243;n, o bien un reglamento de la guerra civil? De todos modos, lo m&#225;s importante de la obra que tenemos que realizar trata de la insurrecci&#243;n como fase suprema de la revoluci&#243;n. Hay que reunir y coordinar los datos de la experiencia de la guerra civil, analizar las condiciones en las que tuvo lugar, estudiar los errores cometidos, poner de relieve las operaciones mejor logradas, sacar las conclusiones necesarias. Una vez hecho esto, &#191;qu&#233; enriqueceremos: la ciencia, es decir el conocimiento de las leyes de la evoluci&#243;n hist&#243;rica, o bien el arte militar revolucionario, tomado como un conjunto de reglas sacadas de la experiencia? Desde mi punto de vista, enriqueceremos tanto a una como al otro. Pero, concretamente, s&#243;lo pensaremos en el arte militar revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Componer una suerte de &#8220;reglamento de la guerra civil&#8221; es una tarea complicada. Para empezar, es necesario delinear las particularidades de las condiciones esenciales para la toma del poder por el proletariado. De este modo, permaneceremos todav&#237;a en el terreno de la pol&#237;tica revolucionaria; &#191;pero la insurrecci&#243;n, despu&#233;s de todo, no es la continuaci&#243;n de la pol&#237;tica por otros medios? El an&#225;lisis de las condiciones esenciales de la insurrecci&#243;n deber&#225; estar adaptado a las diferentes clases de pa&#237;ses. Por un lado, tenemos pa&#237;ses donde el proletariado constituye la mayor&#237;a de la poblaci&#243;n y, por otro, pa&#237;ses donde el proletariado es una &#237;nfima minor&#237;a entre la poblaci&#243;n campesina. Entre esos dos polos, se encuentran pa&#237;ses de un tipo intermedio. Entonces, tenemos que basarnos para nuestro estudio en tres tipos de pa&#237;ses: industriales, agrarios e intermedios. De la misma manera, en el cap&#237;tulo introductorio dedicado a los postulados y condiciones revolucionarios que son necesarios para la toma del poder, describiremos las particularidades de cada uno de estos pa&#237;ses, desde el punto de vista de la guerra civil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nosotros consideramos la insurrecci&#243;n de dos maneras: primero, como una etapa determinada del proceso hist&#243;rico, como una refracci&#243;n de las leyes objetivas de la lucha de clases; luego, desde un punto de vista objetivo y pr&#225;ctico, es decir: de qu&#233; modo preparar y ejecutar la insurrecci&#243;n para asegurar el mayor &#233;xito posible. La guerra nos ofrece, en ese sentido, una analog&#237;a impresionante, ya que es tambi&#233;n, producto de ciertas condiciones hist&#243;ricas, el resultado de un conflicto de intereses. Al mismo tiempo, la guerra es un arte. La teor&#237;a de la guerra es un estudio de las fuerzas y los medios que se disponen, de su concentraci&#243;n y su modo de empleo para conseguir la victoria. Paralelamente, la insurrecci&#243;n es un arte. En un sentido estrictamente pr&#225;ctico, es decir acerc&#225;ndose en cierta medida a los reglamentos militares, se puede y se debe poner en pie una teor&#237;a de la insurrecci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Evidentemente, nos chocaremos al principio con todo tipo de malentendidos y cr&#237;ticas de quienes no dejar&#225;n de decir que la idea de escribir el reglamento de la insurrecci&#243;n, con m&#225;s raz&#243;n el de la guerra civil, es pura utop&#237;a burocr&#225;tica. Es probable que digan incluso que queremos militarizar la historia, que el proceso revolucionario no se reglamenta, que, en cada pa&#237;s la revoluci&#243;n tiene sus particularidades, su originalidad, que en tiempos revolucionarios la situaci&#243;n se modifica a cada momento y que es una quimera querer fabricar bosquejos en serie para dirigir revoluciones o establecer, como un suboficial de cuartel, un mont&#243;n de prescripciones intangibles e imponer la estricta observaci&#243;n de estas normas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora bien, si alguien pretendiera establecer algo as&#237;, ser&#237;a totalmente rid&#237;culo. Pero, en el fondo, lo mismo puede decirse de nuestros reglamentos militares. Toda guerra se desarrolla en una situaci&#243;n y en condiciones que no se pueden prever de antemano. Sin embargo, sin el apoyo de los reglamentos que re&#250;nen los datos de la experiencia militar, es pueril querer conducir un ej&#233;rcito, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. El antiguo adagio: &#8220;No te agarres del reglamento como un ciego a la pared&#8221;, no minimiza de ning&#250;n modo la importancia de los reglamentos militares, como tampoco la dial&#233;ctica disminuye la importancia de la l&#243;gica formal o de las reglas de aritm&#233;tica. Es indudable que, en la guerra civil, los elementos necesarios para el establecimiento de planes, para la organizaci&#243;n, para las instrucciones a seguir, son infinitamente m&#225;s excepcionales que en las guerras entre ej&#233;rcitos &#8220;nacionales&#8221;. En la guerra civil, la pol&#237;tica se mezcla con las acciones militares m&#225;s estrechamente, m&#225;s &#237;ntimamente que&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;en la guerra &#8220;nacional&#8221;. De este modo, ser&#237;a en vano transpolar los mismos m&#233;todos de una esfera a otra. Pero no se deduce de esto que est&#233; prohibido apoyarse en la experiencia adquirida para extraer m&#233;todos, procesos, indicaciones, directivas, sugerencias que tengan un significado preciso, y convertirlos en reglas generales capaces de estar en un reglamento de la guerra civil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde luego, entre esas reglas, se mencionar&#225; la necesidad de subordinar estrictamente las acciones puramente militares a la l&#237;nea pol&#237;tica general, de tener en cuenta rigurosamente el conjunto de la situaci&#243;n y el estado de &#225;nimo de las masas. En todos los casos, antes de tachar de ut&#243;pica una obra de este tipo, es necesario decidir, luego de un profundo examen del tema, si existen reglas generales que condicionen o faciliten la victoria en per&#237;odos de guerra civil y en qu&#233; consisten. Solamente luego de un examen de este tipo se podr&#225; definir d&#243;nde se terminan las indicaciones precisas, &#250;tiles, que disciplinan el trabajo a realizar y d&#243;nde comienza la fantas&#237;a burocr&#225;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tratemos de abordar la revoluci&#243;n partiendo de este punto de vista. La fase suprema de la revoluci&#243;n es la insurrecci&#243;n, la que decide el poder. La insurrecci&#243;n siempre est&#225; precedida por un per&#237;odo de organizaci&#243;n y de preparaci&#243;n sobre la base de una campa&#241;a pol&#237;tica determinada. En reglas generales, el momento de la insurrecci&#243;n es breve, pero es un momento decisivo en el curso de la revoluci&#243;n. Si se logra la victoria, sigue un per&#237;odo que comprende la consolidaci&#243;n de la revoluci&#243;n por medio del aplastamiento de las &#250;ltimas fuerzas enemigas, y la organizaci&#243;n de un nuevo poder y de las fuerzas revolucionarias encargadas de la defensa de la revoluci&#243;n. En estas condiciones, el reglamento de la guerra civil deber&#225; tener tres cap&#237;tulos, al menos: la preparaci&#243;n de la insurrecci&#243;n, la insurrecci&#243;n y finalmente la consolidaci&#243;n de la victoria. As&#237;, adem&#225;s de la introducci&#243;n de principio de la que hablamos m&#225;s arriba para caracterizar, bajo la forma abreviada de reglas generales o bajo la forma de directivas, de postulados y condiciones revolucionarias, nuestro reglamento de la guerra civil deber&#225; contener tres cap&#237;tulos que engloben en el orden de su sucesi&#243;n las tres principales etapas de la guerra civil. Tal ser&#225; la arquitectura estrat&#233;gica de la obra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema estrat&#233;gico que tenemos que resolver consiste, precisamente, en combinar de forma l&#243;gica todas las fuerzas y medios revolucionarios con vistas a alcanzar el objetivo principal: la toma y la defensa del poder. Es evidente que cada aspecto de esta estrategia de la guerra civil plantea m&#250;ltiples problemas t&#225;cticos particulares como la formaci&#243;n de milicias de f&#225;brica, la organizaci&#243;n de puestos de mando en las ciudades y en las v&#237;as f&#233;rreas, y la preparaci&#243;n minuciosa de los medios para apoderarse de puntos vitales en las ciudades. Estos problemas t&#225;cticos emanar&#225;n en nuestro reglamento de la guerra civil, unos en el segundo cap&#237;tulo referido a la insurrecci&#243;n, otros en el tercero que abarcar&#225; el per&#237;odo de la derrota del enemigo y la consolidaci&#243;n del poder revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si adoptamos un plan de trabajo de este tipo, tendremos la posibilidad de abordar nuestra obra desde varios aspectos a la vez. De este modo le encargaremos a un grupo de camaradas ciertas cuestiones t&#225;cticas referidas a la guerra civil. Otros grupos establecer&#225;n el plan general de la introducci&#243;n de principio y as&#237; sucesivamente. Al mismo tiempo ser&#225; necesario examinar, desde el &#225;ngulo de la guerra civil, el material hist&#243;rico que hayamos reunido, ya que es evidente que nuestra intenci&#243;n no es forjar un reglamento que sea un simple producto de la raz&#243;n, sino un reglamento inspirado en la experiencia, iluminado y enriquecido, por un lado por las teor&#237;as marxistas, y tambi&#233;n por los datos de la ciencia militar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sabemos que los reglamentos militares s&#243;lo tratan de m&#233;todos, en otras palabras, no dan m&#225;s que directivas generales sin basarlas en ejemplos precisos o en explicaciones detalladas. &#191;Podemos adoptar el mismo m&#233;todo para enunciar el reglamento de la guerra civil? No es seguro. Es muy posible que estemos obligados a citar, a t&#237;tulo ilustrativo, en el reglamento mismo o en un cap&#237;tulo anexo, cierto n&#250;mero de hechos hist&#243;ricos o, al menos, referirnos a ellos. Esto quiz&#225;s sea una excelente manera de evitar un exceso de esquematismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La insurrecci&#243;n y la definici&#243;n del &#8220;momento&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;De qu&#233; se trata? &#191;De un reglamento de la guerra civil o de un reglamento de la insurrecci&#243;n? Finalmente, pienso que si se adopta el reglamento, se trata ante todo de un reglamento de la guerra civil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos camaradas, dicen, plantearon objeciones por este tema y daba la impresi&#243;n de que confund&#237;an la guerra civil con la lucha de clases y la insurrecci&#243;n con la guerra civil. La verdad es que la guerra civil constituye una etapa determinada de la lucha de clases, cuando &#233;sta, rompiendo los marcos de la legalidad, viene a ubicarse en el plano de un enfrentamiento p&#250;blico y en cierta medida f&#237;sico, de las fuerzas enfrentadas. Concebida de este modo, la guerra civil abarca las insurrecciones espont&#225;neas, determinadas por causas locales, las intervenciones sanguinarias de las hordas contrarrevolucionarias, la huelga general revolucionaria, la insurrecci&#243;n para la toma del poder y el per&#237;odo de liquidaci&#243;n de los intentos de levantamientos contrarrevolucionarios. Todo esto entra en el marco de la noci&#243;n de la guerra civil, todo esto es m&#225;s amplio que la insurrecci&#243;n, y al mismo tiempo, infinitamente m&#225;s estrecho que la noci&#243;n de la lucha de clases que transcurre a trav&#233;s de toda la historia de la Humanidad. Si hablamos de la insurrecci&#243;n como de una tarea a realizar, hay que encauzarla correctamente y no deformarla como ocurre a veces, confundi&#233;ndola con la revoluci&#243;n. Debemos liberar a los otros de esta confusi&#243;n y empezar por desembarazarnos de ella nosotros mismos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La insurrecci&#243;n plantea, en todo momento y lugar, una tarea precisa a realizar. Tras ese objetivo, nosotros repartimos los roles, confiamos a cada uno su misi&#243;n, distribuimos las armas, elegimos el momento, golpeamos y tomamos el poder si&#8230; no nos aplastan antes. La insurrecci&#243;n debe hacerse seg&#250;n un plan concebido de antemano. Es una etapa determinada de la revoluci&#243;n. La toma del poder no detiene la guerra civil, no hace m&#225;s que cambiarle el car&#225;cter. As&#237; puede decirse que se trata m&#225;s bien de un reglamento de la guerra civil y no solamente de un reglamento de la insurrecci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya hicimos alusi&#243;n a los peligros del esquematismo. Veamos a la luz de un ejemplo en qu&#233; pueden consistir. Tuve la ocasi&#243;n de observar una de las m&#225;s peligrosas manifestaciones del esquematismo en la manera en que nuestros j&#243;venes oficiales del estado mayor abordan las cuestiones militares de la revoluci&#243;n. Si tomamos las tres etapas que distinguimos en la guerra civil, nos damos cuenta de que el trabajo militar del partido revolucionario reviste, en cada uno de los tres per&#237;odos, un car&#225;cter particular. En el per&#237;odo de la preparaci&#243;n revolucionaria nos chocaremos forzosamente con las fuerzas (polic&#237;a, ej&#233;rcito) de la clase dominante. Las nueve d&#233;cimas partes del trabajo militar del partido consisten, en ese momento, en disgregar el ej&#233;rcito enemigo, dislocarlo desde adentro, y solamente un d&#233;cimo a concentrar y preparar las fuerzas revolucionarias. Va de suyo que las relaciones aritm&#233;ticas que se&#241;alo deben tomarse arbitrariamente, pero, de todos modos, dan una idea de lo que debe ser realmente el trabajo militar clandestino del partido revolucionario. Cuanto m&#225;s se acerca el momento de la insurrecci&#243;n, m&#225;s debe intensificarse el trabajo para la formaci&#243;n de las organizaciones de combate. Entonces se puede tener miedo de cierto esquematismo peligroso. Es evidente que las formaciones de combate, con cuya ayuda el partido revolucionario se apresta a consumar la insurrecci&#243;n, no pueden tener una fisonom&#237;a muy n&#237;tida, con m&#225;s raz&#243;n no podr&#225;n corresponder a unidades militares como la brigada, la divisi&#243;n o el cuerpo de ej&#233;rcito. Esto no exime a quienes tienen la tarea de dirigir la insurrecci&#243;n de hacer que en ellas haya orden y m&#233;todo. Pero el plan de la insurrecci&#243;n no se construye sobre una direcci&#243;n centralizada de las tropas de la revoluci&#243;n, sino por el contrario, con la enorme iniciativa de cada destacamento al que se le haya asignado, con anticipaci&#243;n y con el m&#225;ximo de precisi&#243;n, la tarea que le incumbe. El insurgente combate, en l&#237;neas generales, observando los m&#233;todos de la &#8220;peque&#241;a guerra&#8221;, es decir, por medio de los destacamentos de partisanos o semi partisanos, unidos mucho m&#225;s por la disciplina pol&#237;tica y por la clara conciencia de la unidad del objetivo a alcanzar que por cualquier disciplina jer&#225;rquica. Luego de la toma del poder, la situaci&#243;n se modifica completamente. La lucha de la revoluci&#243;n victoriosa por asegurar su defensa y su desarrollo se transforma enseguida en una lucha por la organizaci&#243;n del aparato gubernamental centralizado. Los destacamentos de partisanos, cuya aparici&#243;n en el momento de la lucha por la toma del poder es tan inevitable como necesaria, pueden ser, despu&#233;s de la conquista del poder, una causa de graves peligros, capaces de hacer tambalear el Estado revolucionario en formaci&#243;n. Entonces se debe proceder a la organizaci&#243;n de un ej&#233;rcito rojo regular.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La determinaci&#243;n del momento de la insurrecci&#243;n est&#225; en estrecha relaci&#243;n con las medidas que acabamos de considerar. Va de suyo que no es cuesti&#243;n de designar arbitrariamente, al margen de los acontecimientos, la fecha fija e irrevocable de la insurrecci&#243;n. Esto ser&#237;a hacerse una idea demasiado simplista del car&#225;cter de la revoluci&#243;n y de su desarrollo. Los marxistas debemos saber y entender que no es suficiente desear la insurrecci&#243;n para que &#233;sta se cumpla. Cuando las condiciones objetivas la hagan posible, hay que hacerla, ya que ella no se hace a s&#237; misma. Y para esto el estado mayor revolucionario debe tener en mente el plan de la insurrecci&#243;n antes de declamarla. El plan de la insurrecci&#243;n dar&#225; una orientaci&#243;n de tiempo y lugar. Tendremos en cuenta del modo m&#225;s minucioso todos los factores y elementos de la insurrecci&#243;n, los examinaremos r&#225;pidamente para determinar su dinamismo, para definir la distancia que la vanguardia revolucionaria deber&#225; mantener entre ella y la clase obrera para no aislarse, y al mismo tiempo daremos el salto decisivo. La estipulaci&#243;n del momento de la insurrecci&#243;n es uno de los elementos necesarios de esta orientaci&#243;n. Ser&#225; precisado de antemano, tan pronto como los preanuncios de la insurrecci&#243;n aparezcan claramente. Es cierto que el plazo elegido no ser&#225; divulgado a todo el mundo, al contrario, lo ocultaremos lo m&#225;s posible al enemigo, sin inducir a error al propio partido y a las masas que lo siguen. El trabajo del partido en todos los terrenos estar&#225; subordinado a los plazos de la insurrecci&#243;n y todo deber&#225; ser en el d&#237;a fijado. Si uno se equivoca en sus c&#225;lculos, el momento de la insurrecci&#243;n podr&#225; ser aplazado aunque eso sea una eventualidad que conlleve siempre graves inconvenientes y muchos peligros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay que reconocer que el plazo de la insurrecci&#243;n es considerado como algo insignificante por muchos comunistas occidentales que no se sacaron de encima todav&#237;a su manera fatalista y pasiva de abordar los principales problemas de la revoluci&#243;n. Rosa Luxemburgo[3] es en esto el ejemplo t&#237;pico m&#225;s expresivo y m&#225;s talentoso. Psicol&#243;gicamente lo comprendemos sin dificultad. Ella se hab&#237;a formado, por as&#237; decirlo, en la lucha contra el aparato burocr&#225;tico de la socialdemocracia y de los sindicatos alemanes. Incansablemente, hab&#237;a demostrado que este aparato asfixiaba la iniciativa del proletariado. Ella s&#243;lo ve&#237;a una salida a esto a trav&#233;s de un irresistible empuje de las masas para tirar abajo todas las barreras y las defensas edificadas por la burocracia socialdem&#243;crata. La huelga general revolucionaria, que desbordaba todas las aristas de la sociedad burguesa, se hab&#237;a vuelto para Rosa Luxemburgo un sin&#243;nimo de revoluci&#243;n proletaria. Sin embargo, cualquiera sea su fuerza, la huelga general no resuelve el problema del poder, no hace m&#225;s que ponerlo de relieve. Para tomar el poder hay que organizar la insurrecci&#243;n, apoy&#225;ndose en la huelga general. Toda la evoluci&#243;n de Rosa Luxemburgo hace pensar que habr&#237;a terminado por admitir esto. Pero cuando fue arrancada de la lucha, todav&#237;a no hab&#237;a dicho ni su &#250;ltima, ni su pen&#250;ltima palabra. Sin embargo, recientemente en el Partido Comunista alem&#225;n todav&#237;a exist&#237;a una corriente muy fuerte hacia el fatalismo revolucionario. La revoluci&#243;n se acerca, dec&#237;an, provocar&#225; la insurrecci&#243;n y nos dar&#225; el poder. En cuanto al partido, su papel, en este momento, es hacer agitaci&#243;n revolucionaria y esperar los resultados. En tales condiciones, plantear categ&#243;ricamente la cuesti&#243;n del plazo de la insurrecci&#243;n, es sacar al partido de la pasividad y del fatalismo, es ponerlo frente a los principales problemas de la revoluci&#243;n, particularmente, ante la organizaci&#243;n consciente de la insurrecci&#243;n para echar al enemigo del poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, la cuesti&#243;n del momento de la insurrecci&#243;n debe ser tratada en el reglamento de la guerra civil. As&#237; facilitaremos la preparaci&#243;n del partido para la insurrecci&#243;n o por lo menos la preparaci&#243;n de sus cuadros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay que considerar que el paso m&#225;s dif&#237;cil que un partido comunista tendr&#225; que dar ser&#225; el pasaje del trabajo de preparaci&#243;n revolucionaria, forzosamente largo, a la lucha directa por la toma del poder. Esto no se har&#225; sin provocar crisis, y crisis graves. La &#250;nica manera de disminuir su alcance y de facilitar el agrupamiento de los elementos dirigentes m&#225;s resueltos consiste en llevar a los cuadros del partido a meditar y a profundizar de antemano sobre las cuestiones que se deducen de la insurrecci&#243;n revolucionaria y esto tanto m&#225;s concretamente cuando los acontecimientos est&#233;n m&#225;s pr&#243;ximos. Desde este punto de vista, el estudio de la Revoluci&#243;n de Octubre tiene una importancia &#250;nica para los partidos comunistas europeos. Desgraciadamente este estudio, por el momento, no se hace y no se har&#225; hasta tanto no se den los medios. Nosotros mismos no hemos estudiado ni coordinado las ense&#241;anzas de la Revoluci&#243;n de Octubre, y especialmente las ense&#241;anzas militares revolucionarias que de ella se desprenden. Habr&#225; que seguir paso a paso todas las etapas de la preparaci&#243;n revolucionaria que va de marzo a octubre, el modo en el que se desarroll&#243; la insurrecci&#243;n de Octubre en algunos de los puntos m&#225;s caracter&#237;sticos, luego la lucha por la consolidaci&#243;n del poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;A qui&#233;nes destinaremos el reglamento de la guerra civil? A los obreros, respondieron algunos camaradas, para que cada uno de ellos sepa c&#243;mo comportarse. Evidentemente no podr&#237;amos m&#225;s que alegrarnos de que &#8220;todo&#8221; obrero sepa lo que le corresponde hacer. Pero eso es una manera de plantear la cuesti&#243;n a una escala muy amplia, y por lo tanto ut&#243;pica. De todos modos, no es por esta punta por donde debemos comenzar. Nuestro reglamento debe estar destinado, en primer lugar, a los cuadros del partido, a los jefes de la revoluci&#243;n. Naturalmente simplificaremos algunos cap&#237;tulos, algunas cuestiones con la intenci&#243;n de dirigirnos a amplios sectores obreros, pero, ante todo, se destinar&#225; a los dirigentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Previamente debemos reunir nuestra propia experiencia y nuestras ideas, formularlas tan claramente como sea posible, verificarlas minuciosamente y, tanto como podamos, sistematizarlas. Antes de la guerra imperialista, ciertos escritores militares se quejaban de que las guerras se hab&#237;an vuelto demasiado raras para la buena instrucci&#243;n de los oficiales. Con no menos raz&#243;n, podemos decir que la rareza de las revoluciones obstaculiza la educaci&#243;n de los revolucionarios. En este sentido, nuestra generaci&#243;n no tiene de qu&#233; quejarse. Nosotros tuvimos la oportunidad de hacer la revoluci&#243;n de 1905 y de vivir bastante como para ser parte dirigente a la revoluci&#243;n de 1917. Pero no hay necesidad de decir que la experiencia revolucionaria cotidiana se disipa r&#225;pidamente. &#161;Y entonces hay nuevos problemas! &#191;No estamos obligados hoy a discutir sobre cuestiones como la fabricaci&#243;n de la tela, la construcci&#243;n de la f&#225;brica el&#233;ctrica de Nolkoff y tantos otros problemas econ&#243;micos en lugar del modo en que se lleva a cabo la insurrecci&#243;n? Pero aunque uno se tranquilice, esta &#250;ltima cuesti&#243;n est&#225; lejos de estar perimida. M&#225;s de una vez la historia pedir&#225; que se responda a eso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;En qu&#233; momento debemos comenzar?