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Interpretaciones marxistas de la revolución

México en llamas (1910-1917)

26/02/2011

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En 2010, a cien años del inicio de la heroica gesta del campesinado mexicano, mientras el país languidecía bajo el peso de onerosas celebraciones del gobierno, que intentaba así quitarle todo filo contestatario a la conmemoración al tiempo que se profundizaban los ataques contra los trabajadores y el pueblo, salió a la luz México en llamas (1910-1917). Interpretaciones marxistas de la Revolución.

Aún hoy el debate sobre este proceso está abierto. ¿Por qué el gigantesco incendio campesino fue sucedido por los gobiernos del PRI? ¿Cuáles fueron las potencialidades y las contradicciones de Villa y Zapata? ¿Se trató de una revolución burguesa o anticapitalista? Esta obra intenta responder estos interrogantes y parte de la tesis de que la Revolución Mexicana fue una revolución social.

Para Lenin, una revolución que incorpora al conjunto de los explotados y oprimidos es aquella en donde “la masa del pueblo, la mayoría de éste, las más bajas capas sociales, aplastadas por el yugo y la explotación, levantándose por propia iniciativa, estamparon en todo el curso de la revolución el sello de sus reivindicaciones, de sus intentos de construir a su modo una nueva sociedad en lugar de la sociedad vieja que había de ser destruida”. De acuerdo con Trotsky, “la historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”.

Sin duda alguna, esta dinámica se expresó en la Revolución Mexicana a través de la insurgencia campesina impulsada por el ansia de tierra. No fue fundamentalmente a través de huelgas, insurrecciones y golpes reaccionarios sino, como planteamos en uno de los ensayos, mediante una guerra civil que enfrentó a grandes ejércitos antagónicos por su programa, la composición de clase de sus elencos dirigentes y sus perspectivas.

México en llamas… está prologado por Massimo Modonesi, profesor de la Facultad de Ciencias Política y Sociales de la UNAM y co-coordinador del Equipo de Seguimiento del Conflicto en México, quien afirma, con respecto al libro:

…retoma el hilo conductor de las interpretaciones marxistas de la Revolución Mexicana es una bocanada de oxígeno en medio de las asfixiantes celebraciones oficiales. Después de medio siglo de legitimación conservadora pro priísta, la década panista se cierra con un torpe intento de aprovechar el mito de la Revolución Mexicana y, de paso, ahogar la memoria en la trivialización del festejo nacionalista.

Su lectura reivindica la obra ya que –según afirma– su mera existencia repolitiza el debate sobre la Revolución y la considera una invitación a reflexionar sobre la despolitización de los estudios históricos en México y la consecuente “negación del contenido, el valor y el alcance de la Revolución”. Esto se expresa a través de la proliferación de biografías que pueden llevar a interpretaciones idealistas e individualistas, que en perspectiva opaquen las dinámicas de la sociedad capitalista como motores de la historia, y también en la fragmentación de épocas, geografías, situaciones y personas que llevan a una visión caleidoscópica de los procesos sociales, reivindicada por el posmodernismo y ejecutada por las políticas universitarias.

Cierra Modonesi su prólogo con una interesante reflexión:

La idea de revolución permanente interrumpida en México no indica que no se cumplió con un progreso predeterminado, sino que una vertiente en su seno, una línea potencialmente roja, anticapitalista y socialista, fue temporalmente truncada, volvió a ser subterránea para reaparecer en otros momentos históricos como fuerza social, como posibilidad revolucionaria, como opción estratégica y como horizonte de emancipación.

Una lectura en clave revolucionaria

A lo largo de las páginas de México en llamas…, los autores intentaron, en primer lugar, revitalizar el análisis marxista de la revolución, es decir, de la acción insurrecta de las masas explotadas y oprimidas de México, en particular del campesinado. Este esfuerzo editorial impulsado por “Armas de la crítica” pretende inscribirse en la corriente de análisis y elaboración que en el pasado ha intentado explicar –desde una visión permanentista– el carácter tendencialmente anticapitalista de la gesta de 1910. Dicho carácter estuvo expresado en la acción de los ejércitos campesinos liderados por Villa y Zapata y su punto más avanzado significó la puesta en pie de lo que Adolfo Gilly denominó la Comuna de Morelos, mediante la liquidación del latifundio y la expropiación de la burguesía terrateniente.
El contenido de la obra está dividido en tres partes. En la primera, “Aristas de la Revolución Mexicana”, el lector podrá encontrar ensayos inéditos de Pablo Langer Oprinari, Sergio Méndez Moissens y Jimena Vergara Ortega. En la segunda parte, “Otras miradas sobre la Revolución Mexicana”, se publican destacados ensayos de Adolfo Gilly, Manuel Aguilar Mora, así como dos trabajos de Octavio Fernández aparecidos a fines de los años 1930 en la revista Clave Tribuna Marxista. La tercera sección, “Memorias de la Revolución”, consiste en un anexo de documentos históricos.

