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Herencias de junio
por : Daniel Matos

17 Oct 2013 | Aunque de menor magnitud que las grandes acciones de masas de junio, en medio de una nueva coyuntura nacional en la que viene ganando cada vez más centralidad una dinámica de huelgas que salen del “libreto” rutinario y corporativo y el resurgir de demandas democráticas profundamente sentidas en el país, el 15 de octubre, feriado nacional del día de (...)
Herencias de junio

Aunque de menor magnitud que las grandes acciones de masas de junio, en medio de una nueva coyuntura nacional en la que viene ganando cada vez más centralidad una dinámica de huelgas que salen del “libreto” rutinario y corporativo y el resurgir de demandas democráticas profundamente sentidas en el país, el 15 de octubre, feriado nacional del día de los profesores, hubo manifestaciones de protesta coordinadas de la juventud y trabajadores de la educación en 15 ciudades importantes del país, con fuertes enfrentamientos con la policía en especial en San Pablo y en Rio de Janeiro, levantando como una de sus principales banderas la solidaridad con la heroica huelga de profesores de Río de Janeiro.

Ya desde el 7 de septiembre, fecha “conmemorativa” de una supuesta “independencia” del país, cuando hubo manifestaciones de protesta en decenas de ciudades del país, las clases dominantes respondieron con una saña represiva enorme, persiguiendo, criminalizando y reprimiendo a los sectores de vanguardia para buscar quebrar por esa vía a los sectores que se mantuvieron más activos después de junio, entre los cuales buena parte se expresa en el creciente fenómeno denominado “Black Blocs”, un “estado de espíritu” de sectores radicalizados de la juventud que en las manifestaciones descargan su odio sobre la policía destruyendo símbolos del poder público y privado. Pero esa actitud por parte de los gobiernos y de los grandes medios ha tenido el efecto contrario, es decir, ha dividido a la sociedad, con amplios sectores saliendo en apoyo de los llamados “enmascarados” [1]

Pero la verdad es que, después de junio, las grandes fechas conmemorativas que antes servían para fiestas llenas de falsedad, hoy han servido para coordinar las acciones de protesta.

Las recientes huelgas nacionales de correos y bancarios expresaron una dura pulseada con la patronal que buscó transformarla en un emblema de reducción de los aumentos salariales para que los trabajadores carguen con los costos de la inflación. En una asamblea de 7 mil trabajadores metalúrgicos de Scania, como hace mucho tiempo no se veía, los trabajadores, contra la voluntad de la burocracia sindical, decidieron parar la fábrica e impedir que la patronal reduzca sus beneficios. La negociación salarial de los petroleros viene atravesada por días de paro contra la privatización de los pozos del llamado “pré-sal”, con los que Dilma está vendiendo algunos de los principales recursos del país a precio de remate a los grandes monopolios internacionales. Son las herencias de junio.

Mientras tanto, el principal conflicto que emerge como un gran tema político nacional es las huelga de los profesores de Rio de Janeiro que viene realizando asambleas de 10 mil trabajadores (un sector de 40 mil) motorizando movilizaciones de decenas de miles nuevamente en las calles de aquella ciudad, con ocupaciones de los órganos de poder, enfrentándose con una dura represión. La huelga de los profesores de Rio trajo la importante novedad de la confluencia, en acciones de calle, entre un sector de los trabajadores y el “espíritu de los Black Bloc”, simbolizando un paso importante de la alianza de la juventud que salió a las calles en junio con la clase trabajadora organizada. A su lado gana destaque también la huelga de los profesores de Goiania, que ocuparon la camara de vereadores (consejo deliberante) de la ciudad. Esta heroica huelga, a pesar de los esfuerzos del sector, está comenzando a encaminarse hacia un impasse ya que, aunque cuenta con un inmenso apoyo, el gobierno de Paes y Cabral viene adoptando duras medidas de ataque a los huelguistas, como la amenaza de 4 mil despidos y represión a los manifestantes, con más de 201 detenidos el 15/10.

No es casual que la huelga de profesores haya ganado tan importante dimensión como conflicto nacional, ya que alcanza a una de las principales demandas democráticas que emergieron en las jornadas de junio: el derecho a la educación, ante un país en el que las universidades públicas excluyen a los pobres y negros, que componen la aplastante mayoría de la población y las escuelas son verdaderas cárceles, en las que tanto alumnos como profesores son tratados con completo desdén y falta de respeto. Al lado de la educación, hemos visto el emerger de las principales demandas democráticas ligadas a los problemas más estructurales del país: la violencia social perpetrada por la policía se transformó en un gran tema nacional a partir de la desaparición de Amarildo en la favela Rocinha, un albañil negro que simboliza a los incontables trabajadores y negros que son cotidianamente asesinados por la policía en las favelas; movimientos por la vivienda vienen realizando nuevos procesos de ocupación y lucha, pueblos indígenas han protagonizado importantes movilizaciones en contra de las masacres a las que son sometidos por parte de terratenientes en complicidad con el Estado y contra las leyes que buscan hacer retroceder en la frontera de sus tierras para favorecer al agronegocio; mujeres y negros vienen asumiendo creciente protagonismo en procesos de reorganización de sectores de vanguardia.