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cat&#225;strofe alemana de 1923 llev&#243; a la Internacional Comunista a ocuparse de los m&#233;todos de organizaci&#243;n de la revoluci&#243;n y especialmente de la insurrecci&#243;n revolucionaria. En ese sentido, la definici&#243;n del momento de la insurrecci&#243;n adquiri&#243; una importancia principal por el hecho de que result&#243; que esta cuesti&#243;n es claramente una traba en la que se basan todos los problemas relativos a la organizaci&#243;n de la revoluci&#243;n. La socialdemocracia adopt&#243;, de cara a la revoluci&#243;n, la actitud que caracteriza a la burgues&#237;a liberal en su per&#237;odo de lucha por el poder contra el feudalismo mon&#225;rquico. La burgues&#237;a liberal especula sobre la revoluci&#243;n, pero se cuida bien de asumir la responsabilidad sobre ella. En el momento propicio de la lucha, pone en la balanza su riqueza, su instrucci&#243;n y los dem&#225;s medios de influencia de su clase para apoderarse del poder. En 1918, la socialdemocracia alemana jug&#243; un rol de ese tipo. En el fondo, ella constituye el aparato pol&#237;tico que transmite a la burgues&#237;a el poder venido a menos de los Hohenzollern. Semejante pol&#237;tica de especulaci&#243;n pasiva es completamente incompatible con el comunismo en la medida que se fije el objetivo de hacerse del poder en nombre del inter&#233;s del proletariado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La revoluci&#243;n proletaria es una revoluci&#243;n de enormes masas desorganizadas en su conjunto. El impulso ciego de las masas juega un rol considerable en el movimiento. La victoria s&#243;lo puede lograrse por un partido comunista que tenga como objetivo la toma del poder, que, con minucioso cuidado medite, conspire, re&#250;na los medios para alcanzar el objetivo perseguido y que, apoy&#225;ndose en la insurrecci&#243;n de masas, lleve adelante sus prop&#243;sitos. Por su centralizaci&#243;n, su resoluci&#243;n, su manera met&#243;dica de abordar la insurrecci&#243;n, el Partido Comunista le aporta al proletariado en la lucha por el poder las ventajas que la burgues&#237;a lleva en ella por el hecho mismo de su posici&#243;n econ&#243;mica. En ese sentido, la cuesti&#243;n del momento de la insurrecci&#243;n no es un simple detalle t&#233;cnico, demuestra por el contrario de la manera m&#225;s clara y m&#225;s precisa en qu&#233; medida nos hemos preparado para abordar la insurrecci&#243;n con todas las reglas del arte militar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es evidente que, cuando se trata de fijar el momento de la insurrecci&#243;n, su c&#225;lculo no puede basarse en la experiencia puramente militar. Disponiendo de las fuerzas armadas suficientes, un Estado puede, seg&#250;n su conveniencia, declarar la guerra. Por otro lado, durante la guerra, es el alto mando quien decide la ofensiva despu&#233;s de haber considerado todos los elementos de la situaci&#243;n. Pero es siempre m&#225;s f&#225;cil analizar una situaci&#243;n militar que una situaci&#243;n revolucionaria. El mando militar est&#225; en relaci&#243;n con unidades militares combatientes organizadas, cuya ligaz&#243;n entre ellas fue cuidadosamente estudiada y combinada de antemano, gracias a lo cual el mando tiene, por as&#237; decirlo, sus ej&#233;rcitos bajo su control. Es evidente que no podr&#237;a ocurrir lo mismo durante la revoluci&#243;n. Las formaciones de combate no est&#225;n separadas de las masas obreras, s&#243;lo pueden aumentar la violencia del choque que deben dar en contacto con el movimiento ofensivo de las masas. Desde entonces, le incumbe al mando revolucionario tomar el ritmo del movimiento para fijar con seguridad el momento en que debe efectuarse la ofensiva decisiva. Como se ve, la estipulaci&#243;n del plazo de la insurrecci&#243;n plantea un problema dif&#237;cil. Puede hacerse mientras la situaci&#243;n est&#233; tan clara que la direcci&#243;n del partido no tenga ninguna duda sobre la oportunidad de la acci&#243;n. Pero si esa apreciaci&#243;n de la situaci&#243;n se produce 24 horas antes del momento decisivo, la se&#241;al puede llegar demasiado tarde, en consecuencia, el partido, tomado por sorpresa, se ve en la imposibilidad de dirigir el movimiento, que, en ese caso, puede terminar en la derrota. De ah&#237; la necesidad de prever, de antemano, tanto como sea posible, el momento decisivo o, en otros t&#233;rminos, fijar el t&#233;rmino de la insurrecci&#243;n bas&#225;ndose en la marcha general del movimiento y en el conjunto de la situaci&#243;n del pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si por ejemplo, el t&#233;rmino fijado cae dentro de un mes o dos, el Comit&#233; Central o la direcci&#243;n del partido aprovecha ese plazo para poner al partido manos a la obra inici&#225;ndolo en todas las cuestiones que se planteen, por medio de una creciente propaganda, de una preparaci&#243;n y de una organizaci&#243;n apropiadas, y de una elecci&#243;n juiciosa de los elementos m&#225;s combativos para la ejecuci&#243;n de determinadas misiones. Dem&#225;s est&#225; decir que un plazo que haya sido designado un mes, dos meses o con m&#225;s raz&#243;n tres o cuatro meses antes, no podr&#237;a ser irrevocable, pero la t&#225;ctica debe consistir en verificar a lo largo del plazo fijado si la elecci&#243;n del momento fue correcta. Veamos un ejemplo: los postulados pol&#237;ticos indispensables para el &#233;xito de la insurrecci&#243;n residen en la desestabilizaci&#243;n de la maquinaria gubernamental y en el apoyo que le da a la vanguardia revolucionaria la mayor&#237;a de los trabajadores de los principales centros y regiones del pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Admitamos que las cosas todav&#237;a no han sucedido, pero que est&#225;n pr&#243;ximas a ocurrir. Las fuerzas del partido revolucionario crecen r&#225;pidamente, pero es dif&#237;cil constatar si detr&#225;s de &#233;l hay una mayor&#237;a suficiente de trabajadores. Entre tanto, al volverse cada vez m&#225;s grave la situaci&#243;n, la cuesti&#243;n de la insurrecci&#243;n se plantea r&#225;pidamente. &#191;Qu&#233; debe hacer la direcci&#243;n del partido? Puede, por ejemplo, razonar de la siguiente manera:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1.&#176; A partir de que en el curso de las &#250;ltimas semanas la influencia del partido ha crecido r&#225;pidamente, se puede considerar que en los principales centros del pa&#237;s la mayor&#237;a de los obreros est&#225; a punto de seguirnos. En esas condiciones, concentremos en esos puntos decisivos las mejores fuerzas del partido y calculemos que nos har&#225; falta alrededor de un mes para ganar la mayor&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2.&#176; Desde el momento en que la mayor&#237;a de los principales centros del pa&#237;s est&#225;n con nosotros, podemos llamar a los trabajadores a constituir soviets de diputados obreros, con la condici&#243;n que se persiga la desorganizaci&#243;n del aparato gubernamental. Calculemos que la constituci&#243;n de Soviets en los principales centros y regiones del pa&#237;s exige a&#250;n dos semanas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.&#176; Desde el momento en que, en las principales aglomeraciones y regiones del pa&#237;s, los soviets est&#225;n organiz&#225;ndose bajo la direcci&#243;n del partido, naturalmente resulta que se impone la convocatoria a un Congreso Nacional de Soviets. Pero antes de que se lleve a cabo, pueden transcurrir tres o cuatro semanas. Ahora bien, es evidente que en esa situaci&#243;n, el Congreso de los Soviets s&#243;lo puede, a menos que se exponga a la represi&#243;n, dedicarse a la toma del poder. Dicho de otro modo, el poder de hecho debe estar en manos del proletariado en el momento de la reuni&#243;n del Congreso. As&#237;, el plazo que se asignar&#225; para preparar la insurrecci&#243;n es de dos a dos meses y medio. Este lapso de tiempo, que emana del an&#225;lisis general de la situaci&#243;n pol&#237;tica y su desarrollo ulterior, define el car&#225;cter y la velocidad que debe tener el trabajo militar revolucionario, teniendo en cuenta la desorganizaci&#243;n del ej&#233;rcito burgu&#233;s, la apropiaci&#243;n de la red ferroviaria, la formaci&#243;n y el armamento de los destacamentos obreros y as&#237; sucesivamente. Asignamos una tarea bien definida al comandante clandestino de la ciudad a conquistar: tomar las medidas necesarias durante las cuatro primeras semanas, poner a punto e intensificar los preparativos en el curso de las dos semanas siguientes de modo que, en los pr&#243;ximos quince d&#237;as, todo est&#233; listo para la acci&#243;n. As&#237;, por la realizaci&#243;n de tareas de car&#225;cter limitado pero netamente definido, el trabajo militar revolucionario se ejecuta en los l&#237;mites del plazo fijado. De esa manera evitaremos caer en el desorden y la pasividad que pueden ser fatales y obtendremos, en cambio, la fusi&#243;n necesaria de los esfuerzos y m&#225;s resoluci&#243;n entre todos los jefes del movimiento. En ese momento, el trabajo pol&#237;tico debe ser llevado a fondo. La revoluci&#243;n sigue su curso l&#243;gico. Un mes despu&#233;s, ya nos hallamos en situaci&#243;n de verificar si el partido realmente consigui&#243; ganar la mayor&#237;a de los obreros en los principales centros industriales del pa&#237;s. Esta comprobaci&#243;n puede hacerse a trav&#233;s de un refer&#233;ndum, por una acci&#243;n de los sindicatos, por manifestaciones en la calle, o por una combinaci&#243;n de todos estos medios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si tenemos la certeza de que la primera etapa que nos hemos trazado fue como lo hab&#237;amos previsto, se ratifica el plazo fijado para la insurrecci&#243;n. En cambio, si ocurre que sea cual fuera el crecimiento de nuestra influencia a lo largo del mes transcurrido, no siempre tenemos la mayor&#237;a de los obreros detr&#225;s de nosotros, es prudente suspender el momento de la insurrecci&#243;n. Al mismo tiempo, tendremos muchas ocasiones de verificar hasta qu&#233; punto la clase dirigente se volvi&#243; loca, hasta d&#243;nde est&#225; desmovilizado el ej&#233;rcito y debilitado el aparato. Por medio de estas constataciones, nos daremos cuenta de la naturaleza de las p&#233;rdidas que se hubieran podido producir en nuestro trabajo clandestino de preparaci&#243;n revolucionaria. La organizaci&#243;n de los soviets ser&#225;, por consiguiente, un medio eventual de verificaci&#243;n de la relaci&#243;n de fuerzas y, de ese modo, de establecer si las condiciones est&#225;n listas para poner en marcha la insurrecci&#243;n. Evidentemente, no ser&#225; posible, en todo tiempo y lugar, constituir los soviets antes de la insurrecci&#243;n. Tambi&#233;n hay que prever que los soviets puedan ser organizados s&#243;lo en el curso de la acci&#243;n. Pero en todas partes en donde exista la posibilidad de organizarlos, bajo la direcci&#243;n del Partido Comunista, antes de la ca&#237;da del r&#233;gimen burgu&#233;s, aparecer&#225;n como el preludio de la insurrecci&#243;n cercana. Y el plazo ser&#225; m&#225;s f&#225;cil de fijar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Comit&#233; Central del partido verificar&#225; el trabajo de su organizaci&#243;n militar, se dar&#225; cuenta de los resultados obtenidos en cada rama y, en la medida en que la situaci&#243;n pol&#237;tica lo exija, dar&#225; el impulso necesario a ese trabajo. Es necesario prever que la organizaci&#243;n militar, basada, no en el an&#225;lisis general de la situaci&#243;n y en el informe de las fuerzas presentes, sino en la apreciaci&#243;n de los resultados que se hayan obtenido en el terreno de su acci&#243;n preparatoria, siempre se considerar&#225; como insuficientemente preparada. Pero va de suyo que lo que decide en esos momentos es la apreciaci&#243;n de la situaci&#243;n y de la relaci&#243;n de fuerzas respectivas, particularmente de las fuerzas de choque del enemigo y de las nuestras. De esta manera, el plazo que se habr&#225; fijado dos, tres o cuatro meses antes, podr&#225; tener un efecto incomparable sobre la organizaci&#243;n de la insurrecci&#243;n, incluso si nos vemos forzados m&#225;s tarde a adelantarlo o retrasarlo algunos d&#237;as.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es evidente que el ejemplo anterior es puramente hipot&#233;tico, pero es una excelente ilustraci&#243;n de la idea que debemos hacernos de la preparaci&#243;n de la insurrecci&#243;n. No se trata de jugar ciegamente con las fechas, sino de determinar el momento de la insurrecci&#243;n bas&#225;ndonos en la marcha misma de los acontecimientos, de verificar la precisi&#243;n a lo largo de las etapas sucesivas del movimiento y de fijar el plazo al que todo el trabajo de preparaci&#243;n revolucionaria deber&#225; estar subordinado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Repito que, en este aspecto, se deben estudiar atentamente las ense&#241;anzas de la Revoluci&#243;n de Octubre, la &#250;nica revoluci&#243;n que, hasta el momento, el proletariado ha realizado victoriosamente. Hay que hacer, desde el punto de vista estrat&#233;gico y t&#225;ctico, un calendario de Octubre. Hay que exponer c&#243;mo se desarroll&#243; la oleada de acontecimientos, cu&#225;les fueron las repercusiones en el partido, en los Soviets, en el seno del Comit&#233; Central y en la organizaci&#243;n militar del partido. &#191;Cu&#225;l fue el sentido de las indecisiones que se produjeron en el partido? &#191;Cu&#225;nto peso tuvieron en el conjunto de los acontecimientos? &#191;Cu&#225;l fue el papel de la organizaci&#243;n militar? Se trata de un trabajo de una importancia inapreciable. Dejarlo para despu&#233;s ser&#237;a una falta imperdonable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La calma antes de la tormenta&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay una cuesti&#243;n de considerable valor para entender el desarrollo de la guerra civil que, un modo u otro, deber&#225; ser tratada en nuestro reglamento. Quien haya estado al corriente de las discusiones que siguieron a los acontecimientos de Alemania de 1923, seguramente repar&#243; en la explicaci&#243;n que se dio de la derrota. &#8220;La causa principal de la derrota, dijeron, es que en el momento decisivo, el proletariado alem&#225;n no ten&#237;a esp&#237;ritu combativo; las masas no quer&#237;an combatir, la mejor prueba es que ellas no reaccionaron en absoluto frente a la ofensiva fascista; entonces, frente a esa actitud de las masas, &#191;qu&#233; pod&#237;a hacer el partido?&#8221; Tal fue la opini&#243;n de nuestros camaradas Brandler[4], Thalheimer[5] y otros. A primera vista, el argumento parece irrefutable. Sin embargo, el &#8220;momento decisivo&#8221; de 1923 no se dio de un d&#237;a para el otro. Fue el resultado de todo el per&#237;odo precedente de luchas en las que la violencia iba agrav&#225;ndose constantemente. El a&#241;o 1923 est&#225; marcado de cabo a rabo por las batallas que el proletariado tuvo que sostener. Ahora bien, &#191;c&#243;mo es que en la v&#237;spera de su Octubre, la clase obrera alemana haya perdido su combatividad de repente? No se explica. Lo mismo que no podemos abstenernos de preguntarnos si es cierto que los obreros alemanes no hayan querido pelear. Esta cuesti&#243;n nos remonta a nuestra propia experiencia de Octubre. Si se releen los peri&#243;dicos previos a la Revoluci&#243;n de Octubre, aunque sea s&#243;lo los de nuestro partido, vemos que los camaradas que estaban en contra de la idea de la insurrecci&#243;n alegaban, precisamente, que las masas obreras rusas estaban poco dispuestas para la batalla. Hoy eso puede parecer apenas cre&#237;ble, a pesar de ello, ese era el principal argumento que invocaban. De este modo, nos encontramos en una situaci&#243;n an&#225;loga: a lo largo de todo el a&#241;o 1917, el proletariado ruso hab&#237;a estado combatiendo, sin embargo, cuando se plante&#243; la cuesti&#243;n de la toma del poder, se alzaron voces para afirmar que las masas obreras no quer&#237;an pelear. Y efectivamente, en la v&#237;spera de Octubre el movimiento se enlenteci&#243; un poco. &#191;Esto fue efecto del azar? &#191;O m&#225;s bien hay que ver all&#237; cierta &#8220;ley&#8221; hist&#243;rica? Para m&#237;, no hay duda de que un fen&#243;meno de este g&#233;nero debe tener ciertos principios generales. En la naturaleza, este fen&#243;meno se denomina: la calma antes de la tormenta. Tiendo a creer que en el momento de la revoluci&#243;n se da ese mismo fen&#243;meno. A lo largo de un per&#237;odo dado, la combatividad de las masas se acrecienta, toma las formas m&#225;s diversas: huelgas, manifestaciones, choques con la polic&#237;a. En ese momento, las masas empiezan a tomar conciencia de su fuerza. La creciente amplitud del movimiento es suficiente para darles una satisfacci&#243;n pol&#237;tica. Toda nueva manifestaci&#243;n, todo &#233;xito en el plano pol&#237;tico y econ&#243;mico aumenta su entusiasmo. Pero este per&#237;odo se agota r&#225;pido. La experiencia de las masas crece al mismo tiempo que se desarrolla su organizaci&#243;n. En el campo opuesto, el enemigo muestra tambi&#233;n que no est&#225; decidido a ceder su lugar en la pelea. Resulta de esto que el estado de &#225;nimo revolucionario de las masas se hace m&#225;s cr&#237;tico, m&#225;s profundo, m&#225;s angustiante. Las masas buscan, sobre todo si hubo errores y se sufrieron reveses, una direcci&#243;n segura, quieren tener la certeza de que combatir&#225;n y que se las sabr&#225; conducir, y que en la batalla decisiva podr&#225;n contar con la victoria. Ahora bien, es el pasaje del optimismo casi ciego a una conciencia m&#225;s clara de las dificultades que hay que vencer lo que engendra esta pausa revolucionaria que corresponde, en cierta medida, a una crisis en el estado de las masas. Con la condici&#243;n que el resto de la situaci&#243;n est&#233; lista, esta crisis s&#243;lo puede ser disipada por el partido pol&#237;tico, y sobre todo por la impresi&#243;n que d&#233; de estar verdaderamente decidido a dirigir la insurrecci&#243;n. Entre tanto, la grandeza del objetivo a alcanzar (va m&#225;s all&#225; de la toma del poder) suscita vacilaciones inevitables hasta en el partido, especialmente, hasta en sus dirigentes medios, sobre los que se concentrar&#225; pronto la responsabilidad del movimiento. As&#237;, el retraimiento de las masas frente a la batalla y las vacilaciones de la direcci&#243;n son dos fen&#243;menos que, aunque lejos de ser equivalentes, no son menos simult&#225;neos. Es por eso que escuchamos decir que las masas no buscan la batalla, que su disposici&#243;n es, por el contrario, m&#225;s bien pasiva, y que en esas condiciones, incitarlas a la insurrecci&#243;n es ir a la aventura. Va de suyo que cuando ese estado de &#225;nimo toma la delantera, la revoluci&#243;n s&#243;lo puede ser derrotada. Y despu&#233;s de la derrota, provocada por el propio partido, no hay nada que impida contarle a todo el mundo que la insurrecci&#243;n era imposible porque las masas no la quer&#237;an. Esta cuesti&#243;n debe ser examinada a fondo. Apoy&#225;ndose en la experiencia adquirida, hay que aprender a captar el momento en el que el proletariado se diga a s&#237; mismo: &#8220;No hay nada m&#225;s que esperar de las huelgas, las manifestaciones y las otras protestas. Ahora hay que dar pelea. Estoy listo para eso, porque no hay otra salida a la situaci&#243;n, pero trat&#225;ndose de una batalla hay que librarla con la ayuda de todas nuestras fuerzas y con una direcci&#243;n segura&#8230;&#8221;. En ese momento la situaci&#243;n alcanza una gravedad extrema. Est&#225; en el m&#225;s completo desequilibrio: una esfera en la punta de un cono. El menor choque puede hacerla caer a un lado o a otro. En Rusia, gracias a la firmeza y a la resoluci&#243;n de la direcci&#243;n del partido, la esfera ha seguido la recta que llevaba a la victoria. En Alemania, la pol&#237;tica del partido hizo derrapar la esfera en el sentido de la derrota.