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Santiago Lupe, dirigente de Clase contra Clase del Estado Español

27/08/2010

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En los últimos meses el continente europeo se ha convertido en epicentro de la crisis capitalista mundial. En los últimos meses ha quedado demostrado que ni siquiera con estos planes de salvar a la burguesía y hundir a la clase obrera el capitalismo ha logrado cerrar su crisis histórica. La crisis de la deuda griega puso de nuevo al borde del abismo al capitalismo mundial. Y nuevamente la receta de los capitalistas para sobrevivir fue la de apretarnos todavía más las tuercas. Bajadas de salarios a los trabajadores públicos, a los pensionistas, recortes sociales históricos...al mismo tiempo que continúan los despidos y cierres de empresas y se preparan contra-reformas laborales que quieren liquidar las conquistas obreras.

En el Estado Español la juventud ya soporta una tasa de paro del 40%. Pero son sin duda los trabajadores extranjeros los golpeados con más fuerza. Y hay que sumar las políticas racistas de los diferentes gobiernos, como la persecución a los gitanos como en Italia y Francia o los Centros de Internamiento de Extranjeros de Zapatero, verdaderos campos de concentración del Siglo XXI. El movimiento obrero debe oponer levantar bien alto la consigna: ¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!

Las huelgas generales de Grecia debemos tomarlas como parte de los primeros ejercicios de nuestra clase. La paralización recurrente del país, la confluencia con los sectores más combativos de la juventud, los duros enfrentamientos con la policía, los intentos de toma del Parlamento, anuncian el potencial explosivo de los acontecimientos históricos por venir.

Los trabajadores y los sectores populares del Estado Español somos de los más golpeados del continente. Zapatero ha lanzado un plan de ajuste histórico, que promete devolver las relaciones laborales al estado en que quedaron tras la victoria de Franco en 1939. El ataque es de tal calibre que le hace imposible a la burocracia sindical mantener la criminal política de paz social. La clase trabajadora está ya protagonizando los primeros combates. Los trabajadores públicos protagonizaron su primera huelga general en junio y los del Metro de Madrid llevaron adelante una huelga que dejó sin servicio dos días a la capital. Toda una demostración de fuerza, violando las leyes anti-huelga franquista, todavía vigentes.

Son pequeños pero importantes combates, que en lo inmediato van a tener su continuidad con la huelga general del próximo 29 de septiembre donde todos los trabajadores debemos paralizar el país para poner entre la espada y la pared a Zapatero, la oposición y todo el Régimen de la Monarquía heredera de Franco.

A pesar del rol de contención de las burocracias sindicales, los trabajadores del continente han empezado a decir BASTA. Europa vio nacer el movimiento obrero moderno, es la cuna de grandes tradiciones revolucionarias. Los trabajadores del Estado Español tenemos un heroico pasado que debemos convertir en un arma cargada de futuro. Nuestra clase es la clase que levantó la Comuna de los mineros asturianos, la que derrotó el golpe fascista en la mayor parte del territorio, levantando milicias obreras, colectivizando la tierra, las fábricas... Somos los herederos de los obreros y campesinos de la Revolución española.

Heroica gesta de nuestra clase de la que León Trotsky dejó planteadas valiosas lecciones para los revolucionarios de todo el mundo. Como hicieran los valientes obreros y obreras de Madrid, ayudados por miles de internacionalistas de todo el mundo, frente a esta ofensiva burguesa sin precedentes debemos volver a gritar bien alto: ¡No pasarán, no pasarán!

Todos los grupos que estamos aquí, organicemos y llamemos a las organizaciones obreras y de izquierdas a realizar actos en las embajadas españolas en solidaridad con la huelga general del 29 de septiembre, que será también una jornada de lucha en el resto de los países europeos contra los planes de ajuste. Convirtamos cada batalla nacional de nuestra clase en un combate internacionalista contra el capitalismo y por la revolución mundial.

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