Contradictoriamente, al mismo tiempo que se vienen desarrollando estas huelgas, ocupaciones y luchas democráticas, Dilma, apoyada sobre cierto margen de maniobra que le dan las condiciones económicas (que a pesar de su dinámica de deterioro mantiene índices históricamente bajos de desempleo y permiten ciertas medidas parciales, puntuales y cosméticas para “dialogar” mínimamente con las demandas de junio), y apoyada sobre la debilidad de los partidos de oposición, viene recomponiendo su popularidad en las encuestas de opinión.

El voto del Congreso Nacional en favor del mantenimiento del mandato parlamentario del diputado condenado a la cárcel por la justicia, combinado con la nueva postergación del juicio del “mensalào” [escándalo de coimas mensuales en el parlamento que salpicó al gobierno de Lula en 2005, NdT], en el Supremo Tribunal Federal, a la vez que expresan de forma cabal hasta qué punto la casta de los políticos parásitos que domina el país está dispuesta a “testear” la relación de fuerzas para mantener sus privilegios, funcionan como alimento para el cuestionamiento y el repudio cada vez mayor a las instituciones del régimen.

Es en este marco nacional que se ubica la masiva huelga con ocupaciones de los estudiantes de la Universidad de San Pablo (USP) y de la Universidad de Campinas (UNICAMP), contra la reaccionaria estructura de poder de estas universidades en el caso de la primera y contra el inreso de la policía en el campus en el caso de la segunda. El 7 de octubre, cuando había ocurrido en San Pablo una primera manifestación y solidaridad con los profesores de Rio realizada por los estudiantes en huelga, pero que terminó con un patrullero dado vuelta por la acción de los Black Bloc, el gobernador Geraldo anunció que endurecería la represión. Fue lo que ocurrió el 15 de octubre, cuando los más de 2000 estudiantes que ocuparon la principal vía de San Pablo fueron brutalmente reprimidos, con un saldo de varios heridos y 56 presos.

Pongamos en pie una batalla nacional por la educación que se coordine con los demás sectores en lucha

La reciente negativa de la justicia de acatar el pedido de recupero del rectorado de la USP dándoles 60 días de plazo a los estudiantes para que permanezcan en ocupación, es una demostración de la relación de fuerzas favorable a que esa huelga se fortalezca y masifique mucho más.

La Liga Estrategia Revolucionaria, a través de nuestra actuación como parte de la agrupación juvenil Juventude As Ruas y como fracción minoritaria del Sindicato de Trabajadores de la USP, hemos batallado para que la huelga de los estudiantes de la USP y de la UNICAMP, por un lado, radicalice sus demandas democráticas, organizando desde ya una estatuyente libre, soberana y democrática con la fuerza de la movilización, llamando a los representantes de las organizaciones sindicales, populares y de los movimientos sociales a que sean parte de la misma, y por otro lado, hemos batallado para que la lucha por la democratización de la estructura de poder en las universidades adquiera una perspectiva no corporativa y ligue la democratización de la estructura de poder con la democratización del acceso y del conocimiento producido en la universidad. Es en este sentido que hemos luchado para que los estudiantes de la USP y UNICAMP en huelga se pongan al fente de un llamado a un día nacional de protesta en defensa de la educación, colocando a decenas y centenares de miles nuevamente en las calles, dentro del que nos esforzaremos para dar la mayor centralidad posible al programa de fin del examen de ingreso con estatización de todo el sistema de enseñanza privada en todos los niveles para garantizar la educación gratuita y de calidad para todos y el ingreso libre y directo a la enseñanza superior, otorgando más recursos a la educación a través del no pago de la deuda pública y de impuestos progresivos a los capitalistas.

Si por un lado las manifestaciones en curso aún no adquirieron la dimensión de junio, por otro cuentan con la importante ventaja de estar siendo organizadas desde estructuras sociales de trabajadores y de la juventud, lo que les permite constituir una coordinación democrática de los sectores en lucha para unificar demandas y acciones, lo que hoy debería materializarse en primer lugar en una confluencia entre la lucha de los estudiantes de las universidades estaduales paulistas y de los profesores de Rio de Janeiro en un nivel superior al que ya empezó a esbozarse en los actos del 7/10 y del 15/10. Hemos batallado para que el comando de huelga de la USP, que pasará a funcionar con delegados elegidos en asambleas de base, asuma la línea de frente de esa tarea, que hoy debe incluir como uno de sus principales objetivos nacionalizar una fuerte campaña contra la represión estatal a los luchadores, por la libertad y el desprocesamiento de todos los presos políticos.

Frente al nuevo llamado del Movimento pelo Passe Livre (Movimiento por el boleto gratuito) a la realización de un día nacional de protesta por la gratuidad del transporte el 25 de octubre, defendemos que se transforme en un día nacional por transporte y educación gratuitos y de calidad alrededor del que confluyan todos los sectores en lucha para que volvamos a poner a centenares de miles en las calles.

 

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