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La pol&#237;tica y la acci&#243;n militar&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; car&#225;cter le daremos a nuestra obra? &#191;Un car&#225;cter pol&#237;tico o un car&#225;cter militar? La haremos partir del punto en que la pol&#237;tica se convierte en una cuesti&#243;n de acci&#243;n militar, y la pol&#237;tica se considerar&#225; bajo ese &#225;ngulo. A primera vista, esto puede parecer una contradicci&#243;n, porque no es la pol&#237;tica quien est&#225; al servicio de la insurrecci&#243;n sino la insurrecci&#243;n quien est&#225; al servicio de la pol&#237;tica. En realidad, nada de esto se contradice. La insurrecci&#243;n en su conjunto sirve, evidentemente, a los objetivos principales de la pol&#237;tica proletaria. Solamente cuando se desata la insurrecci&#243;n, la pol&#237;tica del momento debe subordin&#225;rsele totalmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La transici&#243;n de la pol&#237;tica a la acci&#243;n militar y la conjunci&#243;n de esas dos alternativas generalmente producen grandes dificultades. Todos sabemos que el punto de ligaz&#243;n es siempre el m&#225;s d&#233;bil. Estamos reflejando un poco esto aqu&#237; mismo. Un camarada demostr&#243;, por un m&#233;todo inverso, cu&#225;n dif&#237;cil es combinar la pol&#237;tica y la acci&#243;n militar. Otro camarada ha venido enseguida a empeorar el error de su antecesor. Si le creemos al primero de esos camaradas, Lenin habr&#237;a cuestionado en 1918 la importancia del Ej&#233;rcito Rojo, con el pretexto de que nuestra salvaci&#243;n se derivaba de la lucha que enfrentaba a ambos imperialismos rivales. Seg&#250;n el segundo, habr&#237;amos jugado el &#8220;papel del tercer ladr&#243;n&#8221;, es decir nos hubi&#233;ramos aprovechado del conflicto que enfrentaba a los imperialismos. Ahora bien, jam&#225;s Lenin tuvo ni podr&#225; tener ese lenguaje.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es cierto que si, en el momento de la Revoluci&#243;n de Octubre nosotros hubi&#233;semos estado relacionados con una Alemania victoriosa y si la paz se hubiera sellado, Alemania no se habr&#237;a privado de aplastarnos aunque hubi&#233;ramos contado con un ej&#233;rcito de tres millones de hombres, porque ni en 1918 ni en 1919, habr&#237;amos podido encontrar las fuerzas capaces de medirse con los ej&#233;rcitos alemanes triunfantes. En esas condiciones, la lucha entre los dos campos imperialistas fue nuestra principal barrera de protecci&#243;n. Pero en los marcos de esta lucha habr&#237;amos podido morir cien veces en 1918 si no hubi&#233;ramos tenido nuestro embri&#243;n de Ej&#233;rcito Rojo. &#191;Es porque Inglaterra y Francia paralizaban a Alemania que se resolvi&#243; el problema de Kazan? Si nuestros soldados rojos no hubieran defendido a Kazan, si hubieran abierto la ruta de Mosc&#250; a los mercenarios del Ej&#233;rcito blanco, nos habr&#237;an cortado el cuello y tendr&#237;an raz&#243;n. En ese momento habr&#237;amos tenido que jugar a hacer el papel del &#8220;tercer ladr&#243;n&#8221; &#8230; con el cuello cortado. Cuando Lenin dec&#237;a: &#8220;Militantes que trabajan en el Ej&#233;rcito, no exageren su importancia; ustedes representan un factor dentro de la complejidad de fuerzas, pero ustedes no son ni nuestra &#250;nica, ni tampoco nuestra fuerza principal; en realidad nos mantenemos gracias a la guerra europea, que paraliza a los dos imperialismos rivales&#8221;, se ubicaba desde el punto de vista pol&#237;tico. Pero de esto no se deduce que cuestionaba &#8220;la importancia del Ej&#233;rcito Rojo&#8221;. Si aplicamos este m&#233;todo de razonamiento a los problemas internos de la revoluci&#243;n, llegaremos a conclusiones muy curiosas. Tomemos en particular la cuesti&#243;n de la organizaci&#243;n de las formaciones de combate. Un Partido Comunista, cuya existencia es m&#225;s o menos ilegal le encarga a su organizaci&#243;n militar clandestina que forme centurias. &#191;Qu&#233; representan, en el fondo, algunas decenas de centurias as&#237; constituidas con relaci&#243;n al problema de la toma del poder? Si nos ubicamos desde el punto de vista social, hist&#243;rico, la cuesti&#243;n del poder se decide por la composici&#243;n de la sociedad, por el rol del proletariado en la producci&#243;n, por su madurez pol&#237;tica, por el grado de desorganizaci&#243;n del Estado burgu&#233;s y as&#237; sucesivamente. En realidad, todos esos factores s&#243;lo tienen un &#250;ltimo lugar, mientras que el resultado de la lucha directamente puede depender de la existencia de algunas de estas decenas de centurias. Las condiciones sociales y pol&#237;ticas favorables a la toma del poder son una oportunidad previa de &#233;xito, pero no garantizan autom&#225;ticamente la victoria, permiten llegar justo al punto donde la pol&#237;tica da paso a la insurrecci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez m&#225;s, la guerra civil no es m&#225;s que la prolongaci&#243;n violenta de de la lucha de clases. Con respecto a la insurrecci&#243;n, es la continuaci&#243;n de la pol&#237;tica por otros medios. Es por eso que s&#243;lo podemos entenderla por sus m&#233;todos. No es posible medir la pol&#237;tica seg&#250;n la vara de la guerra, como no es posible medir la guerra seg&#250;n la vara &#250;nica de la pol&#237;tica, aunque sea con relaci&#243;n al tiempo. Es esta una cuesti&#243;n especial que debe ser tratada seriamente en nuestro futuro reglamento de la guerra civil. En el per&#237;odo de preparaci&#243;n revolucionaria, medimos el tiempo seg&#250;n la vara de la pol&#237;tica, es decir, por a&#241;os, meses, semanas. En el per&#237;odo de la insurrecci&#243;n, medimos el tiempo en horas y d&#237;as. No es por nada que se dice que en tiempos de guerra un mes, a veces una sola jornada, cuenta como un a&#241;o. En abril de 1917, Lenin dec&#237;a: &#8220;Paciente, infatigablemente, expl&#237;quenle a los obreros&#8230;&#8221; y a fines de octubre no quedaba m&#225;s tiempo para dar explicaciones a quienes todav&#237;a no hubieran comprendido; hab&#237;a que pasar a la ofensiva dirigiendo a quienes hab&#237;an comprendido. En Octubre, la p&#233;rdida de una sola jornada hubiera podido reducir a la nada todo el trabajo de muchos meses, incluso de a&#241;os de preparaci&#243;n revolucionaria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me acuerdo de un ejercicio de maniobra que le hab&#237;amos dado para realizar hace un tiempo a nuestra Academia Militar. Se trataba de decidir si deb&#237;amos evacuar enseguida la regi&#243;n de Bielostok, cuya posici&#243;n se hac&#237;a insostenible, o si nos manten&#237;amos all&#237; con la esperanza de que Bielostok, centro obrero, se sublevara. Va de suyo que s&#243;lo se puede resolver seriamente una cuesti&#243;n de esta naturaleza sobre la base de datos precisos y reales. La maniobra militar no dispone de esos datos porque, en ella, todo es convencional. Pero en principio, la controversia tiene su origen en dos medidas de tiempo relativas, una a la guerra, la otra a la pol&#237;tica revolucionaria. Ahora bien, &#191;cu&#225;l es la medida que, en iguales condiciones, gana la guerra? La de la guerra. En otras palabras, es dudoso que Bielostok se subleve en el lapso de algunos d&#237;as e incluso, admitiendo que el sublevamiento esperado haya tenido lugar, queda por saber lo que har&#237;a el proletariado insurgente sin armas y sin preparaci&#243;n militar, mientras es muy posible que en dos o tres d&#237;as, dos o tres divisiones fueran diezmadas permaneciendo en posiciones insostenibles a la espera de una insurrecci&#243;n que, hasta en caso de que se produjera, bien podr&#237;a no modificar radicalmente la situaci&#243;n militar. Brest-Litovsk[6] nos da un ejemplo cl&#225;sico de una correcta aplicaci&#243;n de las medidas de tiempo pol&#237;tico y militar. Sabemos que la mayor&#237;a del Comit&#233; Central del partido comunista ruso, y yo entre otros, hab&#237;a tomado la decisi&#243;n contra la minor&#237;a que encabezaba el compa&#241;ero Lenin, de no firmar la paz, aunque correr&#237;amos el riesgo de ver a los alemanes pasar a la ofensiva. &#191;Cu&#225;l era el sentido de esta decisi&#243;n? Algunos camaradas esperaban ut&#243;picamente una guerra revolucionaria. Otros, entre los que estaba yo, juzgaban que hab&#237;a que tantear al obrero alem&#225;n para saber si se opondr&#237;a al k&#225;iser en caso de que este &#250;ltimo atacara a la revoluci&#243;n. &#191;En qu&#233; consist&#237;a el error que cometimos? En el riesgo excesivo que corr&#237;amos. Para sacudir la apat&#237;a del obrero alem&#225;n se habr&#237;an necesitado semanas, incluso meses, mientras que en ese momento los ej&#233;rcitos alemanes no necesitaban m&#225;s que algunos d&#237;as para avanzar hasta Dwinsk, Minsk y Mosc&#250;. La dimensi&#243;n de la pol&#237;tica revolucionaria es larga, mientras que la dimensi&#243;n de la guerra es corta. Quien no se convenza de esta verdad luego de haber estudiado previamente, meditado y profundizado en la experiencia pasada, corre el riesgo de cometer un error tras otro, por el hecho de la conjunci&#243;n de la pol&#237;tica revolucionaria y de la acci&#243;n militar, es decir, por lo que nos confiere mayor superioridad sobre el enemigo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Necesidad de plantear los problemas de la guerra civil con la m&#225;xima claridad&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un camarada nos remiti&#243; nuevamente a la cuesti&#243;n de saber qu&#233; tipo de reglamento tenemos que poner en pie: un reglamento de la insurrecci&#243;n o un reglamento de la guerra civil. No debemos, nos dijo ese camarada, apuntar muy lejos, sino nuestra tarea coincidir&#225;, de modo general, con las tareas de la Internacional Comunista. Nada menos cierto. Y quien tiene ese lenguaje demuestra que confunde la guerra civil, en la acepci&#243;n propia de este t&#233;rmino, con la lucha de clases. Si tomamos a Alemania como materia de estudio, podemos, por ejemplo, empezar por examinar los acontecimientos de marzo de 1921. Luego sigue el largo per&#237;odo de reagrupamiento de fuerzas, bajo las consignas del frente &#250;nico. Es evidente que ning&#250;n reglamento de guerra civil se ajusta a este per&#237;odo. A partir de enero de 1923 y de la ocupaci&#243;n del Ruhr, se da nuevamente una situaci&#243;n revolucionaria, que se agrava bruscamente en junio de 1923, cuando se desmorona la pol&#237;tica de resistencia pasiva ejercida por la burgues&#237;a alemana y que hace estallar el aparato de Estado burgu&#233;s. Este es un per&#237;odo que debemos estudiar minuciosamente, porque nos da, por un lado, un ejemplo cl&#225;sico de manera en que se desarrolla y muere una situaci&#243;n revolucionaria, y por otro lado, un ejemplo no menos cl&#225;sico de una revoluci&#243;n fallida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1923, Alemania tuvo su guerra civil, pero la insurrecci&#243;n que deb&#237;a coronarla no lleg&#243;. El resultado fue una situaci&#243;n revolucionaria, verdaderamente excepcional, irremediablemente comprometida y una burgues&#237;a conmocionada, aferrada nuevamente al poder. &#191;Por qu&#233;? Porque en el momento propicio, la pol&#237;tica no se continu&#243; con los medios insurreccionales que l&#243;gicamente se impon&#237;an. Es evidente que la recomposici&#243;n del r&#233;gimen burgu&#233;s que sigui&#243; en Alemania al aborto de la revoluci&#243;n proletaria tiene una estabilidad muy dudosa. Calm&#233;monos, todav&#237;a tendremos, en un plazo m&#225;s o menos largo, una nueva situaci&#243;n revolucionaria. Pero est&#225; claro que el mes de agosto de 1924 fue muy diferente al mes de agosto de 1923. Y si ignor&#225;bamos la experiencia que se desprende de estos acontecimientos, si no lo aprovech&#225;bamos para instruirnos, si &#237;bamos pasivamente al encuentro de los errores como los que se han cometido, podr&#237;amos prever que la cat&#225;strofe alemana de 1923 se repitiera y el peligro que resultar&#237;a de eso ser&#237;a inmenso para el movimiento obrero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso, en este terreno, menos que en otro, no podemos tolerar la deformaci&#243;n de nociones esenciales. Vimos a compa&#241;eros intentar objeciones de un escepticismo incoherente respecto al momento de la insurrecci&#243;n. Esos camaradas no hacen m&#225;s que demostrar as&#237; que no saben plantear como marxistas la cuesti&#243;n de la insurrecci&#243;n en el terreno del arte militar. Basados en su tesis, invocan como argumento que, en el embrollo de una situaci&#243;n extremadamente compleja y variable, es imposible atarse de antemano a una decisi&#243;n anticipada. Pero, si debemos atenernos a esos lugares comunes, habr&#225; que renunciar, por lo tanto, a los planes y a las fechas de las operaciones militares, ya que en la guerra sucede que la situaci&#243;n cambia bruscamente y de improviso. Un plan de operaciones militares no se realiza nunca en una proporci&#243;n del 100%, hay que considerarse dichoso si, en el curso de su ejecuci&#243;n, se realiza en un 25%. Pero el jefe militar que se base en eso para negar de modo general la utilidad de un plan de campa&#241;a merecer&#237;a simplemente que le pongamos el chaleco de fuerza. En todos los casos, recomiendo atenerse a este m&#233;todo como el m&#225;s justo y l&#243;gico: para empezar, formulamos las reglas generales de muestro reglamento de la guerra civil y vemos a continuaci&#243;n qu&#233; podemos suprimir o reservar. Pero si comenzamos por las eliminaciones, las reservas, las desviaciones, las dudas, las vacilaciones, jam&#225;s llegaremos a conclusiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un camarada ha cuestionado la observaci&#243;n que yo hice con respecto a la evoluci&#243;n de la organizaci&#243;n militar del partido en el per&#237;odo de preparaci&#243;n revolucionaria, durante la insurrecci&#243;n y luego de la toma del poder. Seg&#250;n ese compa&#241;ero, la existencia de destacamentos de partisanos no se deber&#237;a tolerar, solamente se necesitar&#237;an formaciones militares regulares. Los destacamentos de partisanos, nos dijo, son organizaciones ca&#243;ticas&#8230; Al escuchar sus palabras, yo estaba a punto de desesperarme. En efecto, &#191;con qu&#233; rima esta detestable arrogancia doctrinaria? Si los destacamentos de partisanos son organizaciones ca&#243;ticas, hay que reconocer entonces que desde ese punto de vista puramente formal, la revoluci&#243;n es tambi&#233;n un caos. Ahora bien, en el primer per&#237;odo de la revoluci&#243;n, estamos totalmente obligados a apoyarnos exclusivamente en destacamentos de este tipo. Se nos objeta que esos destacamentos deben estar constituidos sobre el mismo modelo. Si con eso se quiere decir que, en la guerra de partisanos, no se debe descuidar ninguno de los elementos de orden y de m&#233;todo factible a este tipo de guerra, estamos completamente de acuerdo. Pero si piensan en una organizaci&#243;n militar jerarquizada, centralizada y constituida antes de que tenga lugar la insurrecci&#243;n, eso es una utop&#237;a que, en el caso en que se la quiera hacer realidad, correr&#225; el riesgo de ser fatal. Si, con la ayuda de una organizaci&#243;n militar clandestina, me apodero de una ciudad (objetivo parcial en el conjunto de un plan para la toma del poder en el pa&#237;s), reparto mi tarea en objetivos particulares (ocupaci&#243;n de los edificios gubernamentales, las estaciones, el correo, el tel&#233;grafo, las imprentas) y conf&#237;o la ejecuci&#243;n de cada una de esas misiones a los jefes de los peque&#241;os destacamentos iniciados anteriormente a los objetivos que les son asignados. Cada destacamento s&#243;lo debe contar consigo mismo; debe tener su propia direcci&#243;n, sino ocurrir&#237;a que despu&#233;s de haberse apoderado del edificio de correos, por ejemplo, carecieran totalmente de v&#237;veres. Toda tentativa de centralizar y jerarquizar esos destacamentos lleva ineluctablemente a la burocratizaci&#243;n, que, en tiempos de guerra, es doblemente temible: primero, porque har&#237;a creer falsamente a los jefes de los destacamentos que alguien debe mandarlos necesariamente, mientras que, al contrario, hay que inculcarles la seguridad de que disponen la mayor libertad de movimiento e iniciativa; segundo, porque la burocratizaci&#243;n, ligada al sistema jer&#225;rquico, le quitar&#237;a a los destacamentos sus mejores elementos para las necesidades de todo estado mayor. Desde el primer momento de la insurrecci&#243;n, esos estados mayores permanecer&#225;n flotando en el aire, mientras que los destacamentos, a la espera de &#243;rdenes superiores, se ver&#237;an consagrados a la inacci&#243;n y a p&#233;rdidas de tiempo que volver&#237;an certero el fracaso de la insurrecci&#243;n. Tales son las razones por las que el desd&#233;n de los militares profesionales hacia las organizaciones &#8220;ca&#243;ticas&#8221; de partisanos debe ser condenado como un prejuicio antirrealista, anticient&#237;fico y antimarxista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Igualmente, despu&#233;s de la toma del poder en los principales centros del pa&#237;s, los destacamentos de partisanos pueden jugar un papel extremadamente eficaz en campo raso. Basta con recordar el apoyo que los destacamentos de partisanos le brindaron al Ej&#233;rcito Rojo y a la Revoluci&#243;n, actuando a la retaguardia contra las tropas alemanas en Ucrania y a la retaguardia contra las tropas de Kolchak en Siberia. Sin embargo, queda definitivamente adquirido como regla que el poder revolucionario pone manos a la obra enseguida para incorporar los mejores destacamentos de partisanos y sus elementos m&#225;s confiables al sistema de una organizaci&#243;n militar regular. De otro modo, estos destacamentos de partisanos se transformar&#237;an indudablemente en factores de desorden capaces de degenerar en bandas armadas al servicio de los elementos de la peque&#241;a burgues&#237;a anarquizantes, sublevados contra el Estado proletario. Tenemos bastantes ejemplos de esto. Es verdad que, entre los partisanos rebeldes a la organizaci&#243;n militar regular, hubo tambi&#233;n algunos h&#233;roes. Citemos los nombres de Siverss[7] y de Kikvids&#233;[8]. Podr&#237;a nombrar a muchos otros. Siverss y Kikvids&#233; combatieron y murieron como h&#233;roes. Y hoy, a la luz de sus inmensos m&#233;ritos, respecto a la Revoluci&#243;n, empalidece, hasta el punto de desaparecer, cualquier aspecto negativo de su acci&#243;n como partisanos. Pero, en ese momento, era indispensable combatir todo lo que hab&#237;a de negativo en ellos. A este precio solamente, pod&#237;amos lograr organizar el Ej&#233;rcito Rojo y ponerlo en condiciones de conseguir victorias decisivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez m&#225;s, advierto sobre una confusi&#243;n de terminolog&#237;a, porque, la mayor&#237;a de las veces, esconde una confusi&#243;n de nociones. Tambi&#233;n, advierto contra los errores que se puede cometer neg&#225;ndose a plantear la cuesti&#243;n de la insurrecci&#243;n de modo claro y valiente, con el pretexto de que la situaci&#243;n var&#237;a y se modifica continuamente. En una apariencia exterior, esto remite curiosamente a la dial&#233;ctica; de todos modos, lo tomamos de buena gana como tal. Pero, en realidad, no lo es para nada. El pensamiento dial&#233;ctico es como un resorte, y los resortes est&#225;n hechos de acero templado. Las dudas y las reservas no deciden y no ense&#241;an nada en absoluto. Cuando se destaca claramente la idea esencial, las reservas y las restricciones pueden ponerse l&#243;gicamente alrededor de ella. Si &#250;nicamente se toman en cuenta las reservas, el resultado en la teor&#237;a ser&#225; la confusi&#243;n y en la pr&#225;ctica, el caos. Ahora bien, confusi&#243;n y caos no tienen nada en com&#250;n con la dial&#233;ctica. En realidad, una pseudodial&#233;ctica de este tipo esconde, la mayor&#237;a de las veces, sentimientos socialdem&#243;cratas o est&#250;pidos frente a la revoluci&#243;n, como frente a algo que sucede por fuera de nosotros. En estas condiciones, no se puede tratar de concebir la insurrecci&#243;n como una arte. Y sin embargo, precisamente es la teor&#237;a de ese arte lo que queremos estudiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos los temas a los que nos referimos deben ser meditados, trabajados, formulados. Deben volverse parte integrante de nuestra instrucci&#243;n y educaci&#243;n militar. La relaci&#243;n entre estas cuestiones y los problemas de la defensa de la Rep&#250;blica de los Soviets es indiscutible. Nuestros enemigos siguen machacando con que el Ej&#233;rcito Rojo supuestamente tendr&#237;a como tarea la de provocar artificialmente movimientos revolucionarios en otros pa&#237;ses, con el fin de hacerlos triunfar por medio de la fuerza de sus bayonetas. In&#250;til es decir que esta caricatura no tiene nada en com&#250;n con la pol&#237;tica que perseguimos. Sobre todo, estamos totalmente interesadas en la conservaci&#243;n de la paz, lo demostramos con nuestra actitud, con las concesiones que hacemos en los tratados y por la reducci&#243;n progresiva de los efectivos de nuestro ej&#233;rcito. Pero estamos bastante imbuidos de realismo revolucionario para darnos cuenta claramente de que nuestros enemigos tratar&#225;n todav&#237;a de tantearnos con sus armas. Y si bien estamos lejos de la idea de forzar, con medidas militares artificiales, el desarrollo de la Revoluci&#243;n, en cambio estamos seguros de que a la guerra de los Estados capitalistas contra la Uni&#243;n Sovi&#233;tica le seguir&#225;n conmociones violentas y sociales, preludios de la guerra civil, en los pa&#237;ses de nuestros enemigos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debemos saber combinar la guerra defensiva que ser&#225; impuesta a nuestro Ej&#233;rcito Rojo con la guerra civil en el campo enemigo. Con este objetivo, el reglamento de la guerra civil debe transformarse en uno de los elementos necesarios de una clase superior de manual militar revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le&#243;n Trotsky &#8211; 29 de julio de 1924.