Los ensayos incluidos en “Aristas de la Revolución Mexicana” problematizan distintas cuestiones clave para interpretar este apasionante proceso. Entre ellas se destacan las características de la estructura socio-económica mexicana a fines del porfiriato, donde se incluye un detallado análisis sobre la configuración de los distintos sectores del campesinado, la acción y características del Partido Liberal Mexicano liderado por los hermanos Flores Magón, las huelgas de Cananea y Río Blanco. A su vez se desarrolla una pormenorizada sistematización de los distintos periodos que signaron al proceso revolucionario mediante la explicación de la acción de las distintas fracciones que participaron de los ejércitos revolucionarios. Se incluye también el surgimiento y el auge de la Comuna de Morelos en 1915, la acción de las mujeres en la Revolución, expresada a través de biografías de dos mujeres –Lucrecia Tóriz y la Coronela Amelia Robles–, que intervinieron en diferentes momentos del proceso. Por último, la sección se cierra con un ensayo enfocado en las polémicas con elaboraciones de Enrique Semo, José Revueltas y Adolfo Gilly sobre la Revolución y sobre las tareas que debe encarar la segunda revolución mexicana.

Sin embargo, estas elaboraciones no parten de cero y como decimos antes se inscriben en una corriente de análisis iniciada en las décadas previas. Por eso se incluye en “Otras miradas sobre la Revolución Mexicana” una selección de artículos que constituyen importantes aportes a la configuración de una lectura en clave revolucionaria de este proceso.
Los artículos de Octavio Fernández, uno de los fundadores del trotskismo en México, titulados “Problemas nacionales” y “Qué ha sido y adónde va la Revolución Mexicana”, fueron escritos a partir del intercambio sostenido con León Trotsky. En el primero se desarrolla un análisis de la estructura socioeconómica de México desde 1910 hasta 1934, mientras que en el segundo se polemiza con la interpretación de la Revolución Mexicana que hacían el PC y Lombardo Toledano en aquellos años. El ensayo “La guerra de clases en la Revolución Mexicana (revolución permanente y autoorganización de masas)”, de Adolfo Gilly, reconocido historiador y escritor que actualmente es profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, tiene como eje responder la pregunta de qué fue la Revolución y entre los elementos que da para definirla: la guerra campesina por la tierra y la influencia de la situación internacional –marcada por la Revolución Rusa de 1905, la crisis económica de 1907 y “la serie de revoluciones populares (en el sentido que Lenin da a la palabra: burguesas por su programa y sus objetivos de clase, populares por la amplia intervención de las masas en ellas) en Portugal, Turquía, China; los preparativos de la guerra mundial; el crecimiento y el auge del sindicalismo revolucionario de los Industrial Workers of the World (IWW), los wobblies, en Estados Unidos” [1]–. El artículo “Estado y revolución en el proceso mexicano”, de Manuel Aguilar Mora, militante trotskista de larga trayectoria y destacado intelectual marxista, polemiza con la visión estalinista de que se trató de un revolución burguesa triunfante, cuyo corolario sería el cardenismo, que con las reformas que impulsó habría barrido el latifundismo. En este texto, Aguilar Mora también analiza cómo surgió el Estado nacido de la revolución, cuya máxima expresión política es el PRI, y allí afirma que partió del golpe de Estado ejecutado por Álvaro Obregón a través del llamado Plan de Agua Prieta, de 1920.

En “Memorias de la Revolución”, el tercer apartado de la obra, se reproducen documentos políticos y programáticos con las ideas más avanzadas como: el programa del Partido Liberal Mexicano, el Plan de Ayala de Emiliano Zapata y la Comandancia del Ejército Libertador de la República Mexicana, la Ley Agraria zapatista de 1915, el Decreto de expropiación de bienes del estado constitucionalista de Chihuahua y la Ley Agraria promulgada por Francisco Villa en 1915.

