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Goodbye Thatcher, la clase obrera y los oprimidos del mundo no te van a extrañar
por : Diego Sacchi

11 Apr 2013 | Cuando se conoció la noticia, en Brixton (a las afueras de Londres), en Glasgow (Escocia) y seguramente en más de un pueblo minero, muchos salían a la calle a modo de celebración. Como contracara la mayoría de los representantes de los partidos patronales británicos y de los gobiernos imperialistas lamentaban su muerte y la elogiaban como una gran (...)

Por Diego Sacchi

Cuando se conoció la noticia, en Brixton (al sur de Londres), en Glasgow (Escocia) y seguramente en más de un pueblo minero, muchos salían a la calle a modo de celebración. Como contracara la mayoría de los representantes de los partidos patronales británicos y de los gobiernos imperialistas lamentaban su muerte y la elogiaban como una gran estadista.

En este contrapunto, por un lado el odio que despertaba entre la clase obrera y los oprimidos de Gran Bretaña y el mundo y por el otro la admiración y los saludos que rinden las patronales y políticos imperialistas, marca el legado de Margaret Thatcher. Como sus años de gobierno en Inglaterra estuvieron marcados por una serie de contrareformas sociales y económicas con el objetivo revertir las conquistas obtenidas por el movimiento obrero, durante los años del boom de posguerra, y bajo las banderas del libre mercado transformar profundamente la economía Inglesa (y mundial) a partir de la desregulación económica, favoreciendo la avanzada del capital financiero e imponiendo una mayor explotación del movimiento obrero para garantizar las ganancias capitalistas.

La llegada de Thatcher al gobierno se dio en el marco de una Gran Bretaña sacudida por la crisis económica y social, marcada por el descontento obrero con el gobierno Laborista. Como respuesta a esta situación se lanza una serie de políticas de austeridad y recortes del gasto público (como precedente la misma Thatcher cuando ocupó el cargo de ministra de educación había eliminado el vaso de leche para los niños de las escuelas con lo que se ganó el mote de “ladrona de leche”). Los primeros años de gobierno conservador no estuvieron exentos de luchas obreras y populares, la creciente recesión por las políticas de austeridad sumado a la suba de impuestos fueron el combustible de los riots (revueltas) del año 1981, que tuvieron como centro el barrio de Brixton (al sur de Londres) uno de los barrios más castigados por la desocupación y la pobreza, sumado a la violencia policial contra la mayoría de la población negra. La revuelta fue duramente reprimida y ante esto la respuesta de Thatcher fue desconocer la desocupación y el racismo como motores del descontento y que no había nada que justificara “la violencia en las calles” por parte de los manifestantes.

Luego de los primeros años Thatcher se encontraba en una situación de inestabilidad, producto del crecimiento de la desocupación y la recesión económica, agudizadas por las medidas de austeridad. En ese periodo se producen dos grandes hechos que fortalecerán su gobierno.

El primero es la huelga de hambre de los presos políticos del IRA en Irlanda del Norte, en un momento donde Thatcher se había puesto a la cabeza de la represión contra el movimiento independentista. El reclamo para que se reconozca el estatus de presos políticos a los militantes por la independencia de Irlanda era negado por el gobierno Británico. Tras 66 días de huelga de hambre fallecía Bobby Sands, dirigente del IRA preso que había sido electo diputado durante los días de la huelga de hambre. Esto desato una ola de protestas, a las que la primer ministro respondió endureciendo su posición. Finalmente la huelga de hambre es levantada luego de la muerte de otros 9 presos. La prensa británica alabó la gestión de la huelga como un triunfo para Thatcher diciendo que " ha superado las huelgas de hambre mostrando una resuelta determinación a no ser avasallado".

El segundo hecho es el triunfo en la guerra en Malvinas y la avanzada en defensa de los intereses Ingleses (un avanzada colonialista) enmascarados tras el discurso en muchos casos de guerra entre la democracia imperial Inglesa y la dictadura militar Argentina. El avance militar imperial, que contó con el inestimable apoyo de los Estados Unidos y de la dictadura de Pinochet, se enfrentaba a un gobierno Argentino que se negaba a atacar los intereses imperiales más preocupado por el proceso anti imperialista que podría abrir en la región que por ser derrotados por los Ingleses.