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[1] Para profundizar este tema, recomendamos el libro C&#243;mo se arm&#243; la revoluci&#243;n (selecci&#243;n de escritos militares) de Le&#243;n Trotsky, editado por el Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones &#8220;Le&#243;n Trotsky&#8221;, Buenos Aires, Ediciones del IPS, 2006.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[2] En junio de 1923, el gobierno b&#250;lgaro del jefe campesino Stambulinsky, fue derrocado militarmente por fuerzas reaccionarias, encabezadas por Zankov, posteriormente jefe del fascismo b&#250;lgaro. Caracterizando la situaci&#243;n como una lucha entre camarillas burguesas y olvidando tanto el problema campesino como el nacional (los macedonios), el Partido Comunista se declar&#243; neutral. Una vez triunfante, el r&#233;gimen de Zankov someti&#243; a los comunistas a una feroz persecuci&#243;n, declar&#225;ndolo ilegal. Koralov, representante oficial de los comunistas b&#250;lgaros en Mosc&#250;, neg&#243;, sin embargo, que el partido hubiese sufrido una derrota. En septiembre del mismo a&#241;o, desatendiendo el cambio producido en la situaci&#243;n como resultado de su pasividad en junio, los comunistas trataron de reivindicarse con un &#8220;putch&#8221; aventurero, que fracas&#243;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[3] Rosa Luxemburgo (1871-1919) fue una gran te&#243;rica del comunismo alem&#225;n y autora de varios libros sobre econom&#237;a, pol&#237;tica y otras cuestiones. Naci&#243; en Polonia, y debi&#243; emigrar a Suiza por sus actividades revolucionarias. En 1893 fund&#243; el Partido Socialdem&#243;crata Polaco. En 1897, comenz&#243; a participar en el movimiento socialista alem&#225;n. Inici&#243;, junto a Mehring y Plejanov, la lucha contra el revisionismo en la II Internacional. En el Congreso de 1907 del partido ruso, apoy&#243; a los bolcheviques contra los mencheviques en todos los problemas claves de la Revoluci&#243;n Rusa. Propuso junto a Lenin la resoluci&#243;n revolucionaria contra la guerra en el Congreso de Stuttgart de la Segunda Internacional. En prisi&#243;n desde 1915, fue una de las fundadoras de la Liga Espartaco. Fue liberada en 1918, luego de la revoluci&#243;n y particip&#243; en la creaci&#243;n del Partido Comunista. Fue arrestada y asesinada junto a Karl Liebknecht en enero de 1919.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[4] Heinrich Brandler (1877-1967) -de origen obrero (alba&#241;il). Viejo militante del partido socialdem&#243;crata alem&#225;n. Durante la guerra imperialista (1914-1918) adopt&#243; la posici&#243;n de la izquierda, adhiri&#233;ndose a la fracci&#243;n de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Fue uno de los principales organizadores y dirigentes del Partido Comunista Alem&#225;n (KPD). Debido a los acontecimientos de marzo de 1921 fue condenado a cinco a&#241;os de prisi&#243;n, pero logr&#243; huir a la Rusia sovi&#233;tica. Despu&#233;s de la amnist&#237;a de 1922, volvi&#243; a Alemania y se transform&#243; en el principal dirigente del KPD, que dirigi&#243; hasta la derrota de la revoluci&#243;n alemana en el oto&#241;o de 1923. A principios de 1924, durante el congreso del Partido en Francfort, la t&#225;ctica llevada adelante por Brandler y sus amigos durante los acontecimientos revolucionarios de 1923, sufri&#243; la cr&#237;tica hiriente del ala izquierda, que siempre se hab&#237;a opuesto al comit&#233; central del Partido, que encabezaba Brandler. Durante este congreso, la tendencia de izquierda tuvo la mayor&#237;a absoluta, y la direcci&#243;n de partido se pas&#243; a ella. La t&#225;ctica del viejo Comit&#233; Central del Partido alem&#225;n tambi&#233;n fue examinada en el momento de V&#176; Congreso de Internacional Comunista (ver el informe taquigr&#225;fico de los trabajos de V&#176; Congr&#232;s de la I.C.). Para detalles m&#225;s amplios ver la presentaci&#243;n de &#8220;Los cinco primeros a&#241;os de la Internacional Comunista&#8221; y el art&#237;culo: &#8220;&#191;Podemos determinar el plazo de una revoluci&#243;n o de una contrarrevoluci&#243;n?&#8221;. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[5] Augusto Thalheimer (1884-1948), como Brandler, fue uno de los m&#225;s pr&#243;ximos a Rosa Luxemburgo y a los fundadores de la Liga Espartaco. Junto con Brandler fue el organizador del KPD (partido comunista alem&#225;n) y su principal te&#243;rico. Hasta el Congreso de Partido de Francfort era miembro y el redactor principal del &#243;rgano del partido Rote Fahne; en 1924, dirige la secci&#243;n propagand&#237;stica de la Internacional Comunista. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[6] La paz de Brest Litovsk (1918) puso fin a la guerra entre la Rusia revolucionaria y la Alemania imperialista. Rusia debi&#243; conceder grandes indemnizaciones y abandonar gran parte de su territorio. Trotsky aprovech&#243; las negociaciones, demor&#225;ndolas todo lo posible, para desarrollar las posiciones revolucionarias y permitir al proletariado alem&#225;n que saliera de los vapores creados por la guerra. En las circunstancias por las que atravesaba Rusia, se&#241;al&#243; Lenin, era imposible llevar adelante una guerra revolucionaria. La revoluci&#243;n necesi-taba un per&#237;odo de paz para consolidarse y crear sus propias fuerzas armadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[7] Siverss era el organizador de los destacamentos de partisanos, quien encabezaba una infatigable guerra de guerrilla contra la contrarrevoluci&#243;n del sur. En noviembre de 1918 fue herido de muerte durante la batalla de Balachov. (Sobre la haza&#241;a Siverss consultar la obra de Antonov-Ovseenko &#8220;Notas sobre la guerra civil&#8221;, tomo I, aparecido en 1924). &#8211; Nota &#197;'uvre. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[8] La VI&#176; divisi&#243;n, que recibi&#243; m&#225;s tarde el nombre de divisi&#243;n Kikvidz&#233;, fue formada el 16 de mayo de 1918 bajo la direcci&#243;n del compa&#241;ero Kikvidz&#233;. Esta divisi&#243;n realiz&#243; numerosas proezas. Luchaba contra Petlioura, contra los alemanes y contra las tropas de Krasnov. El compa&#241;ero Kikvidz&#233; fue asesinado el 11 de enero de 1919 en la granja Zoubrilovo, en la regi&#243;n del Don. Desde ese momento la divisi&#243;n ha sido bautizada divisi&#243;n Kikvidz&#233; en honor a este dirigente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Nota complementaria de L. Trotsky, en &#8220;C&#243;mo se arm&#243; la revoluci&#243;n&#034;]. Despu&#233;s de la muerte del compa&#241;ero Kikvidz&#233;, la divisi&#243;n continu&#243; combatiendo, con &#233;xito, en el frente Meridional. La divisi&#243;n mantuvo su capacidad de combate en el momento de la ofensiva de Denikin. Durante las batallas del oto&#241;o de 1919 venci&#243; a grandes unidades enemigas en los alrededores de Davidovka, Lougansk, Litzki y en otros lugares. En el invierno de 1919-1920 luch&#243; contra el enemigo en Bataisk y en Olginsk. El 2 de marzo de 1920, la divisi&#243;n captur&#243; Bataisk. Cuando Denikin se retir&#243;, una brigada de esta divisi&#243;n fue la primera en entrar en Novorossiisk, por esto fue condecorada con la Orden de la Bandera Roja. En mayo de 1920 la divisi&#243;n fue trasladada al Frente Occidental: particip&#243; en la intervenci&#243;n revolucionaria en el frente polaco en julio de 1920 y en la marcha sobre Varsovia. La paz con Polonia encontr&#243; a la divisi&#243;n en la regi&#243;n de Minsk. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;br class='autobr' /&gt;
Por eso, en este terreno, menos que en otro, no podemos tolerar la deformaci&#243;n de nociones esenciales. Vimos a compa&#241;eros intentar objeciones de un escepticismo incoherente respecto al momento de la insurrecci&#243;n. Esos camaradas no hacen m&#225;s que demostrar as&#237; que no saben plantear como marxistas la cuesti&#243;n de la insurrecci&#243;n en el terreno del arte militar. Basados en su tesis, invocan como argumento que, en el embrollo de una situaci&#243;n extremadamente compleja y variable, es imposible atarse de antemano a una decisi&#243;n anticipada. Pero, si debemos atenernos a esos lugares comunes, habr&#225; que renunciar, por lo tanto, a los planes y a las fechas de las operaciones militares, ya que en la guerra sucede que la situaci&#243;n cambia bruscamente y de improviso. Un plan de operaciones militares no se realiza nunca en una proporci&#243;n del 100%, hay que considerarse dichoso si, en el curso de su ejecuci&#243;n, se realiza en un 25%. Pero el jefe militar que se base en eso para negar de modo general la utilidad de un plan de campa&#241;a merecer&#237;a simplemente que le pongamos el chaleco de fuerza. En todos los casos, recomiendo atenerse a este m&#233;todo como el m&#225;s justo y l&#243;gico: para empezar, formulamos las reglas generales de muestro reglamento de la guerra civil y vemos a continuaci&#243;n qu&#233; podemos suprimir o reservar. Pero si comenzamos por las eliminaciones, las reservas, las desviaciones, las dudas, las vacilaciones, jam&#225;s llegaremos a conclusiones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un camarada ha cuestionado la observaci&#243;n que yo hice con respecto a la evoluci&#243;n de la organizaci&#243;n militar del partido en el per&#237;odo de preparaci&#243;n revolucionaria, durante la insurrecci&#243;n y luego de la toma del poder. Seg&#250;n ese compa&#241;ero, la existencia de destacamentos de partisanos no se deber&#237;a tolerar, solamente se necesitar&#237;an formaciones militares regulares. Los destacamentos de partisanos, nos dijo, son organizaciones ca&#243;ticas&#8230; Al escuchar sus palabras, yo estaba a punto de desesperarme. En efecto, &#191;con qu&#233; rima esta detestable arrogancia doctrinaria? Si los destacamentos de partisanos son organizaciones ca&#243;ticas, hay que reconocer entonces que desde ese punto de vista puramente formal, la revoluci&#243;n es tambi&#233;n un caos. Ahora bien, en el primer per&#237;odo de la revoluci&#243;n, estamos totalmente obligados a apoyarnos exclusivamente en destacamentos de este tipo. Se nos objeta que esos destacamentos deben estar constituidos sobre el mismo modelo. Si con eso se quiere decir que, en la guerra de partisanos, no se debe descuidar ninguno de los elementos de orden y de m&#233;todo factible a este tipo de guerra, estamos completamente de acuerdo. Pero si piensan en una organizaci&#243;n militar jerarquizada, centralizada y constituida antes de que tenga lugar la insurrecci&#243;n, eso es una utop&#237;a que, en el caso en que se la quiera hacer realidad, correr&#225; el riesgo de ser fatal. Si, con la ayuda de una organizaci&#243;n militar clandestina, me apodero de una ciudad (objetivo parcial en el conjunto de un plan para la toma del poder en el pa&#237;s), reparto mi tarea en objetivos particulares (ocupaci&#243;n de los edificios gubernamentales, las estaciones, el correo, el tel&#233;grafo, las imprentas) y conf&#237;o la ejecuci&#243;n de cada una de esas misiones a los jefes de los peque&#241;os destacamentos iniciados anteriormente a los objetivos que les son asignados. Cada destacamento s&#243;lo debe contar consigo mismo; debe tener su propia direcci&#243;n, sino ocurrir&#237;a que despu&#233;s de haberse apoderado del edificio de correos, por ejemplo, carecieran totalmente de v&#237;veres. Toda tentativa de centralizar y jerarquizar esos destacamentos lleva ineluctablemente a la burocratizaci&#243;n, que, en tiempos de guerra, es doblemente temible: primero, porque har&#237;a creer falsamente a los jefes de los destacamentos que alguien debe mandarlos necesariamente, mientras que, al contrario, hay que inculcarles la seguridad de que disponen la mayor libertad de movimiento e iniciativa; segundo, porque la burocratizaci&#243;n, ligada al sistema jer&#225;rquico, le quitar&#237;a a los destacamentos sus mejores elementos para las necesidades de todo estado mayor. Desde el primer momento de la insurrecci&#243;n, esos estados mayores permanecer&#225;n flotando en el aire, mientras que los destacamentos, a la espera de &#243;rdenes superiores, se ver&#237;an consagrados a la inacci&#243;n y a p&#233;rdidas de tiempo que volver&#237;an certero el fracaso de la insurrecci&#243;n. Tales son las razones por las que el desd&#233;n de los militares profesionales hacia las organizaciones &#8220;ca&#243;ticas&#8221; de partisanos debe ser condenado como un prejuicio antirrealista, anticient&#237;fico y antimarxista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Igualmente, despu&#233;s de la toma del poder en los principales centros del pa&#237;s, los destacamentos de partisanos pueden jugar un papel extremadamente eficaz en campo raso. Basta con recordar el apoyo que los destacamentos de partisanos le brindaron al Ej&#233;rcito Rojo y a la Revoluci&#243;n, actuando a la retaguardia contra las tropas alemanas en Ucrania y a la retaguardia contra las tropas de Kolchak en Siberia. Sin embargo, queda definitivamente adquirido como regla que el poder revolucionario pone manos a la obra enseguida para incorporar los mejores destacamentos de partisanos y sus elementos m&#225;s confiables al sistema de una organizaci&#243;n militar regular. De otro modo, estos destacamentos de partisanos se transformar&#237;an indudablemente en factores de desorden capaces de degenerar en bandas armadas al servicio de los elementos de la peque&#241;a burgues&#237;a anarquizantes, sublevados contra el Estado proletario. Tenemos bastantes ejemplos de esto. Es verdad que, entre los partisanos rebeldes a la organizaci&#243;n militar regular, hubo tambi&#233;n algunos h&#233;roes. Citemos los nombres de Siverss[7] y de Kikvids&#233;[8]. Podr&#237;a nombrar a muchos otros. Siverss y Kikvids&#233; combatieron y murieron como h&#233;roes. Y hoy, a la luz de sus inmensos m&#233;ritos, respecto a la Revoluci&#243;n, empalidece, hasta el punto de desaparecer, cualquier aspecto negativo de su acci&#243;n como partisanos. Pero, en ese momento, era indispensable combatir todo lo que hab&#237;a de negativo en ellos. A este precio solamente, pod&#237;amos lograr organizar el Ej&#233;rcito Rojo y ponerlo en condiciones de conseguir victorias decisivas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez m&#225;s, advierto sobre una confusi&#243;n de terminolog&#237;a, porque, la mayor&#237;a de las veces, esconde una confusi&#243;n de nociones. Tambi&#233;n, advierto contra los errores que se puede cometer neg&#225;ndose a plantear la cuesti&#243;n de la insurrecci&#243;n de modo claro y valiente, con el pretexto de que la situaci&#243;n var&#237;a y se modifica continuamente. En una apariencia exterior, esto remite curiosamente a la dial&#233;ctica; de todos modos, lo tomamos de buena gana como tal. Pero, en realidad, no lo es para nada. El pensamiento dial&#233;ctico es como un resorte, y los resortes est&#225;n hechos de acero templado. Las dudas y las reservas no deciden y no ense&#241;an nada en absoluto. Cuando se destaca claramente la idea esencial, las reservas y las restricciones pueden ponerse l&#243;gicamente alrededor de ella. Si &#250;nicamente se toman en cuenta las reservas, el resultado en la teor&#237;a ser&#225; la confusi&#243;n y en la pr&#225;ctica, el caos. Ahora bien, confusi&#243;n y caos no tienen nada en com&#250;n con la dial&#233;ctica. En realidad, una pseudodial&#233;ctica de este tipo esconde, la mayor&#237;a de las veces, sentimientos socialdem&#243;cratas o est&#250;pidos frente a la revoluci&#243;n, como frente a algo que sucede por fuera de nosotros. En estas condiciones, no se puede tratar de concebir la insurrecci&#243;n como una arte. Y sin embargo, precisamente es la teor&#237;a de ese arte lo que queremos estudiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos los temas a los que nos referimos deben ser meditados, trabajados, formulados. Deben volverse parte integrante de nuestra instrucci&#243;n y educaci&#243;n militar. La relaci&#243;n entre estas cuestiones y los problemas de la defensa de la Rep&#250;blica de los Soviets es indiscutible. Nuestros enemigos siguen machacando con que el Ej&#233;rcito Rojo supuestamente tendr&#237;a como tarea la de provocar artificialmente movimientos revolucionarios en otros pa&#237;ses, con el fin de hacerlos triunfar por medio de la fuerza de sus bayonetas. In&#250;til es decir que esta caricatura no tiene nada en com&#250;n con la pol&#237;tica que perseguimos. Sobre todo, estamos totalmente interesadas en la conservaci&#243;n de la paz, lo demostramos con nuestra actitud, con las concesiones que hacemos en los tratados y por la reducci&#243;n progresiva de los efectivos de nuestro ej&#233;rcito. Pero estamos bastante imbuidos de realismo revolucionario para darnos cuenta claramente de que nuestros enemigos tratar&#225;n todav&#237;a de tantearnos con sus armas. Y si bien estamos lejos de la idea de forzar, con medidas militares artificiales, el desarrollo de la Revoluci&#243;n, en cambio estamos seguros de que a la guerra de los Estados capitalistas contra la Uni&#243;n Sovi&#233;tica le seguir&#225;n conmociones violentas y sociales, preludios de la guerra civil, en los pa&#237;ses de nuestros enemigos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debemos saber combinar la guerra defensiva que ser&#225; impuesta a nuestro Ej&#233;rcito Rojo con la guerra civil en el campo enemigo. Con este objetivo, el reglamento de la guerra civil debe transformarse en uno de los elementos necesarios de una clase superior de manual militar revolucionario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Le&#243;n Trotsky &#8211; 29 de julio de 1924.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[1] Para profundizar este tema, recomendamos el libro C&#243;mo se arm&#243; la revoluci&#243;n (selecci&#243;n de escritos militares) de Le&#243;n Trotsky, editado por el Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones &#8220;Le&#243;n Trotsky&#8221;, Buenos Aires, Ediciones del IPS, 2006.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[2] En junio de 1923, el gobierno b&#250;lgaro del jefe campesino Stambulinsky, fue derrocado militarmente por fuerzas reaccionarias, encabezadas por Zankov, posteriormente jefe del fascismo b&#250;lgaro. Caracterizando la situaci&#243;n como una lucha entre camarillas burguesas y olvidando tanto el problema campesino como el nacional (los macedonios), el Partido Comunista se declar&#243; neutral. Una vez triunfante, el r&#233;gimen de Zankov someti&#243; a los comunistas a una feroz persecuci&#243;n, declar&#225;ndolo ilegal. Koralov, representante oficial de los comunistas b&#250;lgaros en Mosc&#250;, neg&#243;, sin embargo, que el partido hubiese sufrido una derrota. En septiembre del mismo a&#241;o, desatendiendo el cambio producido en la situaci&#243;n como resultado de su pasividad en junio, los comunistas trataron de reivindicarse con un &#8220;putch&#8221; aventurero, que fracas&#243;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[3] Rosa Luxemburgo (1871-1919) fue una gran te&#243;rica del comunismo alem&#225;n y autora de varios libros sobre econom&#237;a, pol&#237;tica y otras cuestiones. Naci&#243; en Polonia, y debi&#243; emigrar a Suiza por sus actividades revolucionarias. En 1893 fund&#243; el Partido Socialdem&#243;crata Polaco. En 1897, comenz&#243; a participar en el movimiento socialista alem&#225;n. Inici&#243;, junto a Mehring y Plejanov, la lucha contra el revisionismo en la II Internacional. En el Congreso de 1907 del partido ruso, apoy&#243; a los bolcheviques contra los mencheviques en todos los problemas claves de la Revoluci&#243;n Rusa. Propuso junto a Lenin la resoluci&#243;n revolucionaria contra la guerra en el Congreso de Stuttgart de la Segunda Internacional. En prisi&#243;n desde 1915, fue una de las fundadoras de la Liga Espartaco. Fue liberada en 1918, luego de la revoluci&#243;n y particip&#243; en la creaci&#243;n del Partido Comunista. Fue arrestada y asesinada junto a Karl Liebknecht en enero de 1919.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[4] Heinrich Brandler (1877-1967) -de origen obrero (alba&#241;il). Viejo militante del partido socialdem&#243;crata alem&#225;n. Durante la guerra imperialista (1914-1918) adopt&#243; la posici&#243;n de la izquierda, adhiri&#233;ndose a la fracci&#243;n de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Fue uno de los principales organizadores y dirigentes del Partido Comunista Alem&#225;n (KPD). Debido a los acontecimientos de marzo de 1921 fue condenado a cinco a&#241;os de prisi&#243;n, pero logr&#243; huir a la Rusia sovi&#233;tica. Despu&#233;s de la amnist&#237;a de 1922, volvi&#243; a Alemania y se transform&#243; en el principal dirigente del KPD, que dirigi&#243; hasta la derrota de la revoluci&#243;n alemana en el oto&#241;o de 1923. A principios de 1924, durante el congreso del Partido en Francfort, la t&#225;ctica llevada adelante por Brandler y sus amigos durante los acontecimientos revolucionarios de 1923, sufri&#243; la cr&#237;tica hiriente del ala izquierda, que siempre se hab&#237;a opuesto al comit&#233; central del Partido, que encabezaba Brandler. Durante este congreso, la tendencia de izquierda tuvo la mayor&#237;a absoluta, y la direcci&#243;n de partido se pas&#243; a ella. La t&#225;ctica del viejo Comit&#233; Central del Partido alem&#225;n tambi&#233;n fue examinada en el momento de V&#176; Congreso de Internacional Comunista (ver el informe taquigr&#225;fico de los trabajos de V&#176; Congr&#232;s de la I.C.). Para detalles m&#225;s amplios ver la presentaci&#243;n de &#8220;Los cinco primeros a&#241;os de la Internacional Comunista&#8221; y el art&#237;culo: &#8220;&#191;Podemos determinar el plazo de una revoluci&#243;n o de una contrarrevoluci&#243;n?