La repercusión de México en llamas

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2010 se realizaron una serie de presentaciones donde intelectuales marxistas como Massimo Modonesi, Manuel Aguilar Mora, el doctor Enrique Ávila Carrillo (profesor de la Escuela Normal, ex preso político de 1968, ex delegado al CNH y fundador del PRT) y Raquel Gutiérrez, entre otros, plantearon la importancia de esta publicación, tanto porque se trata de una elaboración que polemiza con la historia oficial y la visión estalinista de la revolución, como porque plantea las lecciones de la gran guerra campesina a la luz de la situación nacional actual. Es decir, porque constituye un esfuerzo para establecer los fundamentos y necesidades de la segunda revolución mexicana, que, para nosotros, tendrá que ser obrera y socialista, si de lo que se trata es de barrer con la explotación y opresión del imperialismo y la burguesía nativa. Tanto Massimo Modonesi como Ávila Carrillo enfatizaron que México en llamas… aporta a rescatar el análisis de clase del proceso revolucionario y se inscribe en la única tradición que ha podido aprehender de forma profunda la dinámica, carácter y contradicciones de la gesta campesina de 1910, el permanentismo. Raquel Gutiérrez saludó el importante esfuerzo editorial y el carácter innovador de la periodización alternativa que se esboza en uno de los ensayos. Así mismo, a las distintas presentaciones que se realizaron en la UNAM, la Benemérita Escuela Normal de Maestros, La Normal Superior y la Casa de Ondas, asistieron decenas de estudiantes y trabajadores que enriquecieron con su participación el debate y la reflexión.

Asimismo, cabe destacar la publicación de una reseña de la obra el 19 de noviembre de 2010 en el diario La Jornada, que apareció junto con columnas de destacados analistas como Adolfo Gilly, que se expresaron sobre el Centenario de la Revolución.

Con este libro, nuestra intención es acercar a trabajadores, trabajadoras, estudiantes y jóvenes que despiertan a la vida política, a las ideas revolucionarias y al estudio crítico y transgresor de la Revolución Mexicana, uno de los procesos más apasionantes y agudos de la lucha de clases en México.

Por último queremos destacar que la publicación de esta obra se inscribe en el proyecto editorial “Armas de la crítica”, que fue creado con la firme determinación de difundir la respuesta que da el marxismo a problemas teóricos y políticos de nuestros días. Le damos vida a esta iniciativa militantes y simpatizantes de la Liga de Trabajadores por el Socialismo que nos proponemos hacer llegar nuestras ideas a todos aquellos (y en primer lugar a los y las trabajadoras) que cuestionen las condiciones de vida que nos impone el sistema capitalista. Mantener la plena independencia de los contenidos que decidimos publicar implica que no contamos con el subsidio de las grandes trasnacionales de la industria editorial, de los gobiernos ni de fideicomisos. Los fundadores del sello “Armas de la Crítica” son Pablo Langer Oprinari y Jimena Vergara Ortega, ambos al frente de la revista de teoría y política marxista Contra la Corriente y responsables de la compilación de México en llamas….

Pablo Langer Oprinari es parte del staff de la revista Estrategia Internacional y, entre otros ensayos, ha publicado “Aportes para una lectura crítica de Ensayo sobre un proletariado sin cabeza” y “Trotsky en las tierras de Villa y Zapata”, prólogo a la edición en portugués de los Escritos Latinoamericanos de León Trotsky. Jimena Vergara Ortega participó en la huelga estudiantil de la UNAM y fue detenida junto a centenas de estudiantes el 6 de febrero de 2000. Ha sido co-autora del libro Luchadoras. Historias de mujeres que hicieron historia.

Sergio Méndez Moissen fue delegado estudiantil al Consejo General de Huelga en la lucha del SME (2010) y es parte del staff de la revista Contra la Corriente. Los tres autores coordinan la Cátedra Libre Karl Marx, que desde hace siete años se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria UNAM, y son fundadores del sello editorial “Armas de la Crítica”, que además de la presente obra ha publicado en el 2010 Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo, de Andrea D’Atri.

  • NOTAS
    ADICIONALES
  • [1Ver México en llamas (1910, 1917), p. 242.

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