Con la victoria en Malvinas el gobierno de Thatcher logra un nuevo apoyo que le permite avanzar con las reformas económicas, las privatizaciones de las empresas estatales, la desregulación financiera y el ataque a las conquistas obreras. Las Huelgas Mineras de 1984/85 significaron la prueba de fuego en el intento thatcherista. El cierre de 20 minas desató una oleada de huelgas de los trabajadores del sector en toda Gran Bretaña. Fue necesario que el gobierno enviara destacamentos militares de otras ciudades para reprimir a los mineros porque la policía de las ciudades mineras se negaba a reprimir a los trabajadores. Luego de meses de heroica resistencia obrera, producto de la política de la burocracia sindical que fue incapaz de enfrentar la envergadura del ataque patronal, las huelgas fueron derrotadas. Esto abrió el camino a las reformas de Thatcher con nuevas privatizaciones (la venta a discreción de las joyas del imperio) y nuevos ataques a los derechos obreros (por ejemplo la imposibilidad de huelgas de solidaridad, la obligación de votar huelgas o medidas de lucha por correo y no en asamblea, etc), reformas que fueron mantenidas por los gobiernos laboristas que la sucedieron.

El ataque a los trabajadores y sus organizaciones (durante su campaña electoral Thatcher remarcaba que había que terminar con el poder de los sindicatos que pretendían gobernar el país) no era casual, para cambiar el patrón que había regido a Inglaterra durante los años de posguerra, cuando la burguesía lograba mantener la paz social a cambio de dar concesiones al movimiento obrero, era necesario derrotar y debilitar a los sindicatos.

Los últimos años de gobierno estuvieron marcados por el intento de imponer el poll tax (impuesto por cabeza), la negativa a pagarlo de una parte de la población y el intento de mantenerlo por parte del gobierno, despertó un proceso de lucha contra la aplicación del impuesto (en Escocia se dio un amplio proceso de movilización masiva, de allí los festejos de estos días en Glasgow). Por otro lado la burguesía inglesa comenzaba a reorientarse hacia una política más abierta hacia Europa y la intransigencia de Thatcher la transformaba en un obstáculo para esos planes. Para ese entonces la tarea de la “Dama de Hierro” estaba realizada y sería mantenida por los gobiernos que la sucederían.

El legado de Thatcher se debe medir en la transformación que se produjo durante su gobierno en Inglaterra y también en cómo junto a Reagan, representaron la avanzada que se conoció como la “revolución conservadora” contra el movimiento obrero y las conquistas conseguidas por este. El cambio operado significaba abandonar las políticas del periodo de posguerra con la inversión estatal y el aliento al consumo (llamadas keynesianas) por las de un corte neo liberal (siguiendo a Von Hayek a quien Thatcher admiraba), la imposición de las reglas del libre mercado, desregulación monetaria, la especulación financiera, la compra de las empresas estatales a bajo costo y el achicamiento de la inversión estatal, que permitió a la burguesía imperialista salir de la crisis de finales de los 70. La Inglaterra del esplendor industrial se transformó en la reina de la especulación con la Bolsa de Londres como valuarte.

Con Thatcher se consolida la alianza estratégica entre Inglaterra y Estados Unidos (que continuaría Tony Blair y sus sucesores hasta la actualidad) que con una política económica y de ataque las conquistas obreras (Reagan logró avanzar luego de la derrota de la huelga de los controladores aéreos, Thatcher contra la huelga minera) similares sentaron las bases de lo que, luego de la caída de los ex estados obreros en la URSS y el este europeo, fue durante los 90 las líneas generales de la restauración burguesa conocida comúnmente como neoliberalismo.

Los saludos al conocerse su muerte por parte de varios de los gobiernos imperialistas y del establishment mundial no es casualidad. Vale destacar el saludo de Obama (presentado tantas veces como un presidente progresista) que describió a Thatcher como “una de las grandes campeonas de la libertad” y una “verdadera amiga de los Estados Unidos”, o las palabras de el nuevo Papa Francisco I que también destaca las virtudes de la ”Dama de Hierro” por “los valores cristianos que estaban en la base de su compromiso con el servicio público y en la promoción de la libertad entre la familia de las naciones". Habría que preguntarle al pueblo de Irlanda o el argentino si Thatcher representa una campeona de la libertad, habría que preguntarles a los trabajadores ingleses que fue Thatcher como “servidora pública”.

Los trabajadores y los pueblos oprimidos seguramente no van a extrañar a esta “dama de hierro” que utilizo su dureza contra los intereses de la clase obrera.

 

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