&#8221;. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[5] Augusto Thalheimer (1884-1948), como Brandler, fue uno de los m&#225;s pr&#243;ximos a Rosa Luxemburgo y a los fundadores de la Liga Espartaco. Junto con Brandler fue el organizador del KPD (partido comunista alem&#225;n) y su principal te&#243;rico. Hasta el Congreso de Partido de Francfort era miembro y el redactor principal del &#243;rgano del partido Rote Fahne; en 1924, dirige la secci&#243;n propagand&#237;stica de la Internacional Comunista. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[6] La paz de Brest Litovsk (1918) puso fin a la guerra entre la Rusia revolucionaria y la Alemania imperialista. Rusia debi&#243; conceder grandes indemnizaciones y abandonar gran parte de su territorio. Trotsky aprovech&#243; las negociaciones, demor&#225;ndolas todo lo posible, para desarrollar las posiciones revolucionarias y permitir al proletariado alem&#225;n que saliera de los vapores creados por la guerra. En las circunstancias por las que atravesaba Rusia, se&#241;al&#243; Lenin, era imposible llevar adelante una guerra revolucionaria. La revoluci&#243;n necesi-taba un per&#237;odo de paz para consolidarse y crear sus propias fuerzas armadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[7] Siverss era el organizador de los destacamentos de partisanos, quien encabezaba una infatigable guerra de guerrilla contra la contrarrevoluci&#243;n del sur. En noviembre de 1918 fue herido de muerte durante la batalla de Balachov. (Sobre la haza&#241;a Siverss consultar la obra de Antonov-Ovseenko &#8220;Notas sobre la guerra civil&#8221;, tomo I, aparecido en 1924). &#8211; Nota &#197;'uvre. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[8] La VI&#176; divisi&#243;n, que recibi&#243; m&#225;s tarde el nombre de divisi&#243;n Kikvidz&#233;, fue formada el 16 de mayo de 1918 bajo la direcci&#243;n del compa&#241;ero Kikvidz&#233;. Esta divisi&#243;n realiz&#243; numerosas proezas. Luchaba contra Petlioura, contra los alemanes y contra las tropas de Krasnov. El compa&#241;ero Kikvidz&#233; fue asesinado el 11 de enero de 1919 en la granja Zoubrilovo, en la regi&#243;n del Don. Desde ese momento la divisi&#243;n ha sido bautizada divisi&#243;n Kikvidz&#233; en honor a este dirigente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[Nota complementaria de L. Trotsky, en &#8220;C&#243;mo se arm&#243; la revoluci&#243;n&#034;]. Despu&#233;s de la muerte del compa&#241;ero Kikvidz&#233;, la divisi&#243;n continu&#243; combatiendo, con &#233;xito, en el frente Meridional. La divisi&#243;n mantuvo su capacidad de combate en el momento de la ofensiva de Denikin. Durante las batallas del oto&#241;o de 1919 venci&#243; a grandes unidades enemigas en los alrededores de Davidovka, Lougansk, Litzki y en otros lugares. En el invierno de 1919-1920 luch&#243; contra el enemigo en Bataisk y en Olginsk. El 2 de marzo de 1920, la divisi&#243;n captur&#243; Bataisk. Cuando Denikin se retir&#243;, una brigada de esta divisi&#243;n fue la primera en entrar en Novorossiisk, por esto fue condecorada con la Orden de la Bandera Roja. En mayo de 1920 la divisi&#243;n fue trasladada al Frente Occidental: particip&#243; en la intervenci&#243;n revolucionaria en el frente polaco en julio de 1920 y en la marcha sobre Varsovia. La paz con Polonia encontr&#243; a la divisi&#243;n en la regi&#243;n de Minsk. (Nota de la versi&#243;n francesa).&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Apoyamos al Frente de Izquierda y los Trabajadores</title>
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		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
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		<dc:subject>FIT - Frente de Izquierda y de los Trabajadores | Argentina Elecciones 2011</dc:subject>
		<dc:subject>Argentina</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Los abajo firmantes saludamos la formaci&#243;n del Frente de Izquierda, que lleva como f&#243;rmula presidencial a Jorge Altamira y Christian Castillo, porque consideramos que la izquierda tiene que ofrecer una opci&#243;n pol&#237;tica independiente en las pr&#243;ximas elecciones nacionales y provinciales, y no ir como colectora de los bloques capitalistas tradicionales, ya sean &#233;stos del gobierno kirchnerista o de la llamada oposici&#243;n, ni diluirse en una centroizquierda cuyo programa es la defensa de intereses (&#8230;)&lt;/p&gt;


-
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Articulos-en-castellano" rel="directory"&gt;Art&#237;culos en castellano&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/America-Latina" rel="tag"&gt;Am&#233;rica Latina&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Declaracion" rel="tag"&gt;Declaraci&#243;n&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Politica" rel="tag"&gt;Pol&#237;tica&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/FIT-Frente-de-Izquierda-y-de-los-Trabajadores-Argentina-Elecciones-2011" rel="tag"&gt;FIT - Frente de Izquierda y de los Trabajadores | Argentina Elecciones 2011&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Argentina-100" rel="tag"&gt;Argentina&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Los abajo firmantes saludamos la formaci&#243;n del Frente de Izquierda, que lleva como f&#243;rmula presidencial a Jorge Altamira y Christian Castillo, porque consideramos que la izquierda tiene que ofrecer una opci&#243;n pol&#237;tica independiente en las pr&#243;ximas elecciones nacionales y provinciales, y no ir como colectora de los bloques capitalistas tradicionales, ya sean &#233;stos del gobierno kirchnerista o de la llamada oposici&#243;n, ni diluirse en una centroizquierda cuyo programa es la defensa de intereses sojeros e industriales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La formaci&#243;n del Frente de Izquierda es necesaria para darle una expresi&#243;n pol&#237;tica electoral a todas las expresiones de lucha de los trabajadores y el pueblo, al sindicalismo de base que enfrenta a la burocracia sindical y sus patotas, a las luchas contra el trabajo en negro, precario y la superexplotaci&#243;n, a los que estamos por el castigo de los asesinos de Mariano Ferreyra, a los que luchamos contra el vaciamiento de la educaci&#243;n, contra la opresi&#243;n nacional por parte de las naciones imperialistas, contra los monopolios que destruyen el medio ambiente, contra la persecuci&#243;n a los luchadores y la represi&#243;n, y contra todos los agravios e injusticias que cotidianamente sufre nuestro pueblo trabajador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por estas razones, los abajo firmantes, intelectuales, profesores, trabajadores de la educaci&#243;n, el arte y la cultura, llamamos a apoyar y a desarrollar al Frente de Izquierda, para que las banderas hist&#243;ricas de la izquierda y del socialismo se transformen en una alternativa pol&#237;tica para millones de trabajadores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Firmas: Camarero, Hern&#225;n (FFyL y FCSoc-UBA), Gr&#252;ner, Eduardo (FFyL y FCSoc-UBA), Schneider, Alejandro (FFyL y FCSoc-UBA), Pozzi, Pablo (FFyL-UBA), Bonnet, Alberto (UBA-UNQUI), Kohan, Mart&#237;n (escritor/FFyL-UBA), Gargarella, Roberto (UBA, UTDT), Izaguirre, In&#233;s (FCSoc-UBA), Gaido, Daniel (CONICET), Bellucci, Mabel (escritora), Gejo, Omar (vicedecano CS-UNLu), Bonavena, Pablo (FCSoc-UBA y CS-UNLP), Mangone, Carlos (FCSoc-UBA), Panesi, Jorge (FFyL-UBA), Petruccelli, Ariel (UNCo), Mercado, Tununa (escritora), Alabarces, Pablo (FCSoc-UBA y CONICET), Audivert, Pompeyo (actor), Pertusi, Ciro (m&#250;sico, Jaur&#237;a), Anzo&#225;tegui, Germ&#225;n &#8220;Pecho&#8221; (Las Manos de Filippi), De Vega, Hern&#225;n &#8220;Cabra&#8221; (Las Manos de Filippi), Honigman, Lucas (Las Manos de Filippi), Jebe, Pablo (m&#250;sico, Aztecas Tupro), Ceruti, Le&#243;nidas (historiador), Santella, Agust&#237;n (UBA), Brat, Elio (periodista, Neuqu&#233;n), Bonomi, Luis (abogado DDHH-CeProDH), Jitrik, Magdalena (artista pl&#225;stica), Rojas, Diego (periodista), Carpintero, Enrique (psicoanalista), Dip, Patricia (UNGS-CONICET), Vitagliano, Miguel (escritor y docente FFyL-UBA), Scatizza, Pablo (UNCo), Remedi, Claudio (documentalista), Rago, Antonio (Pontif&#237;cia Universidade Cat&#243;lica de S&#227;o Paulo, Brasil), Delfino, Silvia (FFyL UBA), Kornblihtt, Juan (FFyL-UBA), Varela, Paula (FCSoc-UBA y CONICET), Nievas, Flabi&#225;n (FCSoc-UBA), Correa, N&#233;stor (FCSoc-UBA), G&#225;ndara, Santiago (FCSoc-UBA), Rieznik, Pablo (FFyL y FCSoc-UBA), Elbert, Rodolfo (FCSoc-UBA), Longo, Julieta (CONICET), Chiarini, Sebasti&#225;n (CBC-UBA), Liberali, Ana Mar&#237;a (FCE-UBA), Meyer, Laura (FCSoc-UBA), Lavergne, N&#233;stor Pablo (FCSoc-UBA), Cano, Diego (FCSoc-UBA), Maa&#241;&#243;n, Mariana (FCSoc-UBA), Lotito, Diego (IPS Karl Marx), Amorin, Yael Elizabeth (UNMdP), Naput, Alicia (UNER), Canoni, Valeria Paola (UNER), Dal Bianco, Ivana (abogada DDHH-CeProDH), Comas, Agust&#237;n (abogado DDHH-CeProDH), Jord&#225;n, Ang&#233;lica (FCSoc-UBA y CONICET), Cambiasso, Mariela (FCSoc-UBA y CONICET), D&#180;Alesio, Rosa (FPsico-UBA), Vergara, Sonia del Pilar (CBC-UBA), Gieco, Agostina L. (FCSoc-UBA y CONICET), Liszt, Gabriela (Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones Le&#243;n Trotsky), Duarte, Juan (FPsico-UBA y UNLP), D&#237;az, Mariela (FCSoc -UBA y CONICET), Robles, Andrea (Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones Le&#243;n Trotsky), Gonz&#225;lez Chelis, Mar&#237;a Sol (FCSoc-UBA), Feijoo, Cecilia (FCSoc y FFyL-UBA), Feijoo, Luc&#237;a (FFyL-UBA), Maiello, Mat&#237;as (FCSoc-UBA), Anino, Pablo (FCSoc-UBA), Collado, Adriana (FCSoc-UBA), Rojo, Alicia (FFyL-UBA), Moyano, Edgardo (abogado DDHH-CeProDH), Scolnik, Fernando (FCSoc-UBA), Ch&#225;vez, Mar&#237;a (CBC-UBA), Y&#225;&#241;ez, Mart&#237;n (UNLP), Bendersky, Nicol&#225;s (FFyL y FCSoc-UBA), Miri, Gonzalo (FCSoc-UBA), Castell&#225;, Fernando (FCSoc-UBA), Bajar, Sol (FPsico-UBA), Celotto, Ileana (FPsico-UBA), Scorofitz, Hern&#225;n (FPsico-UBA), Ferro, Fabiola (FFyL-UBA), Poy, Lucas (FFyL-UBA), Duarte, Daniel (FFyL-UBA), Bruno, Diego (FFyL-UBA), C&#225;mera, Pablo (FFyL-UBA), Caruso, Laura (FFyL-UBA), Rabey, Pablo (FFyL-UBA), Casola, Natalia (FFyL-UBA), Duquelsky, Maximiliano (FCSoc-UBA), Mauas, Pablo (FCEN-UBA), Asrilant, Viviana (FFyL-UBA), Camb&#243;n, Nicol&#225;s (FADU-UBA), Rossell&#243;, Antonio (FCE-UBA), Farina, Joaqu&#237;n (FFyL, CBC y FCSoc-UBA), D&#180;Alessandro, Mercedes (FCE y CBC-UBA), Coggiola, Osvaldo (Universidad de San Pablo, Brasil), Melcer, Dami&#225;n (FCSoc-UBA), Sierra, Daniel (CBC-UBA), Ramal, Marcelo (FCE-UBA), Carboni, Laura (ESC Carlos Pellegrini-UBA), Szulman, Sergio (FCSoc-UBA), L&#243;pez Brusau, Federico Nahuel (CBC-UBA), Sartelli, Eduardo (FFyL y FCSoc-UBA), Kabat, Marina (FFyL-UBA), Harari, Fabi&#225;n (FFyL-UBA), De Luca, Romina (FFyL-UBA), Sanz Cerbino, Gonzalo (FFyL-UBA), L&#243;pez Rodr&#237;guez, Rosana (FFyL-UBA), Pacheco, Julieta (FFyL-UBA), Baudino, Ver&#243;nica (FFyL-UBA), Dachevsky, Fernando (FFyL-UBA), Bil, Dami&#225;n (FFyL-UBA), Grenat, Stella Maris (FCSoc-UBA), Pascucci, Silvina (FFyL-UBA), Schlez, Mariano (FFyL-UBA), Fuentes, Silvia (FCSoc-UBA), Mill&#225;n, Mariano (FCSoc-UBA), Pamp&#237;n, Graciela (FCE-UBA), Coppo, Diego (ESC Carlos Pellegrini), Molle, Graciela (CBC-UBA), Ascione, Alberto (FCSoc-UBA), Hern&#225;ndez, Juan Luis (FFyL-UBA), Lo Cascio, Jorge (FCE-UBA), Paolini, Pablo (CTA), V&#225;zquez, Mauro (FCSoc &#8211;UBA y CONICET), D&#237;az, Hern&#225;n (CBC-UBA), Rodr&#237;guez, Florencia (FFyL-UBA), Eskenazi, Mat&#237;as E. (CONICET-UNQ-UADER), Garc&#237;a Fanlo, Luis (FCSoc-UBA), Tedesco, Julio (UNLu-UBA), Ort&#237;z, Claudia (UNC), Warley, Jorge (FFyL-UBA), Salerno, Daniel (FCSoc-UBA), Bustos, Gabriela (FCSoc-UBA), Ferreyra, Paula (FCSoc-UBA), Bruni, Mar&#237;a (FCSoc-UBA), Simois, Jos&#233; (secundarios), Samai&#241;o, Mariana (FFyL-UBA), Salgueiro, Roc&#237;o (FCSoc-UBA), Carrizo, Alicia (FFyL-UBA), Di Nucci, Sergio (FFyL-UBA), Perri, Gladys (CBC-UBA), Henkel, Cristian (FCSoc-UBA), Aquino, Cristian (FCSoc-UBA), Ford, Myriam (FCSoc-UBA), Heram, Yamila (FCSoc-UBA), Venturelli, Claudia (FCSoc-UBA), Varela, Leonardo (FCSoc-UBA), Prado, Horacio (FCSoc-UBA), Palma, Javier (FCSoc-UBA), D&#180;Antonio, D&#233;bora (FFyL-UBA), Mirkin, Gerardo (FMed-UBA), Gonz&#225;lez Etkin (abogado AGD-UBA), Di Fino, Mariano (FCSoc-UBA), Rojas, Gonzalo Adri&#225;n (profesor y Director de la Asociaci&#243;n de Docentes de la Universidad Federal de Campina Grande, Brasil), Campos, Mariano Nicol&#225;s (CBC-UBA), Forte, Miguel &#193;ngel (DCSoc-UBA), Rodr&#237;guez, Cynthia (FCE-UNER y delegada docente AGMER), Geniz, Mariana (UNER), Saint Paul, Mariana (delegada docente AGMER), Zusman, Claudio (FCSoc-UBA), Paissan, Gabriel (CONICET-Docente CRUB UNCo), Hern&#225;ndez, Marcelo (CONICET), Ortega, Luc&#237;a (FCE-UBA), La Porfiada Postalina (murga uruguaya), Castillo, Jos&#233; (FSOC-UBA y UNICEN), Lenta, Malena (FPsico-UBA), Almeida, Marcela (ex Coordinadora del IPC del INDEC, FCEN-UBA), V&#225;squez, Cecilia (FMED-UBA), Lindemboin, Federico (FSOC-UBA), Mart&#237;nez, Diego (FSOC-UBA), Barretos, Walter (FSOC-UBA), Ferrer, Alejandro (FIUBA-UBA), Toledo, Nahuel (FADU-UBA), Aligia, Armando (Centro At&#243;mico Bariloche), Petit, Mercedes (escritora), V&#225;squez Dusefante, Daniel (abogado de estudiantes procesados), Cividino, Ivana (abogada), Gandolfo, Benjamin (abogado), De Mendieta, Mercedes (licenciada en Ciencia Pol&#237;tica-UBA), Barbas, Juan Martin (licenciado en Ciencia Pol&#237;tica-UBA), Trimarchi, Mercedes (licenciada en Ciencias de la Comunicaci&#243;n-UBA, docente), Hern&#225;ndez Arvelo, Miguel &#193;ngel (soci&#243;logo, docente UCV-Caracas, Venezuela), Guerra, Armando (soci&#243;logo, docente UDO-Sucre, Venezuela), Arauz, Virgilio (soci&#243;logo, docente, Panam&#225;), Araujo, Joao Batista (docente universitario Brasil), Lamas, Miguel (periodista, Bolivia), Torme, Mauricio FSOC-UBA y FCEN-UBA), Pierri, Carla (Psicolog&#237;a, UBA), Bel, Rolando (FHum-UNCo), Hazaki, C&#233;sar (psicoanalista), Vainer, Alejandro (psicoanalista), Denari, Luis L. (UBA), Seiffer, Tamara (FCSoc-UBA), Adri&#225;n, M&#243;nica (UNLu), Dalmau, Iv&#225;n Gabriel (CBC y FCSoc-UBA), Rodari, Mora (Joaqu&#237;n V. Gonz&#225;lez), Mercado D&#237;az, Federico (DE 11&#176;), Escudero, Hern&#225;n (periodista), Ceballos, Chima (narrador oral de Achiras), D&#237;az, Ariane (IPS Karl Marx), Mercatante, Esteban (IPS Karl Marx), Venturino, Jorge O. (docente), Valencia, Luciano Andr&#233;s (escritor-Cipolletti), Rom&#225;, Pablo (Fahce-UNLP y FSoc-UBA), Bilbao, B&#225;rbara (Comunicaci&#243;n social-UNQ), Gonz&#225;lez Ellenberger, Pablo (Grupo Fulanas y Menganas en Espacio Cultural Bataclana, C&#243;rdoba), Vedia, Esteban (FAHU-UNCo), Gianuzzi, Elisa (FPsico-UNMdP), Mangiantini, Mart&#237;n (ESCC Pellegrini &#8211; UBA), B&#225;ncora, Mariana (psic&#243;loga), G&#243;mez, Alicia Susana (escritora), Viego, Valentina (Econom&#237;a, UNSUR), Yamarada Mou (Banda Punk-Neuqu&#233;n), Arias, Alberto (editor Signos del Topo), Artese, Mat&#237;as (FCSoc-UBA), Belmes, Paula (FFyL-UBA), Bianchini, Facundo (Revista Contribuci&#243;n a la Cr&#237;tica), Bosik, Mart&#237;n Gustavo (CBC-FCEN-UBA), Bucahi, Adriana (FMed-UBA), Carrara, Laura (Psico-UBA), Celery, Ver&#243;nica (FFyL-UBA), Ceruso, Diego (FFyL-UBA), Coriat, Elsa (psicoanalista), Cristeche Mauro (UNLP-CONICET), Cuello, Silvina (FPsico-UBA), Daicz, Sergio (FCEN-UBA), Danieletto, Marta (FCSoc-UBA), Del Pl&#225;, Romina (FFyL-UBA), Deutsch, Lidia (psicoanalista), Eidelman, Ariel (FFyL-UBA), Filiberti, Beatriz (UNR), Galafassi, Guido (UNQui-CONICET), Garc&#237;a, H&#233;ctor F. (PSico-UBA), G&#243;mez, Araceli (Escuela Superior de Bellas Artes Figueroa Alcorta), Gudaitis, B&#225;rbara (FFyL-UBA), Heller, Pablo (FFyL-UBA), Henrique, Jos&#233; (escritor, Colectivo directivo Editorial Final Abierto), Herrera, Carlos (UCP-Francia), Holik, Federico (CBC-FCEN-UBA), Juncos, Rodolfo (Univ. Villa Mar&#237;a), Kurfirst, Hern&#225;n (historiador), Lago Mart&#237;nez, Silvia (FCSoc-UBA), Mangone, Andr&#233;s (actor), Mansilla, Silvia (UNCo), Marsilla, Marcelo (FMed-UBA), Mart&#237;n, Hern&#225;n (documentalista-DOCA), Mignon, Carlos (UNC), Miliddi, Federico (FFyL-UBA), Monni, Rub&#233;n (m&#250;sico-Orquesta Municipal Mar del Plata), O' Neill, Mar&#237;a Laura (psic&#243;loga), Osatinsky, Ariel (FFyL -UNT), Pabago, Gustavo (FPsico-UBA), Pasquali, Laura (UNR), Pereyra, Hugo (FFyL-UBA), Picardi, Andrea (FFyL-UBA), Ram&#237;rez, Fernando (Psico-UBA), Aime, Susana (Joaqu&#237;n V. Gonz&#225;lez), Berrocal, Margot (UNCo), Ferrero, Claudia (abogada APEL), Holubica, Graciela (psic&#243;loga), Oitana, C&#233;sar (IJVG Santa Fe), Peretti, Leandro (CONICET), Requena, Mariano (FFyL-UBA), Rivera, Silvia (FCSoc y CBC-UBA), Rooca Rivarola, Dolores (FCSoc-UBA), Rossi, Cecilia (FCSoc y FCEN-UBA), Santa Cruz, Claudia (FFyL y CBC-UBA), Saubidet, Agustina (FPsico-UBA), Soler, Alejandra (Univ. Salta), Su&#225;rez, Jorge (IUNA), Szyniak, Sergio (UNCo), Tirabassi, Luciano (FADU-UBA), Urcola, Mariel (docente), G&#243;mez, Norberto (psicoanalista), V&#225;zquez, Hayde&#233; (psic&#243;loga), Venero, Felipe, Wainer, Felipe (FCSoc-UBA), Zerda, Juan Carlos (Univ. Cat&#243;lica Salta), Zuberman, Leandro (FCEN-UBA), M&#237;nimo, Pablo (psic&#243;logo-UBA), Watkins, Tom&#225;s (escritor), Criscione, Adri&#225;n (licenciado en Econom&#237;a), Becerra, Mar&#237;a Jos&#233; Becerra (FFyH-UNC), Buffa, Diego Marcelo (FFyH-UNC), Palmadessa, Ricardo (FADU-UBA), Villarruel, Jos&#233; C. (FCSoc-UBA), Martini, Dar&#237;o (FFyL-UBA), Schaller, Paula (CONICET, C&#243;rdoba), Zabala, Fernando (dramaturgo), Dall&#180;Occhio (FCSoc-UBA), Braga, Ruy (Universidade de S&#227;o Paulo), Panizza, Nicol&#225;s (UADER), Marchetti, Mar&#237;a de la Paz (FCSoc-UBA), Salgueiro, Roc&#237;o (FCSoc-UBA), Vallejo, Patricio (escritor y periodista), De Seta, Elizabeth G. (FRBA, UTN), Butera, Mart&#237;n (periodista, Director de Radio Atomika 106.1), D&#237;az, Ignacio Javier (Lic. en Ciencia Pol&#237;tica y abogado, Entre R&#237;os), Blanco, Oscar (FFyL-UBA), Iskovich, Le&#243;n (bailar&#237;n), Aramayo, Ariel (grograf&#237;a, UNLP), Guilis, Alberto (economista-Univ. Popular Madres de Plaza de Mayo), Mileo, Eduardo (escritor), Rodr&#237;guez Rona, Juli&#225;n (actor, m&#250;sico, titiritero), Hynes, Catalina (FyL, UNT), Goulart da Silva, Michel (IFSC/UDESC, Brasil), Duchamp, Marcelo (artista), Ni&#241;o, Alejandro (videasta, coord. Red de Comunicadores Puente Sur en Argentina), Forte, Daniel M. (ingeniero UTN), Cachin Marusich, Mar&#237;a del Carmen (artista), Salto, Juan Jos&#233; (actor, director y docente teatral Grupo Teatropeya, Centro cultural El colectivo), Schettino, Francesco (La Sapienza, Italia), Mihovilcevic, Luis (m&#250;sico), Hernando, Leticia (escritora, editor independiente), Su&#225;rez, Jorge (docente, artista pl&#225;stico), Calarota, Luis &#8220;Cacho&#8221; (FHyA UNR), Mauregui, Luis (m&#250;sico), Barbio, Marcio (docente, San Pablo, Brasil), Urrestarazu, M&#243;nica (editora), Maffey, Luc&#237;a (FCEN-UBA), Claudia Figari (Investigadora de Conicet/UBA), Garbini, Hugo (soci&#243;logo-psic&#243;logo social), Iche, Ernesto (Murga &#8220;La Miseria es Ilegal&#8221;, Mar del Plata), Graziadei, Eduardo (m&#250;sico, Cadena Perpetua), Rodr&#237;guez, Pablo Uriel (Univ. Mor&#243;n y CONICET), Peralta, Diego (m&#250;sico), Pessah, Marian (escritora), Zurutuza, Roberto (ESCC Pellegrini y FFyL-UBA), Kennedy, Dami&#225;n (FCE y CBC-UBA), Gra&#241;a, Juan Mart&#237;n (FCE-UBA), Kotler, Rub&#233;n (UNT), de Benedetti, Dar&#237;o (FCSoc-UBA), De Grazia, Luis (militante GLTTTB y feminista), Litardo, Emiliano (abogado, militante GLTTTB), Peralta, Mar&#237;a Luisa (militante GLTTTB), Freyberg, Silvina (Trabajo Social-UNLu), Go&#241;i, Juan Cruz Go&#241;i (abogado, UNCo), Leone, Patricio (psic&#243;logo), Puentes, Juan Pablo (IDAES-UNSAM), Melo, Sergio (m&#250;sico de Neuqu&#233;n), Manson, Daro (m&#250;sico de Neuqu&#233;n), Cobo, Ruth F. (Facultad de Periodismo-UNLP), Rovelli, Julio Patricio (editor-IPS Karl Marx), Programa &#8220;El saltimbanqui&#8221; (&lt;a href=&#034;http://www.radiografica.org.ar&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.radiografica.org.ar&lt;/a&gt; fm 89.3), Mart&#237;nez Herrera, Julia (traductora p&#250;blica), Roberto, Natalha (UNESP-Brasil), Castillo Serrano, Diana (UNAM-M&#233;xico), Piattelli, Alina (psic&#243;loga-docente), Fern&#225;ndez, Guillermo (Lic. Trabajo Social, docente), Aguilo, Agust&#237;n (UBA), Giacone, Marta S. (docente UNC), Duhau, Silvai (CONICET-UBA), Oliari, Natalia (FCSoc-UBA), Blanco, Melody (actriz, docente PAEByT), Correa, Julio E. (FMed-UBA), Gonz&#225;lez, Soledad (docente educaci&#243;n especial, Ayacucho), Tagliaventa, Andrea (artista, Italia), Glatzel, Alejandra (FCSoc-UBA), Budassi, Ricardo (psic&#243;logo), Bartheborde, Luis (soci&#243;logo-UBA), Mosso, Elba (Psicolog&#237;a-UNC), Pedranzini, Maximiliano (FHyCS-UNaM), Dipaola, Esteban (FCSoc-UBA), Pizarro, Mariana (actriz, docente), Colombo, Susana (guionista), Ferrari, Kike (escritor), Choukroun, Meriem (periodist a), Abrahan, Carlos Fernando (Universidad de Salta), Hern&#225;ndez, Facundo Mart&#237;n (ge&#243;grafo, UNMdP), Pereyra, Leonardo (t&#233;cnico en recreaci&#243;n), Palleiro, Mar&#237;a In&#233;s (Conicet), ki jhavier y la rua familia (Banda Neuquina), Seguel Ant&#250;nez, Gustavo (docente UNComahue y psicoanalista), Guti&#233;rrez, Mar&#237;a Alicia (soci&#243;loga UBA), Zorzoli, Azul (CONICET), Suppicich, Gabriela (UNCo), Kowaleski, Luis (UNPA), Espinosa, Mariana (UNSE-CONICET), Segura, Jimena (FCE y CBC-UBA), Villalobos, Alfonso (CBC-UBA), Salom&#243;n, Mar&#237;a Guadalupe (FFyL-UBA), Mainini, Marcelo (salud, educaci&#243;n y teatro, Rosario), Logiovine, Sabrini (FPsico-UBA), Toscani, Ra&#250;l (Agrupacion de Artistas &#8220;Alicia Pifarr&#233; Por la Vida&#8221;), Prada, Alejandra (pl&#225;stica/poeta-Neuqu&#233;n), Reale, Anal&#237;a (FCSoc-UBA), Gra&#241;a, Mat&#237;as (FCEN-UBA), Dayb&#225;n, Cynthia (FCSoc-UBA), Toscazo, Diego (FyL-UNT), Flexer, Diego (FCE-UBA), Flexer, Norberto (CBC-UBA), Michelena, Gabriel (FCE-UBA), Mamblona, Carolina (docente FTS-UNLP), Califa, Juan (FCSoc-UBA), Hormaz&#225;bal, Natalia (abogada Ceprodh), Pedrero, Mariano (Abogado Ceprodh), Carrasco, Cecilia (Docente Unco), De Leonardi, Victorio (realizador audiovisual-Casa Marx), Dal Maso, Juan (Instituto del Pensamiento Socialista-Casa Marx), Prada, Alejandra (Esba), Giusti, Matias (Anap), Santarelli, Gabriela (artista pl&#225;stica&#8211;docente), Ceruti, &#193;ngel (UNCo), Salto, V&#237;ctor (prof. UNCo), Folco, Gonzalo (UNLPam), Garc&#237;a, Mar&#237;a In&#233;s (soci&#243;loga-UNLP), Barbeito, Noelia (FaHu-UNCo), Bach, Paula (FCE-UBA), Cattaneo, Mauricio (CONICET), D'Almeida, Romina (CONICET), Barrionuevo, Pablo (CONICET), Vildoza, Mar&#237;a Jos&#233; (CONICET), Salvucci, Emiliano (CONICET), De Luna Campos, Miguel &#8220;Maikel&#8221; (m&#250;sico Kapanga), Manera, Javier (m&#250;sico, Kapanga), Cohen, Alejandro (realizador cinematogr&#225;fico), Dukuen, Juan (UBA Conicet), Pierangeli, Sergio (CBC, UBA), Cabezaz, Marcos (m&#250;sico, Banda Sinf&#243;nica de Buenos Aires), Velez, Ariel (Docente Historia, Radio Nacional Chos Malal), Parra, gustavo (UNLa/UNLu), Sucksdorf, Cristi&#225;n (FCSoc-UBA, CONICET), Abate, Sandro (CONICET-Universidad Nacional del Sur, Bah&#237;a Blanca), Medina, Celia (UNJu-UNT), Nowersztern, Marcelo (Instituto de Altos Estudios para Am&#233;rica Latina, Francia), Karothy, Rolando (psicoanalista), Kitay, Ester (m&#250;sica, Francia) y siguen las firmas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La causa de los pueblos originarios</title>
		<link>https://www.ft-ci.org/La-causa-de-los-pueblos-originarios</link>
		<guid isPermaLink="true">https://www.ft-ci.org/La-causa-de-los-pueblos-originarios</guid>
		<dc:date>2011-05-12T10:30:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>IPS</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Argentina</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Presentaci&#243;n del libro Comunidad, indigenismo y marxismo, de Javo Ferreira, dirigente de la Liga Obrera Revolucionaria de Bolivia.&lt;br class='autobr' /&gt;
Con la participaci&#243;n de Eduardo Molina (Revista Estrategia Internacional), integrantes de la comunidad boliviana y de la agrupaci&#243;n Lalacnaqom.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Articulos-en-castellano" rel="directory"&gt;Art&#237;culos en castellano&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/America-Latina" rel="tag"&gt;Am&#233;rica Latina&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Teoria" rel="tag"&gt;Teor&#237;a&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Argentina-100" rel="tag"&gt;Argentina&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;span class='spip_document_1843 spip_documents'&gt;
&lt;img src='https://www.ft-ci.org/local/cache-vignettes/L238xH336/tapa_indigenismo-c8eff.jpg?1692752595' width='238' height='336' alt=&#034;&#034; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Presentaci&#243;n del libro Comunidad, indigenismo y marxismo, de Javo Ferreira, dirigente de la Liga Obrera Revolucionaria (LOR-CI), de Bolivia.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Con la participaci&#243;n de Eduardo Molina (Revista Estrategia Internacional), integrantes de la comunidad boliviana y de la agrupaci&#243;n Lalacnaqom.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Sede del IPS. Debate y velada cultural con transmisi&#243;n en vivo por &lt;a href=&#034;http://www.tvpts.tv&#034; class=&#034;spip_url spip_out auto&#034; rel=&#034;nofollow external&#034;&gt;www.tvpts.tv&lt;/a&gt; (desde las 19hs), actividades culturales desde las 18.00 hs.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El amplio proceso de movilizaci&#243;n de los pueblos originarios en Bolivia y otros pa&#237;ses de Am&#233;rica Latina durante las &#250;ltimas d&#233;cadas, ha replanteado con fuerza el problema hist&#243;rico de la opresi&#243;n y explotaci&#243;n de que son objeto. Aunque en la formaci&#243;n social Argentina los pueblos originarios no son preponderantes, no es ajena su opresi&#243;n y explotaci&#243;n como lo testimonia la lucha por sus tierras del pueblo QOM en Formosa enfrentando la represi&#243;n del gobernador kirchnerista Gildo Insfr&#225;n y del Estado Nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Frente a esto, distintas interpretaciones pol&#237;tico-ideol&#243;gicas, han buscado darle respuesta, entre ellas, diversas tendencias indianistas e indigenistas. Desde estas visiones, en Bolivia, bajo el gobierno de Evo Morales, se impulsan pol&#237;ticas interculturales que buscan fundamento en posturas &#8220;decoloniales&#8221; y &#8220;postcoloniales&#8221;, sin proponerse romper con los marcos de la sociedad capitalista.&lt;br class='autobr' /&gt;
El trabajo de Javo Ferreira examina cr&#237;ticamente este proceso y debate con exponentes del pensamiento indigenista e indianista como su te&#243;rico hist&#243;rico, Fausto Reinaga y F&#233;lix Patzi, desde las posiciones te&#243;ricas del marxismo, recurriendo a herramientas conceptuales como la ley del desarrollo desigual y combinado (formulada por Le&#243;n Trotsky), para abordar los intrincados problemas de una formaci&#243;n social como la de Bolivia, donde se combinan formas productivas precapitalistas y formaciones culturales diversas bajo el manto homogeneizante del capitalismo.&lt;br class='autobr' /&gt;
El texto es producto no s&#243;lo de la reflexi&#243;n te&#243;rica, sino que se nutre de la intensa experiencia militante a lo largo de una d&#233;cada de grandes procesos de lucha de masas que han conmovido a Bolivia. El prop&#243;sito es contribuir a elaborar una estrategia y un programa obrero, socialista y revolucionario, en el cual la lucha de aymaras, quechuas, guaran&#237;es, etc., encuentre una perspectiva de liberaci&#243;n como parte de la lucha de todos los explotados y oprimidos contra el capitalismo y el imperialismo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="pt_br">
		<title>Pasado, presente e futuro do Socialismo. A 20 anos da ca&#237;da do Muro de Berlim</title>
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		<dc:date>2009-12-04T16:13:04Z</dc:date>
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		<dc:language>pt_br</dc:language>
		<dc:creator>IPS</dc:creator>


		<dc:subject>Europa</dc:subject>
		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Movimiento Obrero</dc:subject>
		<dc:subject>Pol&#233;mica</dc:subject>
		<dc:subject>Historia</dc:subject>
		<dc:subject>Alemania</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;CHRISTIAN CASTILLO, dirigente do PTS e Diretor da Revista Lucha de Clases&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Historia" rel="tag"&gt;Historia&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Alemania" rel="tag"&gt;Alemania&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;O primeiro tema que me parece importante discutir &#233; que os capitalistas celebraram de forma relativamente mesurada os 20 anos da ca&#237;da do muro de Berlim. Fizeram alguns shows, foram alguns dos grandes referentes, sobretudo a direita mundial, mas n&#227;o estavam muito contentes. E n&#227;o o estavam porque estes 20 anos se d&#227;o em meio de uma crise capitalista de grande envergadura (...)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mas quero me referir ao termo inicial do debate, a respeito do passado. A primeira refer&#234;ncia que quero fazer &#233; &#227; natureza daqueles Estados onde seus regimes ca&#237;ram e se deu lugar ao processo de restaura&#231;&#227;o capitalista. Eu creio que de todas as teorias que se tem desenvolvido com respeito &#227; interpreta&#231;&#227;o e &#227; defini&#231;&#227;o, primeiro da URSS e logo dos Estados onde, alguns produtos de revolu&#231;&#245;es desde baixo e outros produto da interven&#231;&#227;o do Ex&#233;rcito Vermelho, foi a burguesia expropriada; a defini&#231;&#227;o de Trotsky que logo estende &#227; Quarta Internacional de &#8220;Estados oper&#225;rios degenerados e deformados&#8221; &#233; a que mais passou &#227; prova da hist&#243;ria. Creio que nenhuma das teorias alternativas na esquerda mundial, inclusive de raiz trotskista (digo, para separar das teses do stalinismo que diziam &#8220;isto &#233; o socialismo&#8221;, &#8220;isto &#233; o comunismo&#8221;): uma foi a de capitalismo de Estado, que sustentou um dirigente trotskista em sua origem, Tony Cliff, e que tamb&#233;m sustentou alguns intelectuais aparentados com o mao&#237;smo como Charles Bettelheim. O primeiro problema que tinha esta tese &#233; que sustentava que a URSS expressava a forma mais acabada de uma din&#226;mica geral do capitalismo, ou seja, que se dava tanto no Leste como no Oeste um dom&#237;nio por parte do Estado das fun&#231;&#245;es de acumula&#231;&#227;o de capital. E ent&#227;o frente a 1989 n&#227;o houve nenhuma mudan&#231;a, ou seja, passou uma quest&#227;o meramente de grau.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A segunda teoria mais desenvolvida foi a do coletivismo burocr&#225;tico, que formulou pela primeira vez Bruno Rizzi, contra o que polemizou Trotsky discutindo que isto n&#227;o podia descartar-se como hip&#243;tese hist&#243;rica, ou seja, que o mundo podia evoluir para outro tipo de modo de produ&#231;&#227;o opressivo, mas que ao final dos '30o podia descartar-se como hipira vez Bruno Rizzi, contra o que polemizou Trotsky discutindo que isto na separar das teses do st definir isto era ainda avan&#231;ado. A teoria do coletivismo burocr&#225;tico opinava que havia surgido um novo modo de produ&#231;&#227;o explorador, que tendia a ser uma din&#226;mico de todo o mundo, ou seja, que os administradores tendiam a ser os que dominavam e as rela&#231;&#245;es de propriedade passavam a ser um elemento secund&#225;rio, e que na URSS havia surgido uma nova classe explorada, cujas caracter&#237;sticas de explora&#231;&#227;o eram muito mais perfeitas que a da burguesia no ocidente. Em vez de tomar a defini&#231;&#227;o de Trotsky de casta parasit&#225;ria, que tinha a enorme virtude de assinalar a instabilidade, que se essa casta n&#227;o era derrubada por uma revolu&#231;&#227;o pol&#237;tica iria tratar de cristalizar seus privil&#233;gios nas rela&#231;&#245;es burguesas de produ&#231;&#227;o, que iria encabe&#231;ar ela mesma o processo restauracionista. Os te&#243;ricos da nova classe exploradora se viram com o seguinte problema: tiveram o problema de explicar por que uma nova classe exploradora quis transformar-se em uma velha classe exploradora. Ent&#227;o esta teorias, desde nosso ponto de vista, fracassaram contra o processo da restaura&#231;&#227;o capitalista.&lt;br class='autobr' /&gt;
A defini&#231;&#227;o de Trotsky, se a v&#234; isola, se se deixa de tomar integralmente, leva para qualquer lado. Se se toma s&#243; a defini&#231;&#227;o de Estado oper&#225;rio, e lhe tira o de burocraticamente deformado, isso &#233; um embelecimento do stalinismo. E se por outro lado deixa de assinalar que a nacionaliza&#231;&#227;o foi uma conquista hist&#243;ria da expropria&#231;&#227;o da burguesia, s&#243; se termina levantando programas democr&#225;ticos nesses Estados (que se &#233; pela superestrutura pol&#237;tica eram piores que muitos Estados capitalistas). Ou seja, que se n&#227;o havia que defender a nacionaliza&#231;&#227;o como uma conquista, ent&#227;o t&#237;nhamos que dizer que eram Estados similares aos que tinha o nazismo. Por isso a defini&#231;&#227;o trotskista &#233; uma defini&#231;&#227;o integrada, que permitia levantar um programa para intervir na luta contra a burocracia, que era o programa da revolu&#231;&#227;o pol&#237;tica.&lt;br class='autobr' /&gt;
Foram derrotadas as tentativas de desafiar desde abaixo o movimento oper&#225;rio &#227; burocracia: em Berlim em 1953 (quando os oper&#225;rios levantaram &#8220;por um governo metal&#250;rgico de toda a Alemanha&#8221; e foram os tanques sovi&#233;ticos a esmag&#225;-los), na Hungria em 1956 (quando se desenvolveram os conselhos oper&#225;rios contra a burocracia, assinalando que s&#243; havia que lhe dar legalidade aos partidos que defendiam a nacionaliza&#231;&#227;o dos meios de produ&#231;&#227;o), na Pol&#244;nia em 1956 e 1970, na Checoslov&#225;quia em 1968 (quando o processo foi esmagado pela entrada dos tanques sovi&#233;ticos novamente). Essas tentativas desde abaixo foram esmagadas pela pr&#243;pria burocracia, que assim ajudou a desacreditar ao socialismo, e facilitou a pol&#237;tica imperialista de coopta&#231;&#227;o da dissid&#234;ncia.&lt;br class='autobr' /&gt;
Agora, a defini&#231;&#227;o sobre que eram os Estados n&#227;o bastava para ter uma pol&#237;tica correta frente a estes feitos. De fato no movimento trotskista houve duas grandes interpreta&#231;&#245;es, a meu ju&#237;zo equivocadas no central, ainda em companheiros que coincidiam em que esses eram Estados oper&#225;rios burocr&#225;ticos degenerados e deformados. Uma tend&#234;ncia depositou historicamente a confian&#231;a na auto reforma da burocracia (...). E houve outra tend&#234;ncia que, ainda aderindo &#227; interpreta&#231;&#227;o dos Estados oper&#225;rios burocraticamente deformados, transformou a pol&#237;tica para esses estados em uma luta anti-totalit&#225;ria. Lambert e Moreno levantavam um programa meramente democr&#225;tico. No caso de Moreno sustentava que a revolu&#231;&#227;o pol&#237;tica tinha duas etapas: uma primeira, que chamavam de fevereiro, anti-totalit&#225;ria, onde havia que marchar junto aos restauracionistas, quase sem diferenciar-se programaticamente e que no futuro se abriria a perspectiva de lutar pelo programa j&#225; diretamente socialista que levant&#225;ssemos os trotskistas.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por isso a LIT levantou em 1989 o programa de unifica&#231;&#227;o da Alemanha sem defender seu car&#225;ter socialista, e em parte eu acredito que isso levou &#227; corrente morenista a espatifar-se, a implodir frente aos feitos de &#8216;89-&#8216;91. Porque se o vemos desde o ponto de vista anti-totalit&#225;rio, os regimes totalit&#225;rios ca&#237;ram. O problema &#233; que n&#227;o ca&#237;ram pela esquerda, terminaram caindo pela direita. &#201; como se n&#243;s n&#227;o nos pus&#233;ssemos contentes porque come&#231;a uma mobiliza&#231;&#227;o contra Moyano e toda a burocracia sindical, mas n&#227;o a dirigimos desde a esquerda, &#233; uma rebeli&#227;o espont&#226;nea porque odeiam aos burocratas como os odeiam a grande maioria da classe oper&#225;ria, mas o canalizam setores da burguesia que dizem &#8220;como adiamos &#227; burocracia, temos que liquidar os sindicatos, agora rela&#231;&#227;o individua&#231; burgu&#234;s-patr&#227;o&#8221;, e n&#243;s dizemos &#8220;que b&#225;rbaro, que grande triunfo das massas, derrubamos &#227; burocracia&#8221;.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#201; uma discuss&#227;o do passado, mas que se reporta a problemas do presente, para ver como os revolucion&#225;rios nos situamos frente &#227; defesa de cada conquista. Porque n&#227;o &#233; isso que n&#243;s queremos fazer. N&#243;s queremos uma coisa completamente distinta ao que era o regime de dom&#237;nio da burocracia. (...) Ent&#227;o o estado de transi&#231;&#227;o pelo que n&#243;s lutamos &#233; um estado infinitamente mais democr&#225;tico que qualquer dos fen&#244;menos que tenham existido. Nosso antecedente &#233; a democracia dos conselhos que surgiu na R&#250;ssia em 1917. E esse &#233; um ponto program&#225;tico que n&#227;o sai do nada. Nas lutas que temos hoje pela coordena&#231;&#227;o do movimento oper&#225;rio, pela pluralidade de todas as tend&#234;ncias, por enfrentar &#227; burocracia, pela democracia oper&#225;ria no seio de todas as organiza&#231;&#245;es dos trabalhadores, pela unidade de todos os setores da classe oper&#225;ria, e m&#233;todos democr&#225;ticos de delibera&#231;&#227;o e decis&#227;o da base permanentemente; estamos preparando os conselhos de amanh&#227;, estamos preparando-nos para enfrentar &#225;s burocracias de amanh&#227;. Quando nossos companheiros se opuseram a assinar em Kraft, contra o PCR que opinava que pese as assembl&#233;ias havia que afirmar qualquer coisa; ou quando nos enfrentamos a quem dizem que ser dirigente &#233; decidir sem consultar &#227; base e assinar ad referendum, &#233; a prepara&#231;&#227;o para que no Estado dos trabalhadores de amanh&#227; tenhamos maiores anticorpos para enfrentar qualquer tend&#234;ncia &#227; burocratiza&#231;&#227;o, que todo estado oper&#225;rio ter&#225; que enfrentar (salvo que se d&#234; em algum dos pa&#237;ses capitalistas centrais, onde o poder&#227;o enfrentar em melhores condi&#231;&#245;es que em Estados atrasados).&lt;br class='autobr' /&gt;
Porque os partidos revolucion&#225;rios n&#227;o surgem do nada. Os Godoy's n&#227;o saem do nada. Os companheiros como Hermosilla n&#227;o saem do nada. Os companheiros como Dellecarbonara n&#227;o saem do nada. A nova vanguarda oper&#225;ria que desafia &#227; burocracia se prepara estrat&#233;gica e programaticamente. Sem um programa e uma estrat&#233;gia pelos quais lutar a gente se burocratiza, a gente n&#227;o luta at&#233; o final, n&#227;o v&#234; &#227; classe oper&#225;ria de conjunto. As tend&#234;ncias da realidade s&#227;o ao corporativismo, n&#227;o a olhar &#227; classe oper&#225;ria de conjunto, n&#227;o a enfocar-se a levar a luta do terreno corporativo ao terreno da luta contra o governo, contra o Estado, ao internacionalismo e a ver a classe de conjunto. Ent&#227;o ter claras as li&#231;&#245;es do passado &#233; o melhor que podemos fazer para projetar o programa pelo que queremos lutar. E esse programa, que &#233; o da perspectiva da revolu&#231;&#227;o socialista nacional e internacional, esse programa &#233; retomar a heran&#231;a da terceira e da quarta internacional, esse programa &#233; defendermos a luta por um regime de transi&#231;&#227;o, baseado nos soviets. E esse programa coloca a necessidade de construir a ferramenta revolucion&#225;ria para varrer &#227; burguesia novamente e empreender o caminho novamente da constru&#231;&#227;o do socialismo.Porque los partidos revolucionarios no surgen de la nada. Los Godoy no salen de la nada. Los compa&#241;eros como Hermosilla no salen de la nada. Los compa&#241;eros como Dellecarbonara no salen de la nada. La nueva vanguardia obrera que desaf&#237;a a la burocracia se prepara estrat&#233;gica y program&#225;ticamente. Sin un programa y una estrategia por los cuales luchar la gente se burocratiza, la gente no lucha hasta el final, no ve a la clase obrera de conjunto. Las tendencias de la realidad son al corporativismo, no a mirar a la clase obrera de conjunto, no a plantearse llevar la lucha del terreno corporativo al terreno de la lucha contra el gobierno, contra el Estado, al internacionalismo y a ver la clase de conjunto. Entonces tener claras las lecciones del pasado es lo mejor que podemos hacer para plantearnos el programa por el que queremos luchar. Y ese programa, que es el de la perspectiva de la revoluci&#243;n socialista nacional e internacional, ese programa es retomar la herencia de la tercera y la cuarta internacional, ese programa es plantearnos la lucha por un r&#233;gimen de transici&#243;n, basado en los soviets. Y ese programa plantea la necesidad de construir la herramienta revolucionaria para barrer a la burgues&#237;a nuevamente y emprender el camino nuevamente de la construcci&#243;n de socialismo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Exitoso comienzo</title>
		<link>https://www.ft-ci.org/Exitoso-comienzo</link>
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		<dc:date>2009-11-27T11:49:55Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>IPS</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Pol&#233;mica</dc:subject>
		<dc:subject>Argentina</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Convocada bajo el lema &#8220;Lucha de clases, marxismo y militancia&#8221;, el lunes 23 comenz&#243; en el Hotel Bauen la segunda edici&#243;n de Marxismo 2009. Al igual que Marxismo 2008, donde asistieron m&#225;s de 1.700 personas, nuevamente la convocatoria del IPS Karl Marx ha tenido una important&#237;sima respuesta por parte de un amplio espectro de intelectuales marxistas y socialistas, dirigentes de izquierda y protagonistas de luchas obreras.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Articulos-en-castellano" rel="directory"&gt;Art&#237;culos en castellano&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Teoria" rel="tag"&gt;Teor&#237;a&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Polemica" rel="tag"&gt;Pol&#233;mica&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Argentina-100" rel="tag"&gt;Argentina&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Convocada bajo el lema &#8220;Lucha de clases, marxismo y militancia&#8221;, el lunes 23 comenz&#243; en el Hotel Bauen la segunda edici&#243;n de Marxismo 2009. Al igual que Marxismo 2008, donde asistieron m&#225;s de 1.700 personas, nuevamente la convocatoria del IPS Karl Marx ha tenido una important&#237;sima respuesta por parte de un amplio espectro de intelectuales marxistas y socialistas, dirigentes de izquierda y protagonistas de luchas obreras.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El panel de Apertura cont&#243; con la presencia de m&#225;s de 500 asistentes y estuvo a cargo de Aldo Casas, Pablo Rieznik, Nestor Kohan y Christian Castillo, quienes abordaron un rico debate sobre el &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=2391&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;Pasado, presente y futuro del socialismo. A 20 a&#241;os de la ca&#237;da del Muro de Berl&#237;n&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mat&#237;as Maiello del IPS present&#243; el libro Lenin, de Le&#243;n Trotsky, &#250;ltima compilaci&#243;n del CEIP Le&#243;n Trotsky y Ediciones IPS.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#8220;El d&#237;a martes 24 tuvieron lugar dos paneles. &#8220;Sujeto y hegemon&#237;a en el marxismo actual&#8221;, con la presencia del soci&#243;logo Pablo Bonavena, el historiador Fernando Aiziczon y Gast&#243;n Guti&#233;rrez del IPS, que puso en debate distintas visiones sobre la relaci&#243;n entre clase obrera y pol&#237;tica; y el panel &#8220;&lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=2392&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;El golpe en Honduras y Am&#233;rica latina en la era Obama&lt;/a&gt;&#8221;, del que participaron el polit&#243;logo Atilio Bor&#243;n, el historiador y periodista Guillermo Almeyra y Claudia Cinatti de la revista Estrategia Internacional (ver nota p&#225;g 10).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mi&#233;rcoles continu&#243; el Panel Marxismo y cultura de masas, con Miguel Vedda de Herramienta, las profesoras Marcela Croce y Silvia Delfino, y Ariane D&#237;az de la Revista Lucha de Clases. La jornada sigui&#243; con un intenso debate sobre las perspectivas de la crisis econ&#243;mica mundial en el panel &#8220;Debates sobre la crisis mundial capitalista&#8221;, a cargo de los economistas Claudio Katz y Guillermo Gigliani del EDI, Marcelo Ramal del PO y Paula Bach de la revista Estrategia Internacional.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al cierre de esta edici&#243;n asistieron a las jornadas m&#225;s de 1.200 personas. El jueves en el panel &#8220;Argentina: intelectuales, pol&#237;tica y revoluci&#243;n&#8221; debatir&#225;n Eduardo Glavich del grupo Dial&#233;ktica; Eduardo Sartelli de RyR y Mat&#237;as Maiello de la Revista Lucha de Clases. Luego le seguir&#225; el panel &#8220;Las tareas y los desaf&#237;os del movimiento obrero hoy&#8221;, en el cual invitamos a debatir a dirigentes de la izquierda partidaria como N&#233;stor Pitrola del PO, Guillermo Pacagnini del MST, Guillermo S&#225;nchez de IS y Christian Castillo y Jos&#233; Montes por el PTS.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El viernes, en el &#250;ltimo panel, &#8220;Marxismo y clase obrera en los '70 y la actualidad&#8221;, estar&#225;n presentes los dirigentes obreros Ra&#250;l Godoy de Zanon, Claudio Dellecarbonara del Subte y Javier Poke Hermosilla de Kraft, junto a Emilio Albamonte, dirigente del PTS y director de la revista Estrategia Internacional, quienes abordar&#225;n un contrapunto entre las experiencias m&#225;s avanzadas de la actualidad en el movimiento obrero argentino y las lecciones del ensayo revolucionario de los a&#241;os '70 en el marco de una reflexi&#243;n estrat&#233;gica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toda la informaci&#243;n de Marxismo 2009 puede seguirse a trav&#233;s del sitio web de las Jornadas &lt;a href=&#034;https://www.marxismo2009.com.ar&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;www.marxismo2009.com.ar&lt;/a&gt; y por el canal web TvPTS.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=2391&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;&lt;strong&gt;Lunes 23:&lt;/strong&gt; &lt;i&gt;Pasado, presente y futuro del Socialismo. A 20 a&#241;os de la ca&#237;da del Muro de Berl&#237;n&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class=&#034;spip-puce ltr&#034;&gt;&lt;b&gt;&#8211;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt; &lt;a href=&#034;http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=2392&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;&lt;i&gt;Martes 24&lt;/i&gt;: &lt;strong&gt;El golpe en Honduras y Am&#233;rica Latina en la era Obama&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>El golpe en Honduras y Am&#233;rica Latina en la era Obama</title>
		<link>https://www.ft-ci.org/El-golpe-en-Honduras-y-America-Latina-en-la-era-Obama</link>
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		<dc:date>2009-11-27T11:44:43Z</dc:date>
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		<dc:creator>IPS</dc:creator>


		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
		<dc:subject>Pol&#233;mica</dc:subject>
		<dc:subject>Honduras</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;El panel del martes 24 cont&#243; con la presencia de m&#225;s de 200 personas. La mesa estuvo compuesta por Guillermo Almeyra, docente de la UNAM de M&#233;xico y la UBA y director del Observatorio Social de Am&#233;rica Latina; Claudia Cinatti, miembro del comit&#233; editorial de la Revista &#8220;Estrategia Internacional&#8221; y Atilio Bor&#243;n, polit&#243;logo, director del PLED y docente de la UBA.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Articulos-en-castellano" rel="directory"&gt;Art&#237;culos en castellano&lt;/a&gt;

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&lt;a href="https://www.ft-ci.org/America-Latina" rel="tag"&gt;Am&#233;rica Latina&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Polemica" rel="tag"&gt;Pol&#233;mica&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Honduras" rel="tag"&gt;Honduras&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El panel del martes 24 cont&#243; con la presencia de m&#225;s de 200 personas. La mesa estuvo compuesta por Guillermo Almeyra, docente de la UNAM de M&#233;xico y la UBA y director del Observatorio Social de Am&#233;rica Latina; Claudia Cinatti, miembro del comit&#233; editorial de la Revista &#8220;Estrategia Internacional&#8221; y Atilio Bor&#243;n, polit&#243;logo, director del PLED y docente de la UBA.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante la charla se abordaron diferentes temas relacionados con los cambios y continuidades de la pol&#237;tica exterior norteamericana en nuestro continente, bajo el nuevo gobierno de Obama, en particular su pol&#237;tica hacia el golpe en Honduras. Asimismo se abordaron diferentes aspectos de la pol&#237;tica de los gobiernos latinoamericanos, especialmente frente al golpe y en general frente a las derechas que surgieron en la regi&#243;n y la nueva ofensiva de imperialista que significa la instalaci&#243;n de siete nuevas bases militares en Colombia. Al finalizar las exposiciones se desarroll&#243; un interesante debate acerca de c&#243;mo enfrentar al imperialismo, los alcances y los l&#237;mites de pol&#237;ticas como las impulsadas por el gobierno venezolano y el ALBA, entre otros temas. Invitamos a nuestros lectores y lectoras a ver este y otros debates en &lt;a href=&#034;https://www.tvpts.tv&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;www.tvpts.tv&lt;/a&gt; y a conocer m&#225;s sobre los diferentes paneles de las Jornadas Marxismo 2009 en &lt;a href=&#034;https://www.marxismo2009.com.ar&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;www.marxismo2009.com.ar&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Pasado, presente y futuro del Socialismo. A 20 a&#241;os de la ca&#237;da del Muro de Berl&#237;n</title>
		<link>https://www.ft-ci.org/Pasado-presente-y-futuro-del-Socialismo-A-20-anos-de-la-caida-del-Muro-de-Berlin</link>
		<guid isPermaLink="true">https://www.ft-ci.org/Pasado-presente-y-futuro-del-Socialismo-A-20-anos-de-la-caida-del-Muro-de-Berlin</guid>
		<dc:date>2009-11-27T11:37:39Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>IPS</dc:creator>


		<dc:subject>Europa</dc:subject>
		<dc:subject>Teor&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Pol&#233;mica</dc:subject>
		<dc:subject>Alemania</dc:subject>

		<description>&lt;p&gt;Con la presencia de m&#225;s de 500 personas se llev&#243; adelante la primera jornada de debate de Marxismo2009. Reproducimos extractos del debate para los lectores de LVO.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquellos que quieran acceder a la desgrabaci&#243;n o al evento completo podr&#225;n hacerlo ingresando a:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;https://www.marxismo2009.com.ar&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;www.marxismo2009.com.ar&lt;/a&gt; o &lt;a href=&#034;https://www.tvpts.tv&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;www.tvpts.tv&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;

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&lt;a href="https://www.ft-ci.org/Alemania" rel="tag"&gt;Alemania&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Con la presencia de m&#225;s de 500 personas se llev&#243; adelante la primera jornada de debate de Marxismo2009. Reproducimos extractos del debate para los lectores de LVO.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquellos que quieran acceder a la desgrabaci&#243;n o al evento completo podr&#225;n hacerlo ingresando a:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;https://www.marxismo2009.com.ar&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;www.marxismo2009.com.ar&lt;/a&gt; o &lt;a href=&#034;https://www.tvpts.tv&#034; class=&#034;spip_out&#034; rel=&#034;external&#034;&gt;www.tvpts.tv&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;ALDO CASAS, Director de la Revista Herramientas&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Hace 20 a&#241;os cuando la implosi&#243;n del mal llamado &#8220;socialismo real&#8221; fue acompa&#241;ada por la restauraci&#243;n del m&#225;s salvaje capitalismo, incluso en la China conducida por un partido llamado comunista circulaba en los pa&#237;ses del Este, esta broma: &#8220;&#191;Sab&#233;s qu&#233; es el socialismo? , es el camino m&#225;s dif&#237;cil y tortuoso para pasar del capitalismo al capitalismo&#8221;. M&#225;s all&#225; del cinismo, el chiste reflejaba el abismo abierto entre los iniciales &#237;mpetus emancipatorios del movimiento obrero revolucionario y las realizaciones pr&#225;cticas tanto del comunismo estalinizado como de la social democracia (&#8230;) sobre los escombros del estalinismo y la socialdemocracia debemos clavar un cartel con este recordatorio: los principios no se negocian. Me refiero a los principios generales que inspiran y sostienen la estrategia emancipatoria que no apunta a un simple cambio de gobierno, ni siquiera de estado, sino a una revoluci&#243;n total, a la construcci&#243;n de una sociedad nueva, sin clases. Estos principios son por ejemplo la cr&#237;tica intransigente del orden del capital, as&#237; como tambi&#233;n la irrestricta auto cr&#237;tica de las experiencias revolucionarias y de nuestras propias organizaciones o el car&#225;cter mundial de la revoluci&#243;n en oposici&#243;n al engendro te&#243;rico del socialismo en un solo pa&#237;s, la coexistencia y la competencia pac&#237;fica entre sistemas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente y el futuro del socialismo dependen de la decisi&#243;n de ir m&#225;s all&#225; del capital y de conquistar la capacidad para hacerlo, comenzando por reconocer que la transici&#243;n socialista se ha vuelto mucho m&#225;s complicada de lo que pudieron suponer Marx, Lenin o el mismo Trotsky (&#8230;) Y es preciso advertir que los principios generales que antes reivindiqu&#233;, siendo imprescindibles, resultan insuficientes dado que la cuesti&#243;n crucial para la pol&#237;tica socialista es aferrarse en las mediaciones necesarias y a escapar a las mediaciones falsas que constantemente produce el viejo orden a fin de asimilar a sus opositores. As&#237; pues, para convertir al proyecto socialista en una realidad irreversible, tendremos que efectuar muchas transiciones dentro de la transici&#243;n, puesto que el socialismo mismo podr&#237;a definirse como una constante autorenovaci&#243;n de revoluciones dentro de la revoluci&#243;n. La dificultad radica en que la del poder del estado de ninguna manera implica lograr el control de la reproducci&#243;n y del metabolismo social.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es posible demoler el estado burgu&#233;s pero no puede hacerse lo mismo con la dependencia estructural del capital que es heredada por los trabajadores, por que esa dependencia est&#225; materialmente sostenida por la divisi&#243;n estructural jer&#225;rquica del trabajo y solamente puede ser modificada en un sentido progresivo mediante la reestructuraci&#243;n radical de la totalidad de los procesos reproductivos sociales, es decir mediante una progresiva reconstrucci&#243;n de la totalidad de esa forma social que se hereda.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nunca como hoy ha sido tan necesaria una educaci&#243;n pol&#237;tica de masas que implica una relaci&#243;n de ida y vuelta. Es imposible desarrollar un movimiento pol&#237;tico revolucionario con ra&#237;ces de masas sin el trabajo apasionado y vital de educaci&#243;n pol&#237;tica. Pero esta tarea s&#243;lo es posible si superamos las distinciones arbitrarias entre tareas sindicales y tareas pol&#237;ticas alentando un proyecto emancipatorio inclusivo que se concreta luchando y aprendiendo a construir cotidianamente y en todos los &#225;mbitos poder popular. En los diversificados y complejos procesos de lucha de clases que recorren nuestro continente debemos prestar particular atenci&#243;n a lo que llamo el advenir del socialismo (&#8230;) Pensar el advenir del socialismo enriquece la perspectiva y la concepci&#243;n misma de transici&#243;n adquiere nuevas dimensiones, en relaci&#243;n a la tarea de enfrentar la crisis en su doble dimensi&#243;n de crisis estructural del capital y crisis civilizatoria.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; concebida una hip&#243;tesis estrat&#233;gica de construcci&#243;n de poder popular podr&#225; enlazar en un mismo proceso A) el empe&#241;o por el contra restar la actual disgregaci&#243;n y heterogeneidad de los de abajo, asumiendo un combate social pol&#237;tico que desborde el corporativismo. B) el desarrollo de subjetividad revolucionaria y C) la construcci&#243;n de organizaciones populares aut&#243;nomas capaces de ganar reconocimiento y fuerza. Esta fuerza del poder popular, podr&#225; tener diversas formas y manifestaciones, pero en todos los casos surgir&#225; de la creaci&#243;n de nuevos lazos sociales entre los oprimidos y explotados al resistir juntos las presiones del capital y desplegar una interrelaci&#243;n ajena a los dictados del mercado y a l&#243;gica de valor, inspir&#225;ndose en la solidaridad. Esta orientaci&#243;n enlaza el trabajo paciente apuntado a cambiar una desfavorable relaci&#243;n entre las clases con la audaz afirmaci&#243;n de la actualidad de la revoluci&#243;n. Dir&#233; para terminar con el peruano Jos&#233; Carlos Mari&#225;tegui, no queremos ciertamente que el socialismo sea en Am&#233;rica calco y copia, debe ser creaci&#243;n heroica, tenemos que dar vida con nuestra propia realidad.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;NESTOR KOHAN, Integrante del colectivo Amauta&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar un agradecimiento no formal a los organizadores (&#8230;) La gente del PTS y el IPS me parece que ha hecho un aporte no s&#243;lo con este sino otras actividades, donde nos podemos encontrar ante la ausencia de debate de las distintas izquierdas, estos eventos son un hecho a destacar. A nosotros se nos ocurri&#243; recortar el tema desde un punto de vista hist&#243;rico, es decir, no tanto plantearnos c&#243;mo nos gustar&#237;a que fuera el socialismo del futuro, no tanto plantearnos qu&#233; modelo alternativo al capitalismo podr&#237;amos inventar sino tratar de describir dentro de nuestras limitaciones y desde nuestros puntos de vista, por qu&#233; en este punto no estamos todos de acuerdo, es un subsuelo com&#250;n, pero no todos tenemos el mismo punto de vista sobre lo que signific&#243; la ca&#237;da del muro de Berl&#237;n, no todos tenemos el mismo punto de vista sobre c&#243;mo deber&#237;a ser el socialismo del futuro, pero se me ocurri&#243;, en vez de pensar c&#243;mo me gustar&#237;a que sea, ver lo que realmente pas&#243;, tratar de analizar m&#237;nimamente, describir, por lo menos tres puntos de lo hist&#243;ricamente sucedi&#243;: &#191;Qu&#233; signific&#243; la ca&#237;da del muro de Berl&#237;n desde nuestro punto de vista?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; signific&#243; el neoliberalismo? &#191;Cu&#225;l ser&#237;a la tarea del socialismo a partir de esos dos datos hist&#243;ricos, desde nuestro punto de vista?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ca&#237;da del muro. En primer lugar, un dato no menor, en lugar de discutir solamente al interior de la izquierda, creo que uno de los desaf&#237;os que tenemos por delante es discutir tambi&#233;n con la derecha, con nuestros enemigos de clase y no s&#243;lo con los compa&#241;eros de otras tradiciones dentro del marxismo. (&#8230;) Desde nuestro punto de vista, &#191;qu&#233; hab&#237;a antes de la ca&#237;da del muro?, &#191;qu&#233; es lo que se derrumba? Bueno, lo que se derriba no es el socialismo lo que hab&#237;a en esos pa&#237;ses de Europa del Este era una enorme burocracia que hab&#237;a expropiado la revoluci&#243;n bolchevique y que se hab&#237;a extendido a partir de la derrota de los nazis a otros pa&#237;ses, donde en la mayor&#237;a de ellos no hubo revoluciones populares sino, que se implant&#243; el socialismo por decreto, el socialismo entre comillas, a partir de una invasi&#243;n militar. Invasi&#243;n que no me pone triste porque creo que la derrota de los nazis la voy a seguir reivindicando hasta el d&#237;a que me muera. Creo que fue muy importante haberle dado una paliza a los nazis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero lo que se instal&#243; en esos pa&#237;ses del este europeo poco ten&#237;a que ver con el socialismo, poco ten&#237;a que ver con la democracia socialista, no ten&#237;a casi nada de poder obrero, inmensos privilegios, un divorcio absoluto entre la elite que gobernaba y los sectores populares (&#8230;) Eso es lo que hab&#237;a antes de la ca&#237;da del muro de Berl&#237;n, por lo tanto su derrumbe, desde nuestro punto de vista es contradictorio, tenemos sentimientos contradictorios, una evaluaci&#243;n contradictoria. En primer lugar lo que deber&#237;amos decir es que fue el punto de llegada. La ca&#237;da del muro no vino como un rel&#225;mpago en medio de un cielo sereno, en un mediod&#237;a claro, fue un punto de llegada de una acumulaci&#243;n de contradicciones muy extendidas, internas y externas, internas porque hab&#237;an tenido rebeliones de sus propios trabajadores en varios de esos pa&#237;ses. Algunos con proyectos de darles un rostro humano a esos pa&#237;ses, quer&#237;an reformar desde adentro esos sistemas burocr&#225;ticos. Desde el punto de vista de las ideolog&#237;as hubo pensadores muy importantes que apostaron a reformar desde adentro (&#8230;) No fue la predominante. Lo que predomin&#243; fue a partir de la ca&#237;da de Berl&#237;n fue un intento de restaurar el capitalismo, no de volver esas sociedades m&#225;s amigables, m&#225;s amables, de otorgar mayor participaci&#243;n. Fue, desde nuestro punto de vista, el intento de restaurar el capitalismo, fue una restauraci&#243;n capitalista lo que sucedi&#243; a partir del a&#241;o 1989. No se dio la esperada revoluci&#243;n pol&#237;tica que algunas corrientes de izquierda no estalinistas ven&#237;an deseando, so&#241;ando, apostando desde principios de siglo, no desde principios de siglos, en realidad desde d&#233;cadas, desde los '30. (&#8230;)Y se recolonizaron esos pa&#237;ses, perdieron muchos derechos, entonces, no vino una revoluci&#243;n pol&#237;tica. Yo creo que nos tenemos que hacer cargo de esos viejos diagn&#243;sticos que no se dieron esas esperanzas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;C&#243;mo resumir nuestro punto de vista sobre la ca&#237;da del Muro de Berl&#237;n sin tomar en cuenta la agenda de Clar&#237;n, la agenda de la tele, la agenda de los grandes monopolios? Yo creo que fue un hecho muy contradictorio, tuvo elementos positivos y tuvo elementos negativos y creo que fueron mucho m&#225;s predominantes los negativos. Los positivos, en primer lugar, dejamos de tener que seguir explicando que eso no era lo que nosotros quer&#237;amos para el futuro de la humanidad (&#8230;) Se abandon&#243; la noci&#243;n de estado gu&#237;a, que hay un estado que le marca la l&#237;nea a todo el movimiento popular en el mundo, se abandon&#243; esa idea. Algunos nost&#225;lgicos quisieron cambiar eso, cambiaron a Mosc&#250; por La Habana, y yo creo que fue un error bastante grave, porque de todos maneras no considero que Cuba sea lo mismo que hab&#237;a en la URSS, con todas las cr&#237;ticas que podamos tener, pero entr&#243; en crisis la raz&#243;n de estado, esta idea de que para defender a un pa&#237;s &#8220;amigo&#8221; hab&#237;a que subordinar al movimiento popular del propio pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Qu&#233; vino a continuaci&#243;n desde un punto de vista hist&#243;rico? El neoliberalismo. &#191;C&#243;mo se impuso? No vino de manera autom&#225;tica como dice Tony Negri en su libro tan famoso a inicios de esta d&#233;cada&#8230; bueno&#8230; vino la globalizaci&#243;n, vino el neoliberalismo. Yo suscribo las hip&#243;tesis del historiador Perry Anderson, que hizo un diagn&#243;stico que comparto: el neoliberalismo tiene fecha de inicio. Naci&#243; en 1973, antes de la ca&#237;da del Muro de Berl&#237;n, y &#191;c&#243;mo naci&#243;? Con un golpe de Estado, en Chile. Ah&#237; nace el neoliberalismo y en t&#233;rminos generales con la ca&#237;da del Muro (&#8230;) El neoliberalismo no se impone as&#237;, se impuso a sangre y fuego y el imperialismo jug&#243; un papel muy importante, hoy en d&#237;a hemos logrado luego de una ardua lucha ideol&#243;gica volver a instalar que el imperialismo existe, lo que es un poco lastimoso, que hayamos tenido que debatir alguna vez si exist&#237;a o no el imperialismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El neoliberalismo entr&#243; en crisis. S&#237;, pensamos nosotros, s&#237;, entr&#243; en crisis producto de la lucha, de una lucha m&#250;ltiple (&#8230;) En 1994 el Zapatismo, no como movimiento social, sino como organizaci&#243;n armada apareci&#243; en escena. Y tambi&#233;n entr&#243; en crisis en Am&#233;rica Latina porque han sobrevivido y se han renovado experiencias pol&#237;tico-militares, que en la agenda de nuestra izquierda m&#225;s de una vez no se mencionan. Cuando se habla de las experiencias progresistas en Am&#233;rica Latina se habla de Bolivia, Venezuela, Ecuador, despu&#233;s podemos discutir, unos dir&#225;n bonapartismo, otros socialismo del siglo XXI, cada uno lo caracteriza de manera distinta, pero a la hora de hacer el recorrido no se menciona que en el siglo XXI sigue existiendo resistencia pol&#237;tico militar en Am&#233;rica Latina y como dato, para terminar, no es casual que las siete bases militares de este supuesto imperialismo que supuestamente no exist&#237;a que instalan en Colombia, donde sigue existiendo un movimiento pol&#237;tico militar de masas. Y nuestra izquierda, creo que se tiene que hacer cargo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Creo que si Celia Hart estuviese viva sugerir&#237;a que tambi&#233;n las corrientes trotskistas deber&#237;an defender a la insurgencia colombiana, porque es parte de la lucha contra el imperialismo hoy, es parte de haber puesto en crisis al neoliberalismo. Es una insurgencia que no se qued&#243; anclada en el muro de Berl&#237;n, sigue existiendo y es parte de la lucha. Creo que la izquierda nuestra es m&#250;ltiple, es plural, es variada como dijo Aldo y parte de esa izquierda es la que tiene que construir el socialismo, parte no la &#250;nica, parte de esa lucha est&#225; tambi&#233;n la insurgencia pol&#237;tica militar. Muchas gracias.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;PABLO RIEZNIK, dirigente del Partido Obrero&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Es cierto que el t&#237;tulo de la convocatoria puede parecer demasiado amplio. Pretend&#237; desde un principio, inclusive conversando con los autores de esta iniciativa, que el hecho de remitirlo a Berl&#237;n, de lo cual se cumplen ahora 20 a&#241;os, le daba a esa apelaci&#243;n gen&#233;rica, un contenido muy interesante. Y muy interesante en un sentido extremadamente concreto: porque Berl&#237;n naturalmente queda en Alemania, y la cuesti&#243;n alemana en la historia del marxismo y del movimiento socialista es una cuesti&#243;n estrat&#233;gica, yo les dir&#237;a que casi desde siempre (&#8230;) En el siglo XIX, la cuesti&#243;n de la unidad alemana que pod&#237;a ser lograda mediante una revoluci&#243;n que se ven&#237;a atrasando, fue considerado en el Manifiesto Comunista como el preludio de un cambio en el signo social de la &#233;poca, &#8220;preludio de la revoluci&#243;n proletaria&#8221; dec&#237;a textualmente aquel gran documento, en el entendimiento de que la revoluci&#243;n en Alemania coronaba la &#250;ltima etapa de un progreso capitalista y habr&#237;a la posibilidad incluso de un derrocamiento en l&#237;nea de lo que era el basti&#243;n de la reacci&#243;n pol&#237;tica en ese entonces, que era el imperio zarista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para Lenin, para Trotsky la revoluci&#243;n Alemana era en centro de la revoluci&#243;n mundial, naturalmente en el continente europeo, e indispensable para completar la revoluci&#243;n Rusa, sin lo cual pensaban, como todos en aquella &#233;poca, que no subsistir&#237;a. Para la cuarta internacional, ya un siglo despu&#233;s, la clase obrera emerger&#237;a en Alemania con la derrota del hitlerismo y se convertir&#237;a en un factor estrat&#233;gico de la revoluci&#243;n europea. Y precisamente porque de acuerdo a un c&#233;lebre art&#237;culo de Trotsky &#8220;el comunismo, el stalinismo no se levantar&#225; jam&#225;s, la clase obrera alemana s&#237;&#8221; con la derrota del hitlerismo hubo un operativo verdaderamente criminal en la posguerra del imperialismo de un lado y quiz&#225;s menos conocido del stalinismo del otro, por masacrar y dividir al pueblo alem&#225;n. Hace poco tiempo se celebr&#243; &#8211; se festejan mucho los aniversarios &#8211; el bombardeo de Dresde hecho cuando ya Hitler ya estaba completamente reducido, y con el &#250;nico objetivo de reducir la nada a la poblaci&#243;n alemana del lado de los aliados occidentales. Pero el stalinismo no se qued&#243; en chiquitas en relaci&#243;n a esto. El stalinismo, para evitar el resurgimiento de la cuesti&#243;n alemana ahora dominada por la clase obrera, cometi&#243; el leso-internacionalismo de cobrar reparaciones de guerra a la Alemania derrotada, saque&#243; su industria, expuls&#243; a millones de alemanes de Polonia, la cual hab&#237;a sacado un pedazo despu&#233;s del avance del Ej&#233;rcito Rojo para compensarla, y como dicen los ingleses, por &#250;ltimo pero no menos importante, desarroll&#243; una pol&#237;tica de brutalizaci&#243;n de los alemanas que no tiene parang&#243;n, que inclu&#237;a la violaci&#243;n sistem&#225;tica y met&#243;dica de las mujeres por el Ej&#233;rcito Rojo, en la pol&#237;tica del &#8220;ojo por ojo, diente por diente&#8221;. Churchil hab&#237;a dicho que a los alemanes, luego de la derrota, para evitar que resurgiera aquella amenaza vigente en el siglo XXI, hab&#237;a que darle sopa a la ma&#241;ana, sopa al medio d&#237;a, sopa a la noche, lo estricto para que no se murieran. Y Stalin, &#8220;ojo por ojo, diente por diente&#8221;. En esas circunstancias, la cuesti&#243;n alemana volvi&#243; a resurgir con la naci&#243;n dividida y el proletariado dividido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Miren, es posible que Perry Anderson, admit&#225;moslo, como dice Nestor, se&#241;ale que el neoliberalismo comience con Pinochet en el '73. Porque en realidad, la reacci&#243;n del capital a la gran crisis del '68 al '75, incluye a Pinochet y a Videla. Pero no s&#243;lo (&#8230;). Cuando en el a&#241;o '75 la revoluci&#243;n golpe&#243; la puerta de Europa, me refiero a Portugal, en Portugal no terminaron con la revoluci&#243;n con Pinochet y Videla. Terminaron con la democracia. En el '75 se firm&#243; un tratado, lo firm&#243; el Papa en Helsinski, recomendando la democracia, la libertad de circulaci&#243;n de bienes y personas con el planteo en definitiva de colonizar econ&#243;micamente y avanzar hacia la restauraci&#243;n capitalista en el Este (&#8230;) Y la izquierda mundial fue cooptada para esto. No se puede analizar el proceso de Berl&#237;n y el proceso de la restauraci&#243;n, sin esta enorme crisis de direcci&#243;n, que naturalmente interviene en los episodios de Berl&#237;n. En diciembre de 1989 y enero y febrero, despu&#233;s del derrumbe del muro, hubo movilizaciones enormes y estuvo a punto de plantearse la Huelga General para derrocar al r&#233;gimen ya muy golpeado de los bur&#243;cratas del Este. El Nuevo Foro, en nombre de la &#8220;progresividad&#8221; de Alemania Oriental, y sobre todo de la necesidad de reformas y no de revoluci&#243;n, se opuso a esto y r&#225;pidamente ofrecerle una retirada ordenada del r&#233;gimen pol&#237;tico, que nunca, a pesar de estar enormemente golpeado, dej&#243; de tener las riendas del Estado alem&#225;n, porque finalmente no era amenazada, fuera de la enorme movilizaci&#243;n popular, por una direcci&#243;n capaz de rematar ese desarrollo. Como sucedi&#243; en el resto de la restauraci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces, lo que puso de relieve 1989 fue un proceso tremendamente interesante que nosotros tenemos que caracterizar. Porque cuando se&#241;alamos ya en febrero del a&#241;o '90, tres meses despu&#233;s de que hab&#237;a ca&#237;do el muro y hab&#237;a triunfado en las elecciones la Democracia Cristiana, que gobern&#243; con los stalinistas todo este tiempo, que los sucesos de noviembre y diciembre pasados que acabaron con la inmovilidad de los stalinistas y con el muro de Berl&#237;n, no fueron una revoluci&#243;n, sino una semi-revoluci&#243;n lo cual hasta cierto punto relativamente significa, que fue una contrarrevoluci&#243;n, por esta carencia. Es decir, sin una direcci&#243;n, sin un partido como el de Lenin y Trotsky, sin bolchevismo, la perspectiva hist&#243;rica de una revoluci&#243;n puede patinar, y patina. No tuvimos la unidad de Alemania. Tuvimos la anexi&#243;n capitalista de la Alemania Oriental con ese contenido contrarrevolucionario previsto por nosotros y por lo tanto no consagr&#243; la unidad. Todav&#237;a Alemania hoy es una Alemania de dos velocidades. Una Alemania rica y una Alemania pobre del otro lado. Y ahora, ese proceso alem&#225;n y ese proceso general de la restauraci&#243;n capitalista, est&#225; dominado por una crisis mundial del capitalismo que plantea la cuesti&#243;n central de la &#233;poca: la decadencia de un sistema mundial que requiere, para la transformaci&#243;n social que necesitamos, una pol&#237;tica, una direcci&#243;n, una orientaci&#243;n estrat&#233;gica, en definitiva, una pol&#237;tica de partido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y en el abandono de aquellos principios de la pol&#237;tica estrat&#233;gica y del programa revolucionario, tenemos tambi&#233;n la raz&#243;n del alargamiento m&#225;s all&#225; de lo que muchos hubieran querido, de este sistema decr&#233;pito. Contribuyamos a las lecciones del pasado, a aprender de la t&#225;ctica y de la estrategia pol&#237;tica para no caer en los errores de los grandes compa&#241;eros que tambi&#233;n nos precedieron. Gracias.&lt;/p&gt;
&lt;h2 class=&#034;spip&#034;&gt;CHRISTIAN CASTILLO, dirigente del PTS y Director de la Revista Lucha de Clases&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El primer tema que me parece importante discutir es que los capitalistas celebraron de forma relativamente mesurada los 20 a&#241;os de la ca&#237;da del muro de Berl&#237;n. Hicieron algunos recitales, fueron algunos de los grandes referentes, sobre todo la derecha mundial, pero no estaban muy contentos. Y no lo estaban porque estos 20 a&#241;os se dan en medio de una crisis capitalista de gran envergadura (&#8230;)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero quiero referirme al t&#233;rmino inicial de la charla, aparte del pasado. La primera referencia que quiero hacer es a la naturaleza de aquellos Estados donde sus reg&#237;menes cayeron y se dio lugar al proceso de restauraci&#243;n capitalista. Yo creo que de todas las teor&#237;as que se han planteado respecto a la interpretaci&#243;n y a la definici&#243;n primero de la URSS y luego de los Estados en donde, algunos producto de revoluciones desde abajo y otros producto de la intervenci&#243;n en fr&#237;o del Ej&#233;rcito Rojo, fue la burgues&#237;a expropiada; la definici&#243;n de Trotsky que luego extiende la Cuarta Internacional de &#8220;Estados obreros degenerados y deformados&#8221; es la que m&#225;s pas&#243; la prueba de la historia. Creo que ninguna de las teor&#237;as que se plantearon como alternativas pudo superar la prueba del a&#241;o 1989. Hubo dos grandes teor&#237;as alternativas en la izquierda mundial, incluso de ra&#237;z trotskista (digo, para separar de las tesis del estalinismo que dec&#237;an &#8220;esto es el socialismo&#8221;, &#8220;esto es el comunismo&#8221;): una fue la de capitalismo de Estado, que sostuvo un dirigente trotskista en su origen, Tony Cliff, y que tambi&#233;n sostuvieron algunos intelectuales emparentados con el mao&#237;smo como Charles Bettelheim. El primer problema que ten&#237;a esta tesis es que sosten&#237;a que la URSS expresaba la forma m&#225;s acabada de una din&#225;mica general del capitalismo, o sea que se daba tanto en el Este como en el Oeste un dominio por parte del Estado de las funciones de acumulaci&#243;n del capital. Y entonces frente a 1989 no hubo ning&#250;n cambio, o sea pas&#243; una cuesti&#243;n meramente de grado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La segunda teor&#237;a m&#225;s desarrollada fue la del colectivismo burocr&#225;tico, que formul&#243; por primera vez Bruno Rizzi, contra el que polemiz&#243; Trotsky discutiendo que esto no pod&#237;a descartarse como hip&#243;tesis hist&#243;rica, es decir que el mundo pod&#237;a evolucionar hacia otro tipo de modo de producci&#243;n opresivo pero que a fines de los '30 definir esto era todav&#237;a avanzado. La teor&#237;a del colectivismo burocr&#225;tico opinaba que hab&#237;a surgido un nuevo modo de producci&#243;n explotador, que tend&#237;a a ser una din&#225;mica de todo el mundo, o sea que los administradores tend&#237;an a ser los que dominaban y las relaciones de propiedad pasaban a ser un elemento secundario, y que en la URSS hab&#237;a surgido una nueva clase explotadora, cuyas caracter&#237;sticas de explotaci&#243;n eran muchos m&#225;s perfectas que la de la burgues&#237;a en occidente. En vez de tomar la definici&#243;n de Trotsky de casta parasitaria, que ten&#237;a la enorme virtud de se&#241;alar la inestabilidad, que si esa casta no era derrocada por una revoluci&#243;n pol&#237;tica iba a tratar de cristalizar sus privilegios en las relaciones burguesas de producci&#243;n, que iba a encabezar ella misma el proceso restauracionista. Los te&#243;ricos de la nueva clase explotadora se vieron con el siguiente problema: tuvieron el problema de explicar por qu&#233; una nueva clase explotadora quiso transformarse en una vieja clase explotadora. Entonces estas teor&#237;as, desde nuestro punto de vista, se estrellaron contra el proceso de la restauraci&#243;n capitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La definici&#243;n de Trotsky, si uno la a&#237;sla, si se deja de tomar integralmente, lleva para cualquier lado. Si uno se queda s&#243;lo con lo de Estado obrero, y le saca lo de burocr&#225;ticamente deformado, eso es un embellecimiento del estalinismo. Y si del otro lado deja de se&#241;alar que la nacionalizaci&#243;n fue una conquista hist&#243;rica de la expropiaci&#243;n de la burgues&#237;a, s&#243;lo se termina levantando programas democr&#225;ticos en esos Estados (que si es por la superestructura pol&#237;tica eran peores que muchos Estados capitalistas). Es decir que si no hab&#237;a que defender la nacionalizaci&#243;n como una conquista, entonces ten&#237;amos que decir que eran Estados similares a los que ten&#237;a el nazismo. Por eso la definici&#243;n trotskista es una definici&#243;n integrada, que permit&#237;a levantar un programa para intervenir en la lucha contra la burocracia, que era el programa de la revoluci&#243;n pol&#237;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fueron derrotados los intentos de desafiar desde abajo el movimiento obrero a la burocracia: en Berl&#237;n en 1953 (cuando los obreros plantearon &#8220;por un gobierno metal&#250;rgico de toda Alemania&#8221; y fueron los tanques sovi&#233;ticos a aplastarlos), en Hungr&#237;a en 1956 (cuando se desarrollaron los consejos obreros contra la burocracia, se&#241;alando que s&#243;lo hab&#237;a que darle legalidad a los partidos que defiendan la nacionalizaci&#243;n de los medios de producci&#243;n), en Polonia en 1956 y 1970, en Checoslovaquia en 1968 (cuando el proceso fue aplastado por la entrada de los tanques sovi&#233;ticos nuevamente). Esos intentos desde abajo fueron aplastados por la propia burocracia, que as&#237; ayud&#243; a desacreditar al socialismo, y facilit&#243; la pol&#237;tica imperialista de cooptaci&#243;n de la disidencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, la definici&#243;n sobre qu&#233; eran los Estados no bastaba para tener una pol&#237;tica correcta frente a estos hechos. De hecho en el movimiento trotskista hubo dos grandes interpretaciones, a mi juicio equivocadas en lo central, a&#250;n en compa&#241;eros que coincid&#237;an en que esos eran Estados obreros burocr&#225;ticos degenerados y deformados. Una tendencia plante&#243; hist&#243;ricamente la confianza en la auto reforma de la burocracia (&#8230;). Y hubo otra tendencia que, a&#250;n adhiriendo a la interpretaci&#243;n de los Estados obreros burocr&#225;ticamente deformados, transform&#243; la pol&#237;tica hacia esos estados en una lucha antitotalitaria. Lambert y Moreno planteaban un programa meramente democr&#225;tico. En el caso de Moreno sosten&#237;a que la revoluci&#243;n pol&#237;tica ten&#237;a dos etapas: una primera, que llamaban de febrero, antitotalitaria, donde hab&#237;a que marchar junto a los restauracionistas, casi sin diferenciarse program&#225;ticamente y que en el futuro se abrir&#237;a la perspectiva de luchar por el programa ya directamente socialista que levant&#225;semos los trotskistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso la LIT levant&#243; en 1989 el programa de unificaci&#243;n a secas de Alemania, sin plantear su car&#225;cter socialista, y en parte yo creo que eso llev&#243; a la corriente morenista a estrellarse, a implosionar frente a los hechos del &lt;code class='spip_code spip_code_inline' dir='ltr'&gt;89-&lt;/code&gt;91. Porque si lo vemos desde el punto de vista antitotalitario, los reg&#237;menes totalitarios cayeron. El problema es que no cayeron por izquierda, terminaron cayendo por derecha. Es como si nosotros nos pusi&#233;ramos contentos porque empieza una movilizaci&#243;n contra Moyano y toda la burocracia sindical, pero no la dirigimos desde la izquierda, es una rebeli&#243;n espont&#225;nea porque odian a los bur&#243;cratas como los odia la gran mayor&#237;a de la clase obrera, pero lo canalizan sectores de la burgues&#237;a que dicen &#8220;como odiamos a la burocracia, hay que liquidar a los sindicatos, ahora relaci&#243;n individual burgu&#233;s-patr&#243;n&#8221;, y nosotros decimos &#8220;qu&#233; b&#225;rbaro, qu&#233; gran triunfo de las masas, volteamos a la burocracia&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es una discusi&#243;n del pasado, pero que hace a problemas del presente, para ver c&#243;mo los revolucionarios nos situamos frente a la defensa de cada conquista. Porque nosotros no es eso lo que queremos hacer. Nosotros queremos una cosa completamente distinta a lo que era el r&#233;gimen de dominio de la burocracia. (&#8230;) Entonces el estado de transici&#243;n por el que nosotros luchamos es un estado infinitamente m&#225;s democr&#225;tico que cualquiera de los fen&#243;menos que hayan existido. Nuestro antecedente es la democracia de los consejos que surgi&#243; en Rusia en 1917. Y ese es un punto program&#225;tico que no sale de la nada. En las luchas que tenemos hoy por la coordinaci&#243;n del movimiento obrero, por la pluralidad de todas las tendencias, por enfrentar a la burocracia, por la democracia obrera en el seno de todas las organizaciones de los trabajadores, por la unidad de todos los sectores de la clase obrera, y m&#233;todos democr&#225;ticos de deliberaci&#243;n y decisi&#243;n de la base permanentemente; estamos preparando los consejos de ma&#241;ana, estamos prepar&#225;ndonos para enfrentar a las burocracias de ma&#241;ana. Cuando nuestros compa&#241;eros se opusieron a firmar en Kraft, contra el PCR que opinaba que pese a las asambleas hay que firmar cualquier cosa; o cuando nos enfrentamos a quienes dicen que ser dirigente es decidir sin consultar a la base y firmar ad refer&#233;ndum, es la preparaci&#243;n para que en el Estado de los trabajadores de ma&#241;ana tengamos mayores anticuerpos para enfrentar cualquier tendencia a la burocratizaci&#243;n, que todo Estado obrero va a tener que enfrentar (salvo que se d&#233; en alguno de los pa&#237;ses capitalistas centrales, donde lo podr&#225;n enfrentar en mejores condiciones que en Estados atrasados).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Porque los partidos revolucionarios no surgen de la nada. Los Godoy no salen de la nada. Los compa&#241;eros como Hermosilla no salen de la nada. Los compa&#241;eros como Dellecarbonara no salen de la nada. La nueva vanguardia obrera que desaf&#237;a a la burocracia se prepara estrat&#233;gica y program&#225;ticamente. Sin un programa y una estrategia por los cuales luchar la gente se burocratiza, la gente no lucha hasta el final, no ve a la clase obrera de conjunto. Las tendencias de la realidad son al corporativismo, no a mirar a la clase obrera de conjunto, no a plantearse llevar la lucha del terreno corporativo al terreno de la lucha contra el gobierno, contra el Estado, al internacionalismo y a ver la clase de conjunto. Entonces tener claras las lecciones del pasado es lo mejor que podemos hacer para plantearnos el programa por el que queremos luchar. Y ese programa, que es el de la perspectiva de la revoluci&#243;n socialista nacional e internacional, ese programa es retomar la herencia de la tercera y la cuarta internacional, ese programa es plantearnos la lucha por un r&#233;gimen de transici&#243;n, basado en los soviets. Y ese programa plantea la necesidad de construir la herramienta revolucionaria para barrer a la burgues&#237;a nuevamente y emprender el camino nuevamente de la construcci&#243;n de socialismo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Revista Lucha de Clases 9</title>
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		<dc:subject>Am&#233;rica Latina</dc:subject>
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		<description>&lt;p&gt;Revista de Teor&#237;a y Pol&#237;tica Marxista&lt;/p&gt;

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